Laura Acosta, la pasión detrás de la Fundación Juan Pablo Duarte

La fundadora y directora ejecutiva de la fundación Juan Pablo Duarte habla de los logros de la institución cultural y educativa y de los desafíos que enfrenta la entidad a fin de que más dominicanos realicen estudios universitarios
Laura Acosta, la pasión detrás de la Fundación Juan Pablo Duarte
La fundación respalda niños y jóvenes en el terreno de la educación.

La Fundación Juan Pablo hace honor con su nombre a uno de los padres fundadores de la República Dominicana y fue instaurada en 2003 con el propósito de respaldar a niños y jóvenes de la localidad del Alto Manhattan en sus objetivos académicos. La creadora de esta casa cultural, Laura Acosta, considera que aunque la institución ha cumplido con su misión, enfrenta nuevos y más grandes retos, al igual que la comunidad que la alberga.

Acosta explica que desde su nacimiento la fundación ha creando iniciativas que han beneficiado a la comunidad, pese a los pocos recursos con los que cuenta la institución. Explica que resultada cada vez más difícil satisfacer las necesidades de la comunidad que a su entender atraviesa por una etapa  preocupante.

Acosta emigró de su isla natal hacia Estados Unidos en 1969.

“Hablamos de una de las comunidades menos favorecidas. Nuestros jóvenes no tienen las mismas oportunidades que otras localidades y urgen más servicios sociales y cívicos a disposición. En el terreno de la educación, que es el que compete a la fundación, puedo poner como ejemplo el hecho de que los jóvenes necesitan clases de preparación para entrar a la universidad y esas clases no son gratuitas. Los padres no tienen dinero para pagarlas y la fundación no da abasto con las demandas”, subraya.

Laura Acosta, quien al margen de su trabajo en la fundación se desempeña además como Subdirectora de personal en la oficina de la Defensora del Pueblo de la ciudad de Nueva York, Laetita James, habla además de otra labor dentro de su agenda que describe como el mayor apoyo con el que cuenta la institución sin fines lucro.

La fundación surgió bajo la la sombrilla del Carnaval del Boulevard.

“Desde hace 19 años hemos organizado también el Carnaval del Boulevard que se celebra todos los años a lo largo del Boulevard Juan Pablo Duarte. En este evento traemos siempre ha muestra de nuestra cultura a través de una extensa agenda de actividades que incluye música, gastronomía y arte”.

Acosta detalla que la fundación nació precisamente bajo la luz del Carnaval del Boulevard a raíz del cambio oficial del nombre de la avenida San Nicolás por el de Boulevard Juan Pablo Duarte. Recuerda que fue un momento cumbre para la comunidad dominicana y que estaba en funciones el concejal Guillermo Linares.

El carnaval se celebra anualmente en el Alto Manhattan.

“En medio de las celebraciones por ese logro surgió la idea de crear la fundación. Me satisface saber que hemos contribuido para que más estudiantes puedan graduarse de la universidad, muchos de ellos son incluso los primeros profesionales en su familia”, agrega.

De igual manera, Acosta plantea que uno de sus mayores anhelos es ver fortalecida la fundación  y ampliar la lista de servicios que ofrecen. Asimismo, Acosta,  habla del aspecto internacional de la organización y de la tarea que realiza en su isla natal.

“No tenemos una oficina en República Dominicana, pero hacemos esfuerzos desde aquí para ofrecer los mismos servicios que brindamos aquí, entre los que contamos ayuda financiera, orientación y apoyo académico, jornadas para entrega de útiles escolares para niños. También tenemos la dicha de contar con la el respaldo de los propios estudiantes que han sido beneficiados”.

Acosta ha trabajado por más de tres décadas como activista cultural.

Acosta fungió como embajadora en el renglón de servicios comunitarios del Desfile Dominicano, celebrado el domingo 12 de agosto. Recordó que le tomó por sorpresa recibir el referido reconocimiento por parte del Comité organizador.

“Llevo treinta años envuelta en el activismo cultural y la verdad que nunca había recibido un reconocimiento y tampoco lo esperaba. Desde el principio he hecho mi trabajo incondicionalmente, sin esperar nada guiada esencialmente por el amor que siento por la comunidad y mi deseo de aportar a la sociedad. Este honor llegó inesperadamente, pero lo recibí con orgullo y dispuesta a seguir avanzando y respaldando a nuestros jóvenes”, concluye.