Los consumidores de EE UU disparan sus deudas

Los balances de las tarjetas de crédito se afianzan por encima del trillón de dólares

A pesar de que la tasa de desempleo está en mínimos y cinco meses después de que entrara en vigor la reforma tributaria con rebajas de taxes, los estadounidenses vuelven a elevar su dependencia del crédito para financiar el consumo.

Según cifras de la Reserva Federal el crédito de los consumidores subió en mayo al mayor ritmo en seis meses al tomarse prestado $24,600 millones. Es algo que eleva la cantidad total a $3.9 billones (es decir, una cifra con 13 dígitos). Se trata de crédito en préstamos con tarjetas, créditos al consumo, de estudiantes y para comprar carros pero esta cifra no incluye los créditos hipotecarios.

El crédito conocido como “revolving”, el de las tarjetas de crédito, aumentó un 11.4% cuando el mes anterior apenas registró un crecimiento del 1.5%. Estos créditos superaron el billón de dólares hace unos meses y ahora suman casi $1.04 billones.

El crédito llamado “non revolving” que incluye a los que se usan para comprar carros y los de estudiantes para financiar los estudios universitaros crecieron un 6.3% y suman ya $2.86 billones.

La continua y creciente dependencia del crédito para el consumo, que es clave para el crecimiento del PIB del país, puede poner a muchos hogares en aprietos porque la Reserva Federal está subiendo las tasas de interés y tiene intención de seguir haciéndolo en lo que queda de año y en 2019. Los intereses que se cobran en las tarjetas suben con esos movimientos de la autoridad monetaria.

Adicionalmente, si no se dan pasos atrás en la guerra comercial que ha iniciado la Administración con los principales socios comerciales y esta se recrudece, los consumidores tendrán que hacer frente a precios más elevados por muchos de los productos que consumen porque las tarifas que ha impuesto el Gobierno son taxes que terminan afectando a los clientes finales. Eso, no solo perjudica a los trabajadores que apenas han notado mejoras salariales en términos reales (una vez descontado el efecto de la inflación) con la lenta recuperación sino a quienes tienen deudas porque se suben los precios (inflación) la Fed podría optar por subir las tasas de interés más de lo inicialmente estimado.