Analizar heces en los desagües, una forma revolucionaria de lucha contra el coronavirus

Los portadores de COVID-19 desprenden el virus en las heces incluso aunque sean asintomáticos. Israel comenzará a monitorear los desagües para dar con "puntos calientes" de propagación
Analizar heces en los desagües, una forma revolucionaria de lucha contra el coronavirus
Foto: Shutterstock

Las personas infectadas de COVID-19 desprenden el virus en las heces antes de manifestar síntomas y también si son asintomáticos.

Un estudio hecho en China a 10 pacientes leves que no habían requerido un respirador automático ni cuidados intensivos mostró que 8 de ellos dieron positivo por coronavirus en un análisis rectal, incluso cuando el análisis en la mucosa de la nariz y faringe ya no mostraba restos del COVID-19.

Esta presencia del virus en las heces ha llevado a investigadores de Israel a elaborar un plan para identificar áreas de incidencia del coronavirus a través del análisis de las “aguas negras”, lo que permitiría controlar la propagación del virus e implantar restricciones en los lugares en los que se están produciendo más contagios.

Para identificar esos “puntos calientes”, varios equipos de investigación israelíes están monitorizando los desagües del país desde que empezó la actual crisis en busca de trazas del virus, que se sabe que los pacientes con coronavirus excretan a través de orina y heces unos tres días después de haber sido contagiados, y han documentado también dónde suceden los brotes más agudos según el material genético o proteínas hallados.

El modo en el que están construidos los desagües israelíes permite estudiar las afluencias de zonas específicas. Y una vez establecidos los “puntos calientes”, los investigadores anunciaron que los usarán como un indicador en caso de que haya una segunda ola.

Los equipos incluyen a Oded Nir, del departamento de Desalinización y Tratamiento de Aguas de la Universidad de Ben Gurión y al profesor Ariel Kushmaro, director del departamento de Biotecnología medioambiental del mismo centro, también al profesor Eran Friedler, del departamento de Ingeniería Civil y Medioambiental del Instituto de Tecnología Technion y al doctor Yair Lewis, también del Technion, todos en coordinación con el Centro Nacional de Virología del Ministerio de Sanidad.

Uno de los métodos desarrollados, el del equipo de Oded Nir, del departamento de Desalinización y Tratamiento de Aguas de la Universidad de Ben Gurión en el Neguev, está a la espera de ser aprobado como parte de la lucha nacional contra el coronavirus y ya ha sido compartido ya en una plataforma abierta para que pueda ser replicado internacionalmente.

La confirmación de que el método funciona la recibió el equipo cuando, tras recoger muestras de desagües, congelarlas a menos 80 grados y analizarlas, comprobaron la alta concentración de Sars-Cov-2 detectada en la ciudad de Bnei Brak, donde hasta ahora ha habido la mayor cantidad de contagios.

La recogida de residuos no plantea problemas éticos porque no implica recoger datos de individuos identificables, sino del vecindario, datos que serán útiles a las autoridades para imponer restricciones localizadas geográficamente o levantarlas.

Parte del equipo de investigación lo forma también Yakir Berchenko, de la Universidad de Ben Gurión, conocido por su acción durante el brote de polio en Israel en 2013. Al detectar polio en los desagües, Berchenko informó a los servicios sociales y les dio tiempo a lanzar una campaña de vacunación.

Los investigadores aseguran que los test de saliva todavía serán necesarios para reunir datos precisos, pero dicen que la monitorización de los desagües da una descripción panorámica de todo el país de manera mucho más rápida y barata.