Del odio al amor: la nueva relación de Trump con China

El presidente logra acuerdos comerciales estimados en $253,500 millones de dólares
Del odio al amor: la nueva relación de Trump con China
El presidente Trump logró un importante acuerdo comercial para EEUU con China.
Foto: Thomas Peter - Pool/Getty Images

PEKÍN – China y EEUU, tradicionalmente enfrentadas por el crónico superávit comercial chino, acercaron posturas con la firma de acuerdos por valor $253,500 millones de dólares, que podrían equilibrar la balanza comercial si se llevan a la práctica.

Se trata de la primera vez en que Donald Trump viaja al país asiático y lo hace en el marco de una visita oficial al presidente chino, Xi Jinping, quien lo ha recibido con máximos honores para discutir no sólo temas políticos, como la crisis norcoreana, sino también asuntos económicos.

La reunión que han mantenido hoy en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín ha sido escenario de distintos acuerdos entre compañías de los sectores energético, aeronáutico, agroalimentario o automovilístico, entre otros, que podrían ayudar a reconducir una actividad comercial que Trump considera “muy injusta” para EEUU.

“Actualmente, (esta relación) es muy unilateral e injusta, pero yo no le culpo a China por ello. Después de todo, ¿quién puede culpar a un país de aprovecharse de otro para beneficiar a sus ciudadanos? Le doy mucho crédito por hacerlo”, proclamó Trump.

El presidente estadounidense lamentó que la balanza comercial entre ambos países ha sido durante “muchos, muchos años” injusta para su país, pero atribuyó la culpa a administraciones anteriores en Washington, por no haber sabido controlar el déficit excesivo.

Precisamente ayer las autoridades chinas publicaron los datos de comercio exterior del gigante asiático durante los diez primeros meses del año, que muestran que China registró un superávit con EEUU en el comercio de bienes por valor de 233,000 millones de dólares, la segunda cifra más alta para ese periodo de los últimos años.

Aunque los acuerdos anunciados hoy podrían atajar ese desequilibrio, una buena parte de ellos no son nuevos en realidad o son solo memorandos de entendimiento, por lo que podrían no llegar a fructificar en la práctica.

De lo que no se habló en la reunión fue del mayor acceso a los mercados financieros que EEUU demanda a China, ni tampoco de las restricciones que el gigante asiático impone a las empresas extranjeras (incluyendo las estadounidenses) que operan en su territorio o buscan hacerlo.

Aún así, el presidente Xi se mostró optimista, confirmó su compromiso con la apertura económica de China y con la cooperación entre los dos países, pero le pidió a su homólogo estadounidense que permita un mayor flujo de transferencia de tecnología y que más empresas chinas inviertan en ese país.

“Aumentaremos nuestra cooperación en comercio, especialmente en gas natural licuado, fuel, carne de vacuno o productos agrícolas, y promoveremos contactos en educación, cine y otros servicios”, prometió.

Entre los acuerdos destaca el alcanzado entre Boeing y el grupo China Aviation Supplies Holding, que le comprará 300 aviones por $37,000 millones de dólares para aumentar su capacidad y satisfacer así la creciente demanda del sector.

También se firmaron operaciones para explorar y extraer gas natural licuado en Alaska por $43.000 millones de dólares, comprar automóviles y componentes de automoción o adquirir chips y soja.

Los tratados fueron tildados por el presidente Xi como “buenos ejemplos del gran potencial y de la naturaleza de beneficio mutuo de la cooperación entre China y Estados Unidos”.

Trump, que se mostró muy agradecido por el recibimiento que ha tenido en Pekín, dijo que su administración “está comprometida en mejorar las relaciones comerciales y los negocios con China y está trabajando duro para que su relación sea justa y recíproca”.

Un banquete como colofón

La apretada agenda del mandatario norteamericano en Pekín terminó con un banquete de gala en el Gran Palacio del Pueblo, donde Trump y Jinping destacaron que las dos potencias han superado años de enemistad y kilómetros de distancia.

“China y Estados Unidos, antaño separados por la hostilidad, han crecido hasta ser una comunidad cuyos intereses convergen”, destacó el presidente Xi en el brindis inicial del banquete, celebrado en el lujoso Salón Dorado del Gran Palacio del Pueblo, sede del Legislativo situada en el ala oeste de la Plaza de Tiananmen.

Xi brindó por la prosperidad de los dos países, a lo que respondió Trump subrayando que “pese a que venimos de diferentes lugares y tierras lejanas, hay mucho que une a Oriente y Occidente”.

El presidente estadounidense, que durante su estancia en China ha combinado comentarios elogiosos hacia Xi con presiones para que el presidente chino actúe con más contundencia en temas espinosos, subrayó que los pueblos de los dos países “han superado adversidades” para construir grandes naciones.

Trump coronó su intervención con un brindis en honor al pueblo de China “y a una amistad que crecerá más y más en los años venideros“.

El banquete fue el último acto de la agenda de Trump en China, que inició su viaje ayer miércoles con una visita a la Ciudad Prohibida junto a su esposa Melania y hoy pasó buena parte del día reunido primero con el presidente Xi y más tarde con el primer ministro Li Keqiang, también en el Gran Palacio del Pueblo.

La visita de Trump a China, parte de la gira asiática del mandatario, estuvo dominada por sus reiteradas peticiones al Gobierno chino para que aumente tanto las presiones contra el régimen norcoreano como las medidas para reducir el desequilibrio comercial bilateral o la lucha contra el tráfico de opiáceos.