En un mes decidieron el plan: abrir una tienda en familia

Carlos y Sandra Torres se trasladaron de Chicago a Los Ángeles donde decidieron tener su propia tienda de alimentación en sociedad con una cadena de distribución

En un mes decidieron el plan: abrir una tienda en familia
La familia Torres, Carlos y Sandra Torres con sus hijos Carli y Chaz durante la inauguración de su tienda./Cortesía
Foto: Cortesía

En la víspera de Navidad de 2016 Carlos Torres hizo una parada para conocer una nueva tienda. Entró, preguntó y le interesó el modelo de negocio. Este puertorriqueño de 52 años, no perdió mucho tiempo antes de comentarle a su esposa, Sandra Torres, que sería una buena idea para ellos abrir una tienda de esta cadena, Grocery Outlet.

En enero empezaron el programa de entrenamiento para abrirla.

Dar comienzo a su vida como emprendedores se decidió en apenas un mes y 13 después, ese proyecto familiar se puso en marcha. La tienda de esta marca se abrió en el centro de Los Ángeles a mediados de febrero y Torres explica que le parece fascinante ver a su familia desarrollarse en el negocio.

“Mi esposa se entregó desde el primer día a esta aventura y mis hijos están aprendiendo rápido además de darme apoyo. Es muy bueno”, explica.

La familia Torres no se lo pensó durante mucho tiempo porque la propuesta de Grocery Outlet para los empresarios que quieren abrir una tienda de su marca es “un punto de entrada fácil para muchos emprendedores a los que apoyamos para que nos conecten con su comunidad”. Son palabras de Layla Kasha, vicepresidenta de mercadotecnia de esta compañía en la que los productos se venden con descuentos que pueden ser de una media del 60%.

Estos precios son el resultado de la política de compras de la empresa que solo se hace con productos excedentes o que han cambiado de envase. Al comprarlos baratos puede pasar los ahorros a los compradores.

El negocio se apoya en tiendas que tienen sus licencias, no son una franquicia sino que tienen un acuerdo de sociedad. Grocery Outlet alquila los locales comerciales donde se instala la tienda y ayuda con la inversión inicial de estos socios que son operadores independientes. Con ellos se firma un acuerdo por el cual se paga la mercancía que se compra a Grocery Outlet, cuando esta se ha vendido al cliente y se comparten ganancias.

Cada uno de los empresarios u operadores independientes, como la familia Torres, tienen que hacer una inversión inicial en la compra de equipo para la tienda (carritos,cajas, balanzas…) que se estima que ronde los $200,0000. La empresa tiene unas 300 tiendas operadas principalmente por familias emprendedoras en California, Idaho, Nevada, Oregon, Pennsylvania y Washington.

Carlos Torres explica que ellos invirtieron algo más de $300,000 y que fueron apoyados en el financiamiento por la empresa.

Torres no es ajeno a este mundo de la distribución y las tiendas al por menor. Antes trabajó con Super Value y fue esta empresa la que le llevó de Chicago, la ciudad en la que vivía con su esposa de ascendencia guatemalteca y sus hijos, a Los Ángeles hace ocho años. Ahora esa experiencia es la que guía los pasos de su familia. “Confío mucho en lo que me dice y en su talento”, explica Sandra.

La tienda de Grocery Outlet de la familia Torres en el día de la apertura, el pasado 14 de febrero./Cortesía

Ella está dedicada a las labores de administración y oficinas mientras que él está más en la tienda. Su hijo de 19 años, Chaz, es el “front end manager” y es responsable del mantenimietno de libros y horarios entre otras cosas. Su hija Carli está estudiando pero los fines de semana ayuda con las labores del establecimiento.

Antes de abrir, el reto que se fijaron fue contratar a la mayor parte de los 35 empleados que tienen, a tiempo completo y parcial, en la comunidad en la que está instalada el supermercado. Para ello se han apoyado en organizaciones como Central City Neighborhood Partners y la Cámara de Comercio.

Carlos y Sandra Torres dicen estar felices trabajando estos primeros días tras la inauguración, descubriendo la dinámica de la tienda con el barrio al que sirven, los nuevos vecinos. “Nos vamos a concentrar en ver crecer el negocio, hay mucho potencial en este lugar”, dice Carlos con satisfacción y enfatizando que quieren desarrollar los lazos con la comunidad a la que atienden en Los Ángeles. ¿Otra tienda en el futuro? Carlos no tarda en dar la respuesta: “No, de momento no lo veo, estamos centrados en esta y en nuestra comunidad”.