La comunidad donde “no se rentaba vivienda a hispanos”

En Nebraska hay ciudades donde la integración de inmigrantes ha sido exitosa
La comunidad donde “no se rentaba vivienda a hispanos”
Hay condados de EEUU que lograron "salvarse" gracias a los inmigrantes.
Foto: JEWEL SAMAD/AFP/Getty Images

DENVER – Cuando Dora Vivas llegó a Lexington a principios de la década de 1990 con un título de administración de empresas, no pudo prever que tres décadas después ella misma ayudaría a transformar la pequeña localidad de Nebraska donde alquilar una casa era prácticamente imposible para un hispano.

Hace tres décadas, en la zona había sólo 124 inmigrantes latinos, pero en 2012 Vivas se convirtió en la primera persona latina electa para el concejo municipal de Lexington, una ciudad de poco más de 10,000 habitantes y con un 61% de hispanos.

“A finales de la década de 1980 comenzaron a abrir plantas procesadoras de carne y en 30 años Lexington pasó de ser un 90% de blancos y 10% de latinos a casi tres cuartas partes de población de minorías”, dijo Vivas hoy durante una rueda de prensa en Washington DC.

Su testimonio calzaba la presentación en la capital estadounidense de un reporte sobre cómo las zonas rurales de Nebraska -en el centro del mapa estadounidense- y de otros estados se han beneficiado con la llegada de los inmigrantes.

El informe “Proactivos y pacientes”, a cargo del Centro el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés), califica la experiencia de transformación de Lexington y de otra ciudad cercana, Madison, como “un mapa que pueden seguir otras comunidades que están en la etapa inicial de grandes cambios demográficos para integrar a recién llegados”.

Pero esa integración atravesó por difíciles momentos y todavía está en proceso, afirmó Vivas, nacida en Texas (EEUU) y criada en Michoacán (México).

“Cuando llegué no había personas bilingües y enfrenté muchos desafíos como el del idioma y el de la vivienda. En Lexington no se rentaban casas a hispanos”, recordó.

Los inmigrantes, según sus memorias, vivían gratis en un albergue comunitario. Luego, los que podían, se mudaban a “tráilers” (casas rodantes).

Otro problema era acceder a productos típicos de su país. En aquella época no existían taquerías, restaurantes, tiendas y carnicerías latinas que ahora son comunes en Lexington y en otras localidades rurales.

El mayor desafío que tuvo Vivas, sin embargo, fue el de pedir ayuda a alguien “que no respondiese: ‘Regrésate a tu país'”.

Pero todo comenzó a cambiar en 1996, cuando los latinos compraron casas en Lexington y zonas aledañas. Inmobiliarias, bancos y agencias aseguradoras comenzaron a contratar personal bilingüe.

Desde entonces, Vivas se recicló en una agente de seguros.

“Por primera vez vimos profesionales bilingües fuera de las plantas de procesamiento de carne”, recordó.

El reporte de CAP expresa que la comunicación entre residentes tradicionales e inmigrantes surgió a partir de “normas y prácticas, tanto formales como informales, que se implementaron para administrar el cambio demográfico”.

En otras palabras, las autoridades locales reconocieron la nueva situación y decidieron que las “instituciones clave”, como escuelas y frigoríficos, formaran parte del cambio.

Mientras que en Lexington el mercado inmobiliario sirvió como punto de partida para la integración, en Madison (2.600 habitantes, 51 % de hispanos), una tragedia ocurrida en 2002 fue lo que movilizó tanto a las autoridades como a la comunidad.

El 27 de septiembre de 2002, cuatro pandilleros hispanos (luego detenidos y convictos) entraron a un banco en Norfolk (25 kilómetros al norte de Madison) y en sólo 40 segundos asesinaron a cuatro empleados y a una clienta.

El incidente generó fricciones con la comunidad hispana en todo Nebraska. Pero la “proactividad y la practicalidad” -según el informe- con las que las autoridades respondieron logró que la ciudad “emergiera más fuerte”.

“Tanto Madison como Lexington ofrecen la prueba de que la vida de la pequeña ciudad persiste y persevera incluso cuando los residentes cambian”, dice el reporte preparado por Sara McElmurry, del Concilio de Chicago de Asuntos Globales.

Desde 2016, los latinos representan la mayoría en ambas ciudades, mientras que simultáneamente se redujo la población de blancos a una fracción pequeña con respecto a lo que había hace tres décadas, indica el reporte.

También afirma que el éxito de la integración se deben, entre otros factores, al énfasis en valores compartidos: trabajo, familia, fe; a la colaboración con el sector privado para superar la antipatía contra los inmigrantes y al “gobierno consistente” que no usó las leyes vigentes contra la inmigración.

Madison no perdió su identidad rural ni los latinos perdieron su idiosincrasia, aunque actualmente el equipo de “fútbol americano” de la escuela secundaria local está mayormente compuesto por mexicanos. “Todavía estoy aprendiendo inglés, pero seguimos progresando porque ahora podemos comunicarnos”, sostuvo Dora Vivas sin aparente temor a mirar atrás.