Coronavirus en Estados Unidos: 41 muertes y más de 2,000 contagiados hasta el viernes

Trump declaró el estado de emergencia ante la epidemia de COVID-19
Coronavirus en Estados Unidos: 41 muertes y más de 2,000 contagiados hasta el viernes
El coronavirus es contagioso incluso si no hay síntomas.
Foto: EFE

La propagación del coronavirus en Estados Unidos ha provocado hasta el viernes 41 muertes y más de 2,000 casos de contagio de COVID-19, según los recuentos de grandes medios nacionales, que se basan en los datos de las autoridades estatales.

Esto supone un aumento de tres fallecimientos en las últimas 24 horas, después de las primeras muertes en Kansas y Georgia, y una más en el estado de Washington.

El fallecido en Kansas fue un hombre de unos 70 años que murió al poco de ser llevado al hospital, el de Georgia fue otro varón de 67 años con problemas de salud preexistentes, y el del estado de Washington un anciano de 80 años que vivía en el asilo afectado de Kirkland, epicentro de la epidemia en el país.

Del total de fallecimientos, 31 han ocurrido en el estado de Washington, cuatro en California, dos en Florida y uno en Nueva Jersey, Dakota del Sur, Georgia y Kansas.

Respecto al número de casos, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han confirmado 41 muertes y 1,629 casos de contagio, dado que su conteo a nivel federal suele ser más lento que el de las autoridades estatales.

Trump declara estado de emergencia

Esta situación ha provocado que el presidente Donald Trump haya declarado el “estado de emergencia” nacional, una medida que permitirá desbloquear hasta $50,000 millones de dólares en fondos federales para ayudar a los estados y localidades a combatir la enfermedad.

La declaración de emergencia se basa en la Ley Stafford de 1988, que permite a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, en inglés) ayudar a los gobiernos estatales y locales en caso de una “catástrofe”.

FEMA controla más de $40,000 millones de dólares en fondos federales aprobados por el Congreso para el alivio de desastres, que a partir de ahora podrían destinarse a ayudar a algunos de los estados más afectados, como Washington, Nueva York o California.

Alrededor de la mitad de los estados del país se han declarado ya también en emergencia, algo que les ha permitido movilizar recursos más rápidamente, ordenar en algunos casos el cierre de escuelas públicas y evitar que se disparen los precios de productos imprescindibles, como las mascarillas y los guantes.

El peor escenario posible: 1,7 millones de muertos

Las cifras registradas hasta el momento están todavía lejos del peor escenario posible pronosticado por los CDC, que sitúan entre 160 y 214 millones los casos y de 200,000 a 1,7 millones el número de muertos.

Los cálculos, discutidos en una conferencia telefónica mantenida el mes pasado entre los CDC y expertos de universidades de distintos países, fueron publicados este viernes por el diario The New York Times.

Según el peor escenario, la epidemia podría prolongarse durante meses o incluso más de un año, con brotes concentrados en distintas comunidades alrededor del país.

En esa situación, entre 2,4 y 21 millones de personas podrían requerir hospitalización en Estados Unidos, donde ahora mismo hay unas 925,000 camas en hospitales con personal para atenderlas, de las que menos de una décima parte están preparadas para pacientes en estado crítico.

Más pruebas de detección

Para tratar de diminuir la propagación del virus, el Gobierno federal acelera en su capacidad de poder hacer pruebas médicas para detectar el coronavirus ante las críticas por la escasez de test y el temor de que las personas contagiadas sean muchas más de las cifras oficiales.

Este viernes, Trump expresó por medio de un tuit que, después de hacer “cambios” y “cortar” la burocracia que rodea a los CDC, las pruebas llegarán “pronto a gran escala”.

Trump indicó que el gobierno está listo para incrementar el número de pruebas que se hacen a la población y criticó duramente a los CDC, de los que dijo que durante décadas “examinaron y estudiaron su sistema de pruebas, pero no hicieron nada al respecto”, por lo que su método es “inadecuado y lento para una pandemia a gran escala”.