Los hermanos de ciudadanos que quieran inmigrar pasarían al sistema de puntos propuesto por Trump

Legisladores de ambos partidos ya han dicho públicamente que el plan migratorio no sirve ni como punto de partida
Los hermanos de ciudadanos que quieran inmigrar pasarían al sistema de puntos propuesto por Trump
Los padres de residentes permanentes sí que podrían obtener una visa no inmigrante
Foto: Reporte littler.com

WASHINGTON.— La Casa Blanca no ha explicado aún cuántos puntos se requerirían dentro de su nuevo plan migratorio para obtener la residencia permanente pero, de ponerse en marcha, éste eliminaría a más de cuatro millones de personas que llevan años en la “cola”, y produciría daños a la economía, advirtieron hoy expertos.

El nuevo plan migratorio, que debe ser aprobado por el Congreso para convertirse en ley, reduciría por la mitad, al 33%, las visas de residencia permanente por vínculos familiares, se incrementaría al 57% las concedidas por ofertas de trabajo y destrezas laborales, y el 10% iría a visas por razones humanitarias, según la Casa Blanca.

Aunque el número anual de “tarjetas verdes” sería el mismo de 1,1 millones, el gobierno daría preferencia a personas con altos niveles de educación y destrezas laborales, por ejemplo ingenieros, científicos, médicos y enfermeras, para la llamada “visa para construir EEUU”, que sólo podría conseguirse mediante la acumulación de puntos.

Esa visa estaría disponible en tres categorías: para personas con “talento extraordinario“, con profesiones y vocaciones especializadas, y “estudiantes excepcionales“.

El sistema de puntos tomaría en cuenta la edad del solicitante, su dominio del idioma inglés, si tiene oferta de trabajo o realiza inversiones para la creación de empleos, y si tiene certificaciones educativas o vocacionales.

Dos funcionarios de alto rango de la Administración, que pidieron el anonimato, dijeron a Noticias Telemundo que, bajo el plan, los ciudadanos o residentes permanentes estadounidenses podrán traer a sus padres a EEUU con “una visa no-inmigrante, renovable de forma indefinida por periodos de diez años”.  Sus hermanos, en cambio, pasarían al sistema de puntos.

La Casa Blanca enviará el texto de la legislación al Congreso “en las próximas semanas”, y éste detallará el total de puntos, así como el costo de solicitar la nueva visa, indicaron.

Además de acumular puntos, los solicitantes de esa visa tendrían que someterse a una prueba de conocimientos cívicos, a un chequeo médico y a la revisión de antecedentes penales.

En la actualidad, el requisito para demostrar conocimiento de la historia de EEUU sólo aplica para solicitantes de la ciudadanía.

Expertos consultados hoy por Noticias Telemundo coincidieron en que el sistema de puntos tendría consecuencias no intencionales y podría desalentar la llegada de los extranjeros “más brillantes” que busca Trump.

Doug Rand, un especialista en temas migratorios en la Administración Obama, advirtió de que, bajo la propuesta, más de cuatro millones de personas que llevan años esperando la “tarjeta verde” por trabajo o vínculos familiares perderían su puesto en la cola y tendrían que someterse al sistema de puntos.

Con la eliminación de ciertas categorías de visas familiares, los estadounidenses no podrían patrocinar la “tarjeta verde” de sus padres, hermanos o hijos mayores, “y no creo que la mayoría de los estadounidenses acepte eso”, explicó Rand, co-fundador de ”Boundless Immigration”, una empresa tecnológica que ayuda a las familias a navegar el complejo proceso migratorio.

“La economía saldría perdiendo porque las visas familiares no están reñidas con las de trabajadores altamente cualificados… si un ingeniero no puede traer a sus padres o hijos mayores -que son parte del núcleo familiar-, no tendrá aliciente para venirse acá”, observó.

Rick Swartz, abogado y presidente de “Soluciones Estratégicas”, lamentó que el plan “crea ganadores y perdedores” y, aunque quedan detalles pendientes, vaticinó que éste perjudicará a la economía.

“En zonas rurales vemos escasez de médicos, enfermeras, y los inmigrantes están llenando esos espacios. Esto se ve incluso en estados bajo control republicano”, agregó.

Por su parte, Ariel Ruiz Soto, analista del Instituto de Política Migratoria (MPI, por su sigla en inglés), señaló que entre las grandes omisiones del nuevo plan, tampoco se habla de cómo facilitar la integración de los nuevos inmigrantes.

Durante un panel del MPI, otros expertos señalaron que, para que funcione bien, un sistema con base a “méritos” debe tener flexibilidad y capacidad de hacer ajustes conforme cambian las necesidades de la economía.

El presidente Donald Trump dijo ayer durante un discurso desde la Rosaleda de la Casa Blanca que el sistema migratorio actual “discrimina a los genios”, en cambio su plan aportaría requisitos claros.

“Queremos que vengan los inmigrantes; valoramos las puertas abiertas. Pero una gran proporción de esos inmigrantes debe entrar por sus méritos y destrezas” laborales, explicó Trump.

La posible eliminación de casi todas las categorías de visas familiares y los nuevos requisitos para la residencia permanente han desatado críticas de demócratas y grupos afines y el escepticismo de conservadores que exigen una reducción en la inmigración legal.

Los detractores de la Administración señalan que, según un análisis del Instituto Cato, de corte “libertario”, casi el 50% de los inmigrantes que entraron a EEUU en 2015 con visas familiares o ganadas en la “lotería de visas”, tenía al menos un diploma universitario, en comparación con alrededor del 30% de los estadounidenses nacidos en el país.

El plan preocupa al sector privado, en particular en el rubro de construcción, ya que prácticamente marginaría a extranjeros con destrezas de albañilería y carpintería, entre otros oficios.

La última vez que el gobierno reformó el sistema de “tarjetas verdes” fue mediante el “Acta de Inmigración de 1990”, que a su vez modificó los niveles y categorías de preferencias para esas visas dentro del “Acta de Inmigración y Nacionalidad” de 1965.

Desde 1990, el límite anual de visas de residencia permanente por empleos ha sido de 140,000, mientras que el techo para las visas “H-1B” se ubica ahora en 65,000. El plan no contempla cambios en las visas temporales.

Trump afronta la ingente labor de convencer incluso a su propio partido a que se sume a este esfuerzo reformista. Legisladores de ambos partidos ya han dicho públicamente que el plan no sirve ni como punto de partida.

En 2013, el Senado aprobó por abrumadora mayoría una reforma migratoria integral que fue ideada por ocho senadores de ambos partidos, pero ésta jamás fue sometida a voto en la Cámara de Representantes, entonces presidida por el legislador republicano, John Boehner.

Según Rand, la comunidad inmigrante debe entender que la propuesta de Trump “no tiene chance en el Congreso” y no es más que una “movida de relaciones públicas de cara a sus esfuerzos de reelección” en 2020.

En ese sentido, Swartz pidió calma a la población inmigrante porque, a su juicio, el debate irá para largo y “la política de este asunto es muy complicada”.

“Me sorprendería mucho que algo suceda con esto en 2021, cuando ya tengamos a un nuevo presidente, o al mismo. A quienes les preocupa las repercusiones de esto, les digo que se organicen y movilicen en sus comunidades, especialmente en distritos bajo control republicano, para exigir un cambio”, aconsejó Swartz.