Trump y Merkel intentan presentar buena cara pese a diferencias políticas

La visita de Merkel, aunque cordial, contrastó con la calidez que Trump mostró con Macron a principios de semana

Trump y Merkel intentan presentar buena cara pese a diferencias políticas
Angela Merkel.
Foto: EFE

WASHINGTON— El presidente Donald Trump recibió este viernes a la canciller alemana, Angela Merkel, en el marco de una visita relámpago que dejó al descubierto sus diferencias en torno a asuntos como el comercio, la seguridad, las aportaciones a la OTAN, o el acuerdo nuclear con  Irán.

Trump recibió a Merkel con un apretón de manos y un beso en las mejillas, para demostrar una relación cordial, y en su encuentro privado en el Despacho Oval la describió como una “mujer extraordinaria”.

“En realidad hemos tenido una gran relación desde el principio, pero algunas personas no lo entendieron”, dijo Trump, al felicitarla por su reciente reelección.

Pero, más adelante, en la rueda de prensa conjunta en el Salón Este de la Casa Blanca, ambos reflejaron sus diferencias en torno a diversos espinosos asuntos en la agenda bilateral y en las relaciones de EEUU con el viejo continente.

Como ha hecho en numerosas ocasiones en su cuenta en Twitter, Trump volvió a quejarse del déficit comercial de $151,000 millones de EEUU con la Unión Europea (UE), de que EEUU no ha recibido un “buen trato” en la Organización Mundial de Comercio (OMC), y que EEUU acarrea la mayor carga dentro de la organización trasatlántica OTAN.

En el marco de su agenda de proteccionismo económico, Trump anunció la imposición de millonarios aranceles a las exportaciones de acero y aluminio de numerosos socios comerciales, incluyendo Canadá, China, México, Brasil, Alemania y otros países de la UE- pero creó exenciones temporales hasta el próximo 1 de mayo, cuando tenga que anunciar una decisión definitiva.

Preguntada al respecto,  Merkel dijo simplemente, a través de un intérprete, que “la decisión yace con el presidente”, aunque reconoció que queda mucho por hacer para que Alemania reduzca su superávit comercial con EEUU.

Trump dijo que su gobierno persigue una “relación recíproca” con Alemania que todavía no tiene, pero insistió en que no culpa a Merkel, Alemania o la UE sino “a la gente que me precedió y que permitió que esto sucediera”. 

Respecto a Irán, Trump evadió contestar si EEUU recurriría o no a la fuerza militar contra ese país, pero insistió en que no permitirá que el régimen de Teherán reanude su programa nuclear.

“No van a tener armas nucleares, puedes apostar por ello”, manifestó Trump.

Tal como prometió durante la contienda de 2016, se prevé que Trump retire a EEUU del acuerdo nuclear que pactó la Administración Obama y el resto de la comunidad internacional con Irán, pese a que Francia y Alemania le han aconsejado que no lo haga.  La Administración tiene plazo hasta el próximo 12 de mayo para emitir su decisión final.

Otro tema dominante en la rueda de prensa conjunta fue el inminente encuentro de Trump con el líder norcoreano Kim Jong-Un, para discutir la desnuclearización de la península norcoreana, y el mandatario dijo que se están estudiando dos sitios para el esperado encuentro.

“Otros presidentes debieron hacerlo, tengo la responsabilidad de ver si yo puedo lograrlo”, dijo Trump, al referirse a un acuerdo de desarme nuclear con el gobierno de Pyongyang para la península norcoreana.

Por otra parte, Trump se congratuló de que la nueva embajada de EEUU en Israel será “bella” y costará unos $400,000, además de que cumplirá su promesa electoral de trasladarla de Tel Aviv a Jerusalén. Sin embargo, el mandatario no quiso precisar si viajará a Jerusalén el mes próximo para su inauguración.

La visita de Merkel en Washington, su segunda desde el año pasado, duró apenas tres horas, e incluyó una reunión de media hora en el Despacho Oval, un almuerzo y la rueda de prensa.  A juzgar por las declaraciones y lenguaje corporal de Merkel, la canciller alemana salió de la Casa sin logros concretos.

En cambio, la visita de Estado del presidente de Francia, Emmanuel Macron, iniciada el lunes pasado, duró tres días e incluyó una cena de honor en la Casa Blanca y un discurso ante una sesión conjunta del Congreso, un privilegio reservado a muy pocos líderes extranjeros.