El nuevo plan para no cerrar línea L del Metro tiene giros y complicaciones

La congestión en los andenes parece a todos luces inevitable, según el borrador de la solución proyectada

Estación Bedford Avenue, en Williamsburg, Brooklyn
Estación Bedford Avenue, en Williamsburg, Brooklyn
Foto: Getty Images

Cuando el gobernador Andrew Cuomo anunció que la línea L del Metro no sería cerrada durante 15 meses como estaba previsto, muchos aplaudieron sin conocer los detalles ni las consecuencias tras bastidores.

Ciertamente se perfila un gran beneficio. Pero El costo para el usuario todavía será de alto impacto y estrés, según el borrador del nuevo plan, que incluye horarios espaciados entre los trenes e incluso la transformación de las estaciones 1st Av y 3rd Av de Manhattan en lugares para salir, pero no para entrar, los fines de semana. Así, en la práctica efectivamente una parte clave del servicio no funcionará los sábados y domingos durante meses.

Entre otras cosas, el plan elimina promesas como la expansión del servicio de autobuses de la calle 14 en Manhattan, las mejoras a las líneas G, J, Z y M; y la nueva ruta planificada de ferry, detalló New York Post.

También se limitará el acceso en las noches, para evitar que se acumulen multitudes en estaciones de alta demanda como Union Square y Bedford Avenue cuando baje la frecuencia en el servicio.

La línea L, ya de por sí congestionada con servicios cada 4 minutos, lo estará aún más cuando la frecuencia pase a 20 minutos, ya que las cuadrillas de reparación cerrarían uno de los dos canales del túnel Canarsie.

“La gente va a estar muy enojada”, opinó Andrew Albert, un miembro de la junta de MTA, líder del New York City Transit Riders Council.

Pero Shams Tarek, portavoz de MTA, insiste en que ninguna de esas opciones aún son un hecho. “El plan de servicio alternativo para el tren L aún no se ha completado, por lo que citar los informes preliminares y desactualizados no sólo es irresponsable sino que también perjudica a los neoyorquinos”.

El gobernador promocionó el nuevo plan como una manera de evitar el caos de un cierre total, y su oficina ha atacado ferozmente a críticos y ex funcionarios de la MTA que han descrito su medida como una solución superficial.