Muchos latinos tienen esta enfermedad sin saberlo: los síntomas suelen aparecer cuando ya está avanzada
El hígado graso afecta a millones de personas y suele pasar desapercibido durante años. Conoce los síntomas, factores de riesgo y cuándo consultar al médico
La enfermedad por hígado graso suele avanzar sin síntomas durante años y con frecuencia se detecta mediante análisis o estudios por imágenes. Crédito: Imagen creada con AI / Georgina Elustondo | Impremedia
Millones de personas viven con una enfermedad que suele pasar desapercibida durante años. No causa dolor, rara vez produce síntomas en las primeras etapas y, muchas veces, se descubre por casualidad durante un análisis de sangre o una ecografía.
Se trata de la enfermedad por hígado graso asociada a disfunción metabólica, conocida popularmente como hígado graso. Los especialistas advierten que afecta a una proporción importante de la población hispana en Estados Unidos debido a factores como la obesidad, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado y el sedentarismo.
El problema es que, cuando aparecen los síntomas, el daño al hígado puede estar bastante avanzado.
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Por qué preocupa especialmente a la comunidad latina
Diversos estudios han encontrado que las personas de origen hispano presentan una de las tasas más altas de hígado graso en Estados Unidos. Los expertos creen que influyen factores genéticos, pero, también, condiciones de salud frecuentes en la población latina, como la obesidad abdominal, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.
Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el hígado graso es actualmente una de las enfermedades hepáticas más comunes del país y una de las principales causas de cirrosis y trasplante hepático.

Los síntomas que pueden aparecer
En las etapas iniciales, muchas personas no sienten absolutamente nada. Cuando la enfermedad progresa pueden aparecer señales como:
- Fatiga persistente.
- Sensación de debilidad.
- Dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen.
- Hinchazón abdominal.
- Pérdida de energía.
- Dificultad para concentrarse.
En casos avanzados pueden desarrollarse complicaciones más graves, incluida la cirrosis.
Quiénes tienen más riesgo
Los médicos consideran que el riesgo aumenta en personas que presentan:
- Sobrepeso u obesidad.
- Diabetes tipo 2.
- Presión arterial alta.
- Colesterol o triglicéridos elevados.
- Síndrome metabólico.
- Antecedentes familiares de enfermedad hepática.
- El riesgo también aumenta con la edad.
La buena noticia
A diferencia de otras enfermedades hepáticas, el hígado graso puede mejorar significativamente si se detecta a tiempo. Los especialistas recomiendan:
- Bajar de peso de forma gradual.
- Reducir el consumo de bebidas azucaradas.
- Limitar alimentos ultraprocesados.
- Realizar actividad física regularmente.
- Controlar la diabetes y el colesterol.
- Evitar el consumo excesivo de alcohol.
Incluso una pérdida moderada de peso puede ayudar a reducir la acumulación de grasa en el hígado y disminuir la inflamación.
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Cuándo consultar al médico
Las personas con diabetes tipo 2, obesidad o antecedentes familiares de enfermedad hepática deberían hablar con su médico sobre su riesgo individual. Muchas veces basta con análisis de sangre y estudios por imágenes para detectar el problema antes de que provoque daños irreversibles.
Por eso, los especialistas insisten en un mensaje simple: aunque no duela y no cause síntomas evidentes, el hígado graso es una enfermedad que conviene tomar en serio.
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