¿Por qué el Gobierno de AMLO no apoya al nuevo presidente de Venezuela?

La Administración de Andrés Manuel López Obrador desata polémica en América Latina

¿Por qué el Gobierno de AMLO no apoya al nuevo presidente de Venezuela?
El Gobierno de López Obrador no reconoce al autonombrado presidente de Venezuela, Juan Guaidó.
Foto: EFE / Getty

México desató polémica internacional al no reconocer al nuevo presidente de Venezuela, Juan Guaidó, cuando 11 de los 14 integrantes del Grupo de Lima decidieron respaldarlo, además de Estados Unidos, que fue el primero en dar un paso hacia esa dirección.

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, integrantes del grupo, firmaron un comunicado en el que apoyan “el inicio del proceso de transición democrática en Venezuela”, pero el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador decidió mantenerse al margen.

En apego a nuestros principios constitucionales de no intervención, autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de controversias internacionales, igualdad jurídica de los Estados, respeto, protección y promoción de los derechos humanos y de lucha por la paz y la seguridad internacionales (Art. 89, fracción X de nuestra Constitución), México no participará en el desconocimiento del gobierno de un país con el que mantiene relaciones diplomáticas”, indica un comunicado emitido por la Administración de López Obrador sobre ese conflicto.

Afirma que respeta el llamado de la Organización de las Naciones Unidas a que todos los actores involucrados en el conflicto “reduzcan tensiones, hagan los mayores esfuerzos por evitar un escalamiento y rechacen cualquier tipo de violencia política”.

El principio de “no intervención” en México no es algo nuevo, aunque en los últimos años, con las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, fue modificado, pero data de 1930, al cual se apega López Obrador. Se trata de la llamada Doctrina Estrada, que surgió en un momento clave para México, cuando estaba en proceso de reconstrucción tras la Revolución de 1910.

“Se pueden distinguir dos partes: la primera, que es la principal, es un rechazo de la práctica de reconocer o no los gobiernos que llegan al poder por un medio que no es el previsto en la Constitución respectiva, pues de esa práctica se han aprovechado algunos gobiernos poderosos para obtener ventajas de los países débiles”, indica un análisis de lo que es esta doctrina.

Fue el entonces secretario de Relaciones Exteriores, Genaro Estrada, quien impulsó esta postura, por lo cual la determinación lleva su nombre.

México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido por otros Gobiernos, quienes, de hecho, asumen una actitud de crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros”, indica el fundamenteo de esa doctrina que López Obrado indicó que retomaría desde que estuvo en campaña.

Es decir, México no interviene en los conflictos políticos internos de una nación, como un respaldo de su autonomía, aunque acompaña procesos democráticos para resolver sus conflictos.

En el caso de Venezuela, México y Uruguay siguieron una ruta similar en esta ocasión, aunado a que la Unión Europea mantuvo una postura de “observación”, a fin de que haya una salida pacífica.

El Gobierno de López Obrador es criticado por su supuesta cercanía con el Gobierno de Nicolás Maduro, quien acudió su toma de posesión el 1 de diciembre pasado, aunque el mexicano invitó a mandatarios de más de 190 naciones, incluido al presidente Donald Trump, criticado por su política exterior y ataques a algunas naciones, como México y naciones centroamericanas.