Con evento en Florida, Trump pondrá a prueba imagen del Partido Republicano

El apoyo de Trump a Moore acarrea posibles efectos negativos para el Partido Republicano
Con evento en Florida, Trump pondrá a prueba imagen del Partido Republicano
Moore habría acosado sexualmente a 8 menores de edad
Foto: Drew Angerer / Getty Images

WASHINGTON— Al presidente Donald Trump no le ha bastado dar su apoyo absoluto al conservador Roy Moore para el escaño de Alabama en el Senado, pero su mitin de hoy en Florida a favor de su candidatura pondría a prueba la imagen de su partido y da un arma electoral a la oposición.

La Casa Blanca primero se distanció de Moore, quien busca reemplazar en el escaño de Alabama en el Senado al ahora fiscal general, Jeff Sessions, y el propio Trump titubeó durante semanas sobre su candidatura.

Trump finalmente le dio su apoyo incondicional esta semana, y desvirtuó las acusaciones de acoso sexual de menores que pesan contra Moore, argumentando ante su base que era urgente ganar el escaño y que elegir a un demócrata no es una opción.

Una vez que Trump le dio su apoyo, en Twitter y en una llamada telefónica desde el avión presidencial AF1, el Comité Nacional Republicano (RNC) restableció su apoyo financiero al partido republicano estatal para ayudar a Moore.

Aunque el escándalo de acoso sexual de mujeres por parte de líderes políticos ha salpicado tanto a demócratas como a republicanos, ambos partidos han tomado vías diametralmente distintas para corregir la marcha: los demócratas han optado por una “purga” entre sus filas –causando la caída del senador Al Franken y el legislador John Conyers-, mientras que, salvo algunas excepciones, los republicanos han minimizado las acusaciones contra Moore.

De cara a la elección del próximo martes, en la que Moore disputará el escaño con el demócrata Doug Jones, Trump asistirá esta noche a un mitin político en Pensacola (Florida), muy cerca de la frontera con Alabama, para presuntamente dar un impulso al juez conservador.

El objetivo, según fuentes allegadas a la Casa Blanca, es movilizar el voto de los conservadores en Alabama –Pensacola está en el área de cobertura mediática de ese estado- a favor de la agenda de Trump.

Moore no aparecerá en el escenario, pero el apoyo que recibió de Trump ha desatado críticas de grupos cívicos en todo EEUU,  tomando en cuenta que el Partido Republicano desde siempre ha querido proyectar una imagen de defensa de los valores morales y familiares.

Alabama siempre ha tenido tendencias conservadoras y, aún con el escándalo, Moore ha recuperado la ventaja que perdió levemente frente a Jones en los días pasados.

Desde 2010, el Partido Republicano se ha venido fraccionando, ahogando las voces de conservadores moderados y realzando las de la extrema derecha, según observadores.  Eso explica en parte por qué solo unos pocos, entre ellos el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, presionaron públicamente a Moore para que abandonara la contienda.

El excandidato presidencial republicano de 2012, Mitt Romney, advirtió que de nada sirve tener una mayoría sin integridad, pero Trump ha dejado en claro que su prioridad es avanzar una agenda conservadora en el Congreso, para lo cual necesita cada voto republicano.

¿Una estrategia con riesgos?

Sin embargo, la estrategia política de Trump podría abrir una brecha para los demócratas y causar mucho daño al Partido Republicano a mediano y largo plazo, según expertos consultados hoy por este diario.

“Creo que los republicanos pierden más con que Roy Moore gane, porque se va a convertir en un yugo para los que tengan que defender sus escaños en los comicios de 2018”, explicó el estratega demócrata José Parra, presidente de la consultora “Prospero Latino”.

“Ellos se están haciendo un daño grandísimo a mediano y largo plazo, porque es un partido que viene proyectándose durante décadas como el partido de la moralidad, de los valores familiares, pero ahora dan un giro tan drástico que les resta credibilidad”, agregó.

Las elecciones en EEUU, por lo general, se definen mayoritariamente por el voto centrista y de los independientes, y si el Partido Republicano continúa acercándose a los elementos “más extremos de la derecha”, se hará “un daño irreparable”, advirtió.

Según Parra, al Partido Demócrata no le quedó más opción que exigir cuentas a Franken y Conyers, para mostrar que “son consecuentes con su mensaje de que defienden los derechos de las mujeres”.

Pero Geoffrey Skelley, analista y editor asociado del blog “Sabato´s Crystal Ball” del Centro de Políticas de la Universidad de Virginia, explicó que, tal como ocurrió en 2016, muchos votantes conservadores separan a Moore, el hombre, de las posturas que mantiene como candidato.

El mitin político de Trump en sí no conlleva riesgos porque “está tratando de asegurar que el escaño se mantiene en manos republicanas”, y como Moore es un “ferviente” conservador social,  “lo más probable es que los votantes evangélicos blancos votarán por él por un gran margen, agregó.

“Cuán amplio sea el margen está por verse, porque ha sido menor que de costumbre para un republicano. Hasta podría amenazar su posibilidad de ganar”, señaló Skelley.

El analista consideró que Trump posiblemente esté dando su apoyo a Moore porque no cree las acusaciones contra el candidato -ha pasado mucho tiempo y con eso se atenua el asunto;  éste ha mejorado en las encuestas pese a las acusaciones y, además, su victoria podría beneficiarlo.

Si Moore pierde, eso afectará la imagen de Trump en un estado donde sigue teniendo una buena tasa de aprobación.

Si Moore gana, es poco probable que el Senado, bajo control republicano, quiera expulsarlo, aún si abre una investigación sobre sus acciones pasadas, según Skelley.

El apoyo de Trump a Moore sí acarrea posibles efectos negativos para el Partido Republicano, porque el propio candidato puede convertirse en un “fuerte moretón” para el partido, mientras que la “purga” demócrata podría ayudar a la oposición en 2018, aseguró.

Skelley no descarta que tener a Moore en la palestra nacional aliente el continuo debate sobre el pasado de presunto acoso sexual de Trump, algo que no ayudaría a su imagen.