La ’Madame de Manhattan’ abre spa en Harlem para comenzar nueva vida, mientras Mueller la investiga

Considera volver a postularse a un cargo público, tras dos intentos fallidos
La ’Madame de Manhattan’ abre spa en Harlem para comenzar nueva vida, mientras Mueller la investiga
Kristin Davis mantiene una relación intermitente con la política y los escándalos
Foto: CAPTURA PIX11

Kristin Davis, la “Madame de Manhattan”, quiere comenzar una nueva etapa en su atribulada vida.

Luego de protagonizar la caída del gobernador de Nueva York Elliot Spitzer en 2008, y ser candidata a ese mismo cargo en 2010, recientemente fue interrogada por el equipo del fiscal especial Robert Mueller, que investiga la trama rusa, sobre la supuesta injerencia en las elecciones de 2016.

Además de aspirar a la gobernación, también se postuló como contralora de la ciudad y estuvo dos veces tras las rejas por prostitución y venta de drogas. Pero ahora ha comenzado un nuevo negocio, legal, que marca otra etapa en su vida.

“Ser la ’Madame de Manhattan’ es tanto una bendición como una maldición”, declaró Davis a PIX11 News ayer al mediodía durante el brindis de apertura de “Bombshell Beauty Lab”, un salón de uñas, peluquería y spa en East Harlem.

Incluso un letrero que decía “Manhattan Madam” estuvo en el establecimiento como promoción antes de su apertura.

Davis, de 43 años, dijo que todavía está esperando que le reembolsen los gastos de viaje y hotel tras acceder “voluntariamente” al interrogatorio de Mueller a principios de agosto, en Washigton DC.

“Tuve que testificar debido a mi amistad con Roger Stone”, dijo. Stone formó parte de la pre campaña de Donald Trump por la nominación presidencial republicana en 2015. Se sospecha que tuvo contacto con agentes de inteligencia rusos que intentaban influir en las elecciones.

Davis cree que a Stone los fiscales “pueden seguir y procesarlo sin darle la oportunidad de defenderse”. Son tan cercanos que vive en una casa que comparte con Stone y su esposa, cerca de su nueva peluquería.

“Estoy considerando postularme para un cargo público” para representar al vecindario donde vive ahora. “Tal vez una oficina del Senado. Creo que la gente tiene que usar su notoriedad para presionar por algo bueno, y no creo que ya hayamos tenido suficiente”.

Por ahora, poner en marcha el salón es su principal desafío. Si lo hace bien espera expandirlo de una manera que ayude a otros. “Me gustaría tener algunas sedes” y “ofrecer empleo a las mujeres que salen de la cárcel. Los hombres también”.

“Ayudar a las personas a rehabilitarse con una habilidad que pueden usar donde sea que vayan”, es su meta, dice, en base a su propia experiencia en la cárcel.

Momento de la apertura