Migrantes, los olvidados de AMLO en su discurso de primer año

Críticos denuncian que el gobierno mexicano no tiene muy claro cómo enfrentar los desafíos de los residentes en el exterior
Migrantes, los olvidados de AMLO en su discurso de primer año
AMLO celebra su primer año de Gobierno.
Foto: EFE

MÉXICO – El presidente Andrés Manuel López Obrador dedicó sólo 20 líneas de su discurso por el primer año de gobierno a la inmigración. En alrededor de ocho minutos habló “de paso” sobre las remesas, la defensoría de mexicanos en el exterior y de Donald Trump sin profundizar ni dedicar la atención que requiere uno de lo principales retos de su gobierno, según coinciden analistas.

AMLO dijo que su reto es que ningún ciudadano mexicano se vea obligado a abandonar su lugar de residencia por pobreza, marginación o por inseguridad; que el Ejecutivo federal ha buscado involucrar en esta solución a Estados Unidos y a los países hermanos de Centroamérica y que gracias a los migrantes “nuestros héroes valientes”, las remesas del país durante el 2019 van viento en popa con $26,980 millones de dólares contados hasta septiembre.

“Lo único que hizo fue volver a usar un discurso gastado que inició con acciones muy innovadoras al principio de la administración (como las visas humanitarias y ofertas de empleo para los inmigrates), pero que se agotó muy rápido porque tuvo que reconocer que la política migratoria depende  del diálogo con Estados Unidos”, advirtió Javier Urbano, director del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana.

“El que haya hablado tan brevemente del tema migratorio dice dos cosas: que no es prioridad y que hay mucha dificultad porque depende de planes ajenos a su voluntad”.

Por ello, la mención del presidente a la defensoría legal de los mexicanos en EEUU se resumió en tres renglones donde reiteró que los consulados serán defensorías; a la xenofobia y el racismo le dio dos líneas y tres más para agradecer a su homólogo Donald Trump por “la solidaridad expresada en la crisis de violencia en Culiacán (cuando su gobierno dejó escapar a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo) y por la muerte de tres mujeres y seis niños de las familias mexico-estadunidense LeBarón”.

A los deportados, en cambio, no dedicó ni una línea, como tampoco a la crisis fronteriza por la acumulación de inmigrantes de origen centroamericano que buscan asilo en EEUU y deben esperar la respuesta del lado sur, en Tamaulipas y Baja California; en Chihuahua, Sonora, Durango y Nuevo León. A ambos grupos eliminó presupuesto desde el año pasado. A los albergues y al Programa  3 x1 para migrantes, también recortó hasta su desaparición.

Hugo López, coordinador legal del Centro de Atención y Desarrollo al Migrante de Michoacán, observó la urgencia de reactivar nuevamente esos programas.  “Es verdad que muchos tenían problemas, pero podrían rediseñarse y hacerlos funcionar, en cambio, lo único que hicieron fue quitarlos con el argumento de que había corrupción”.

Al ser cuestionado durante la conferencia de prensa matutina sobre los temas que olvidó en su discurso, López Obrador dijo: “Ya vamos resolviendo el problema de los migrantes. Y les diría que es favorable el avance”.