Enfermera muere sola por coronavirus, llamó a emergencias pero no respondieron

La mujer tenía asma y, a pesar de no tener equipo de protección adecuado, tuvo que seguir trabajando hasta que se infectó

Enfermera muere sola por coronavirus, llamó a emergencias pero no respondieron
Enfermeras protestan por su protección (National Nurses United)
Foto: Cortesía

Una enfermera del Servicio Nacional de Salud británico (NHS por sus siglas en inglés), con sospechas de haber contraído coronavirus, murió sola en su apartamento, después de llamar desesperadamente a emergencias para pedir ayuda. Nadie respondió, afirma su sobrina con el corazón roto.

La policía descubrió el cuerpo de la enfermera, que tenía 51 años, luego de que surgieran preocupaciones por su bienestar tras días sin responder a su celular.

Después de que las autoridades se hicieron cargo del cuerpo, sus restos se perdieron y le tomó a su familia seis días encontrar la morgue en la que se hallaba.

Su familia cree que contrajo el virus de un paciente infectado al que estaba tratando. Tuvo que trabajar sin equipo de protección personal (EPP por sus siglas en inglés). La familia, como muchos sanitarios en todo el mundo, afirman que deberían proteger a los profesionales y darles material para trabajar a salvo.

La enfermera fue enviada a casa para aislarse a sí misma tres días después de haber tratado a un paciente el 25 de marzo que dio positivo por Covid-19, dijo su sobrina a The Mirror, que también es enfermera en la primera línea de la lucha contra la pandemia.

Le dijeron que llamara a la línea de emergencias si su condición empeorara, pero, según dice la familia, nadie contestó a sus llamadas.

La noche antes de morir, se comunicó con su familia en Filipinas y dijo sentirse muy mal. No creía que pudiera vencer el virus, añadió la sobrina en entrevista al mencionado medio.

Su sobrina, Emylene Suelto-Robertson, de 38 años, afirma estar muy afectada.

“Es muy trágico, llamó a emergencias y no le respondieron”, concluye.

La policía descubrió que había muerto al entrar en la casa en Bethnal Green, al este de Londres, el 7 de abril. Había dejado de responder a mensajes de texto y llamadas cinco días antes.