Cuomo y Nixon: ¿y la salud de los neoyorquinos qué?

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Los ataques contra la Administración Trump, el viejo y deficiente servicio del Subway, la corrupción en Albany, los problemas en las escuelas públicas y la posible legalización de la marihuana recreacional, han sido los temas más discutidos y que han acaparado la atención de los dos contendientes demócratas por la gobernación del estado de Nueva York, que se enfrentarán en las elecciones primarias de este jueves.

Pero, tanto el gobernador Andrew Cuomo, como su rival, Cynthia Nixon, han dejado de un lado un tema fundamental: la salud. Este es un asunto que preocupa a muchos neoyorquinos, principalmente a los hispanos, que son uno de los grupos que cuentan con los niveles más bajos de cobertura médica.

Quizás –aunque no es una justificación– la falta de atención sobre el tema de salud por parte de los dos candidatos demócratas se deba al hecho de que Nueva York, junto con California, ha sido uno de los estados que más se ha beneficiado con la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), mejor conocida como Obamacare.

Gracias a que Nueva York creó su propio Mercado de Seguros de Salud bajo el ACA –‘New York State of Health’ (nystateofhealth.ny.gov) –, el estado ha logrado una disminución continua y significativa en el porcentaje de adultos no asegurados. Sin embargo, aún un gran número de neoyorquinos pobres e inmigrantes no cuentan con cobertura médica básica y por lo tanto no tienen acceso a cuidados de salud asequibles y de calidad.

Una de las pocas veces que se ha escuchado a Cuomo y a Nixon hablar sobre el tema de salud fue durante el único debate televisivo que tuvieron en la Universidad de Hofstra, en Hempstead, el pasado 29 de agosto. Durante el encuentro, ambos se refirieron a la posibilidad de que en Nueva York se apruebe un seguro de salud universal que garantizaría, mediante un sistema de pago único, la cobertura médica para todos los neoyorquinos. Y, como era de esperarse, sus puntos de vista son completamente opuestos.

Nos referimos a la ‘Ley de Salud de Nueva York’ o ‘New York Health Act’ (NYHA), un anteproyecto que ha sido aprobado varias veces  por la Asamblea estatal que otorgaría cobertura de salud integral, incluyendo medicinas, a todos los residentes del estado independientemente de sus ingresos, su edad, estado de salud o estatus migratorio.

Según ha dicho su patrocinador principal, el asambleísta demócrata y presidente del Comité de Salud, Dick Gottfried, sería un plan de salud universal “mejorado de Medicare para todos”.

Pero Cuomo considera que, aunque “en teoría” el NYHA es una buena idea, su implementación “a largo plazo” costaría más que el presupuesto anual completo del estado. Durante el debate en Long Island, el mandatario aseguró que el costo proyectado para la transición a un sistema de pago único, o universal, sería de aproximadamente $200 mil millones, más que el actual presupuesto estatal de $170 mil millones.

Esto, según expresó el mandatario, no podría hacerse a corto plazo sin duplicar la carga impositiva del estado, por lo que cree que un seguro de salud universal debería ser responsabilidad del Gobierno Federal.

Para Nixon, por el contrario, un plan de salud universal podría significar posibles ahorros a largo plazo para los neoyorquinos y los empleadores. Basándose en un estudio publicado por la Fundación RAND, Nixon aseguró que el NYHA reduciría el gasto total en atención médica en un 15%, o $45 mil millones por año, y más del 98% de los hogares del estado gastarían menos en atención médica de lo que actualmente gastan.

Entre las principales preocupaciones que han expresado muchos sobre el NYHA, destaca la financiación del mismo que, según sus patrocinadores, se haría con fondos públicos estatales combinados con fondos federales.

El NYHA ha sido presentado por los demócratas en la Asamblea estatal cada año desde 1992, pero no ha podido pasar al pleno del Senado estatal para su votación y posible aprobación debido al constante bloqueo republicano.