Vuelta a la escuela evitando agobios

Se espera que las familias se gasten $510 en preparar a los hijos para el próximo curso. Es un gasto a planificar.

Vuelta a la escuela evitando agobios
Las familias latinas gastan más que el promedio en preparar a sus hijos para el curso./Shutterstock
Foto: Shutterstock

Para las familias que viven planificando con tiempo sus movimientos, el campamento de verano de los hijos es un tema del pasado por más que queden varias semanas más de estío. Es más, quienes miden sus pasos financieros ya ha empezado con el siguiente gran gasto: la vuelta a la escuela, la segunda oleada anual de compras más importantes de EEUU tras las de fin de año.

Según un informe de la consultora Deloitte, este año se estima que 29 millones de hogares con niños en kidergarden hasta 12 grado se gasten en ropa y material escolar (electrónico y tradicional) un total de $27,600 millones. Es una media de $510 por hogar, ligeramente por encima de los $501 del año pasado.

La Federación Nacional de Comerciantes (NRF en sus siglas en inglés) estima una cifra bastante similar ($27,500 millones) y además calcula que uno de cada cuatro niños son hispanos y estas familias gastan una media de $148 más que la media.

La mayor parte del gasto total (unos $15,100 millones) se destina a ropa y accesorios y la mayoría compra en grandes cadenas comerciales. A mucha distancia en las preferencias de dónde comprar le siguen las llamadas “dollar stores”, los comerciantes que solo están en la red y las tiendas de descuentos.

Según Deloitte la mayor temporada de compras llega en las últimas dos semanas de julio y sobre todo, las dos primeras semanas de agosto cuando hay descuentos fiscales en algunos estados. Ni California ni Nueva York los tienen. Muchos padres esperan comprar parte del material escolar cuando les llega la lista desde la escuela.

¿Cómo prepararse para estos gastos?

La regla de oro es planificar hacia dónde va el último centavo para no salirse del presupuesto. ConsumerCredit.com propone un presupuesto sencillo para esta tarea que pasa por determinar cuánto se puede gastar cada cual en estas compras.

Eso depende de lo que se haga con el presupuesto familiar mes a mes. Este es uno de los gastos recurrentes durante mucho tiempo por lo que lo ideal es hacer un fondo destinado a ello durante todo el año para que ahorrando poco a poco, duela menos el gasto.

Tenga en cuenta lo siguiente:

  • Los niños influyen mucho en las compras que hacen los mayores cuando es para ellos. Según Deloitte, de los 12.700 millones que se gastarán las familias en ropa y accesorios unos $2,400 estarán determinado por lo que quieren los menores y en el caso de aparatos electrónicos y material escolar se manejan cifras similares (aunque algo más bajas). Eso puede ser la base perfecta para un problema: que el presupuesto se descompense. Pero también para una oportunidad, enseñar a los niños a manejar una cantidad finita de dinero y hacerles partícipe no solo de la compra sino del proceso de gastar el dinero.
  • Cuando los niños son pequeños, no compre de una vez todos los uniformes o la mayoría de la ropa por más barato que sea comprar paquetes de calcetines o tenga a mano una oferta. Los niños crecen rápidamente y aquellos pantalones que quedaban un poco largos puede que se queden casi nuevos en apenas semanas. Además, según Consumer Reports, la ropa es más barata después de septiembre, cuando cesa “la urgencia”.
  • Mucha ropa se queda prácticamente sin usar, e incluso nueva, cuando los niños crecen mucho. Ahora es fácil tener grupos de padres vía WhatsApp, grupos de e mail o apps como Class Dojo que permiten hacer intercambios o reventas a bajo precio.
  • Compare precios, busque ofertas, use cupones. Use webs como camelcamelcamel.com o Ebates.com que devuelven dinero y resista las compras por impulso.
  • Utilizar tarjetas de crédito no es una excusa para hacer excepciones con el presupuesto porque si deja un balance en ella los intereses pueden encarecer las compras.
  • En cualquier caso, si compra en la red siempre es mejor usar tarjetas de crédito y no de débito ya que estas ofrecen protecciones contra el fraude y es más fácil y menos costoso disputar un posible error o fraude.