Suprema Corte permite a ciertos inmigrantes pelear contra deportación

Es una triunfo para extranjeros que podrían ser torturados
Suprema Corte permite a ciertos inmigrantes pelear contra deportación
Inmigrantes que enfrenten posible tortura pueden pelear su deportación.
Foto: John Moore/Getty Images

Los inmigrantes con condenas penales que temen ser torturados si son deportados pueden impugnar la negación de sus solicitudes de permanecer en los Estados Unidos en tribunales federales.

Así lo decidió este lunes la Corte Suprema en una determinación que sorprende, debido a que en otros casos de expulsiones, los jueces han decidido en contra de los extranjeros.

“Durante el proceso de deportación, un no ciudadano que demuestre una probabilidad de tortura en el país de expulsión tiene derecho a la ayuda de conformidad con la Convención internacional contra la Tortura (CAT) y no puede ser trasladado a ese país”, indica la opinión del juez Brett Kavanaugh.

Los inmigrantes deberán acudir ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA, por sus siglas en inglés) y luego ante un tribunal federal de apelaciones.

La decisión fue sobre el caso de Nasrallah v. Fiscal General Barr trata el caso de Nidal Khalid Nasrallah, a quien las autoridades federales buscan deportar, luego de reconocer haber recibido propiedad privada.

La opinión del juez Kavanaugh, propuesto propuesto por el presidente Donald Trump, indica que la impugnación de la deportación no aplicaría para ciertos delitos.

Nasrallah iba a ser deportado, pero el temor de que fuera torturado en su natal Líbano llevó a sus defensores a pelear el caso en la Corte Suprema, luego de que los jueces migratorios apoyaron la expulsión, aunado el Undécimo Circuito rechazó revisar el caso, debido a los delitos del inmigrante.

La opinión del juez Kavanugh considera que los argumentos del Gobierno –en este caso representado por el Departamento de Justicia (DOJ), del que dependen las cortes migratorias y la BIA– no fueron convicentes para aprobar la expulsión de este tipo de extranjeros sin oportunidad a apelar.

Agregó que permitir este tipo de deportaciones sin defensa pondría en condiciones especialmente vulnerables a los implicados, aunado a que la defensa del DOJ sobre posibles retrasos en cortes migratorias no es una justificación para tomar decisiones de expulsión.

La opinión también desecha que la defensa en un Tribunal de Apelaciones de estas órdenes de expulsión abran la puerta a procesos de otros inmigrantes, debido a las características del caso de Nasrallah, quien es nativo del Líbano y llegó a EE.UU. cuando tenía 17 años con una visa de turista en 2006; se convirtió en residente legal permanente al año siguiente.

En 2011 se declaró culpable de dos cargos de recibir propiedad robada en el comercio interestatal, lo que derivó en la cancelación de su “green card” y su deportación.

Sin embargo se demostró que había una clara probabilidad de que fuera torturado y perseguido por grupos como Hezbollah y el Estado Islámico, debido a su religión drusa y sus lazos occidentales, por lo que el juez le otorgó un aplazamiento de deportación bajo la CAT, que fue apelada por el Gobierno.

La opinión del juez Kavanugh se aprobó 7-2. Los jueces en contra fueron Clarence Thomas y Samuel A. Alito.