La mayoría de economistas espera una recesión en 2020

El consenso de especialistas desestima que la inmigración ilegal sea una crisis
La mayoría de economistas espera una recesión en 2020
Los economistas temen la subida del déficit./Archivo
Foto: Getty Images

¿Para cuándo el bache en la que puede ser la mayor expansión económica de la historia? A decir de la mayoría de economistas encuestados por la National Association for Business Economics (NABE) en los próximos tres años.  El 42% de ellos cree que será el año que viene y uno de cada cuatro considera que la contracción llegará en 2021.

La NABE ha hecho esta pregunta a unos 300 especialistas en grandes instituciones en los primeros días de este mismo mes. Si es así, las medidas tomadas en los últimos años para estimular la economía van a tener un recorrido corto aunque han llegado en un momento de fuerte ritmo de avance. Coincide este análisis con las previsiones de organismos internacionales sobre una ralentización del crecimiento.

Esta misma semana se conocerá cómo se comportó la economía en el último trimestre del año después de haber crecido a un ritmo del 3.4% en el inmediatamente anterior. Las previsiones es que está por debajo de este porcentaje y lejos del ritmo que la Casa Blanca esperaba de forma continuada para poder compensar el déficit creado con los recortes de impuestos que entraron en vigor en 2018.

Curiosamente, los economistas esperan que la Reserva Federal siga reduciendo su balance y suba las tasas de interés una o dos veces este año, ambas acciones son medidas que reducen el estímulo monetario y por tanto no suelen esperarse en la antesala de una crisis. De hecho, la Fed ha adoptado un cambio de política en su última reunión que ha dejado a los mercados, que no a los economistas, con la sensación de que no habría más subidas de tasas o alza de precios del dinero.Megan Greene, economista a Manulife Asset Management y presidenta de este estudio explicaba en un comunicado que hay una división entre lo que los mercados y los economistas piensan de lo que va a hacer la Fed”.

Los economistas dicen que les preocupará que el déficit llegue a suponer el 4% del PIB algo que puede ocurrir este mismo año dado que el pasado se quedó a apenas décimas porcentuales de este límite. Una mayoría casi cerrada cree que los actuales recortes fiscales y el fuerte crecimiento del gasto va a aumentar el déficit por encima de lo que calcula la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO).

¿Cómo solucionarlo? En eso no hay tanto consenso. Casi en partes iguales se favorece incrementar los ingresos por tributos (elevando los taxes) o reducir el gasto. Esto último goza de algo más favor por parte de los economistas.  Ahora bien casi la mitad de ellos creen que hay que imponer una tasa medioambietal (carbon tax). Aunque no hay consenso cerrado sobre qué hacer, no hacer nada a la vista del cambio climático es algo que desaconseja el 75% y solo apoya fuertemente el 8% de los profesionales.

Por lo que se refiere a la inmigración, estos profesionales (el 78%) no ven a la llegada de extranjeros ilegalmente a través de la frontera sur como una crisis, como la presenta el presidente Donald Trump para justificar su estado de emergencia. Es más, un amplio consenso cree que la política inmigratoria debería cambiar y ser menos restrictivas con los visados para trabajadores de altas y bajas capacitaciones y el 79% no apoya la creación del muro. Solo el 11% favorece que se aumente el gasto para financiar deportaciones.

Comercio

EEUU y China se están dando más tiempo para negociar sus relaciones comerciales y eso tranquiliza porque la perspectiva de subir más las tarifas que pagan los productos de importación después de los aumentos producidos en los aranceles del acero y el aluminio pueden ser un gran golpe para las perspectivas económicas.

Si los aranceles que ya ha impuesto Trump se mantienen la mayoría de ls expertos en economía esperan que el crecimiento se resienta en EEUU y que aumente la inflación.

Las tarifas no son impuestos a los países que venden sus bienes sino sobrecostos a los consumidores, es decir, que pagan más los estadounidenses. A medio y largo plazo estos buscan alternativas y pueden perjudicar a las empresas del país productor pero para eso tiene que existir una opción de consumo y un canal de venta que no se abre de la noche a la mañana.