Critican orden de liberación de Herman Bell, asesino confeso de dos agentes NYPD

Luego de siete rechazos negados desde 2004, finalmente podrá salir en libertad. Las familias de las víctimas lucen divididas ante la noticia
Critican orden de liberación de Herman Bell, asesino confeso de dos agentes NYPD
Los policías Waverly Jones y Joseph Piagentini fueron abatidos por Bell y Bottom en 1971
Foto: NYPD

Como “indefendible” calificó el comisionado policial de NYC James O´Neill la noticia de que Herman Bell, un ex miembro de la organización terrorista Ejército Negro de Liberación (BLA, en inglés), recibirá libertad condicional en la cadena perpetua que cumplía por asesinar “a sangre fría” a dos agentes de NYPD.

El jueves, el senador estatal John Flanagan declaró que el gobernador Cuomo debía destituir a los miembros de la Junta de Libertad Condicional del estado que votaron por la libertad de Bell. La medida había sido rechazada siete veces desde 2004.

En 1971 Bell y dos aliados mataron a tiros a los oficiales del NYPD Joseph Piagentini (28 años) y Waverly Jones (33) en una emboscada en Harlem. Su libertad condicional fue anunciada el miércoles, tras convencer al panel designado por el gobernador Cuomo de ser un hombre arrepentido y reformado.

“Estamos enojados y asqueados“, dijo la viuda de Piagentini, Diane, en un comunicado divulgado el miércoles. En la misma tónica se expresó el alcalde Bill de Blasio: “Estoy muy molesto. El asesinato premeditado de un oficial de policía debería ser prisión de por vida, punto. Nada más para discutir. No entiendo cómo hubo libertad condicional en esa situación”.

Pero la familia de Jones no reaccionó de la misma manera. De hecho, más tarde se informó que uno de sus hijos, cuyo nombre no fue precisado, había abogado por la libertad de Bell, en una carta escrita a la junta: “Traería alegría y paz, como ya hemos perdonado a Herman Bell públicamente. Por otro lado, negarle la libertad condicional de nuevo nos causaría dolor ya que recordamos el doloroso episodio cada vez que aparece ante la junta”.

Bell, hoy de 70 años, había negado la participación en los tiroteos durante décadas, pero después de varias audiencias de libertad condicional sin éxito, finalmente admitió su culpabilidad en 2012.

Luego de insistir por décadas que es un “prisionero político”, Bell dijo ahora a la junta que “no hubo nada político sobre el acto, tanto como pensé en ese momento. Fue un asesinato y horriblemente mal”, según un informe publicado el miércoles. Podría salir en libertad a partir del 17 de abril.

Herman Bell en 2017 (NY State Department of Corrections)

“En los últimos 47 años, (Bell) nunca ha expresado remordimiento genuino. Y la decisión injusta e irresponsable de la junta de libertad condicional hoy hace que la parte vital de esa sentencia carezca de sentido”, dijo O´Neill en un comunicado.

En un crimen que la junta de libertad condicional describió como “uno de los ataques más supremos sobre la sociedad”, Bell y dos aliados -Anthony Bottom y Albert Washington- atrajeron a Piagentini y Jones a un proyecto de vivienda de Harlem con una llamada falsa al 911, el 21 de mayo de 1971. Cuando los policías llegaron, fueron ultimados.

Jones murió instantáneamente. En tanto Piagentini fue baleado 22 veces, mientras suplicaba por su vida y señalaba que tenía una esposa y dos hijas pequeñas. Pero Bell lo ejecutó con con su propia arma de servicio. La pistola utilizada fue desenterrada en una granja de Mississippi varios años después.

Bell huyó y unos meses más tarde atacó nuevamente, matando al sargento John Young, de la policía de San Francisco, en un asalto del grupo BLA.

Fue detenido en 1973. Dos años más tarde un jurado condenó a Bell, Bottom y Washington, y cada uno recibió una condena de entre 25 años y cadena perpetuaSegún la ley actual, hoy Bell sería sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional por los asesinatos de los policías, pero esa opción no estaba disponible durante su juicio.

Washington murió en prisión en abril del año 2000. Bottom, también conocido como Jalil Abdul Muntaqim, se encuentra en la Instalación Correccional Sullivan en Fallsburg, Nueva York.

El miércoles, New York Post publicó un editorial titulado “La vergonzosa decisión de poner en libertad condicional a Herman Bell“.