¿Resuelto el enigma del Triángulo de las Bermudas?

Un reciente estudio apuntaría a que colosales olas desatadas en esta zona del planeta podrían ser la explicación a las decenas de embarcaciones desaparecidas sin dejar rastro en sus aguas
¿Resuelto el enigma del Triángulo de las Bermudas?
No todos coinciden sobre la localización exacta del Triángulo de las Bermudas.
Foto: Wikipedia

Durante décadas ha sido uno de los misterios más desconcertantes y aterradores de la historia. Más de 1 millón de km² de extensión total en un área que comprende Puerto Rico, Florida y las Islas Bermudas donde se estima que un millar de personas se han esfumado incomprensiblemente y sin dejar rastro tras su paso por el lugar maldito por excelencia del planeta Tierra: el Triángulo de la Bermudas.

Navíos, transatlánticos y aviones comerciales llevan siglos entrando en este vórtice de perdición para no salir jamás. Investigadores, científicos, meteorólogos y teóricos de la conspiración han especulado con todo tipo de hipótesis para explicar la causa de estas trágicas desapariciones, desde condiciones atmosféricas de pesadilla con vientos capaces de derribar cualquier aparato a la existencia de violentos campos electromagnéticos que inutilizan los sistemas eléctricos, pasando por abducciones alienígenas, monstruosas criaturas de hambre insaciable o portales interdimensionales que absorben cualquier cosa que se cruce en su camino.

Ahora, un estudio de la universidad británica de Southampton podría haber dado con la clave que ayude a resolver esta clásica incógnita. La teoría, desarrollada por el oceanógrafo Simon Boxall y su equipo, sugiere que las imparables tormentas generadas en el Triángulo de las Bermudas podrían en teoría fundirse en un infernal maremoto capaz de generar olas de hasta 30 metros de altura… un tamaño lo suficientemente grande como para enviar a las profundidades al más insumergible de los navíos.

Para probar su teoría han recreado inmensas embarcaciones como la CSS Cyclops, un buque de abastecimiento militar que desapareció en el Triángulo el 9 de marzo de 1918 con 306 tripulantes a bordo tras haber realizado una escala en Barbados. Las simulaciones del equipo de Boxall demuestran que, en teoría, el barco no habría sido rival para semejante fuerza de la naturaleza, lo que consiguientemente podría explicar el aciago destino de navíos similares.

Pero la teoría, aunque bien fundamentada, no termina de dar carpetazo al asunto: ¿qué hay de las desapariciones de los aviones? ¿Podría realmente una aeronave ser igualmente engullida por estos teóricos tsunamis? La duda permanece, y aunque es cierto que parecemos estar cada vez más cerca de dar respuesta a una de las incógnitas más debatidas de nuestro tiempo parece que el misterio todavía sigue, de momento, a la espera de ser resuelto definitivamente.