La otra amenaza del verano: es temporada de la ameba come-cerebros

Los casos son raros, pero mortales

La Naegleria fowleri puede ser un peligro en aguas dulces.
La Naegleria fowleri puede ser un peligro en aguas dulces.
Foto: Unsplash

Con las temperaturas en aumento y el verano a la vuelta de la esquina, nada suena más refrescante que zambullirse en las aguas dulces de algún lago cercano. Pero existe una amenaza natural que se incrementa en esta época del año: es temporada de la ameba come-cerebros.

La Naegleria fowleri, comúnmente llamada “ameba come-cerebros”, es un microorganismo que se encuentra en casi todas las aguas naturales superficiales y frescas como arroyos, lagos, ríos y estanques, y puede provocar meningoencefalitis amebiana primaria, una infección que destruye el tejido cerebral. Generalmente, ocurre cuando una persona se sumerge y el agua entra por su nariz. A partir de ahí la ameba encuentra un camino para infectar al cerebro.

Aunque también se encuentra en el suelo, la ameba prospera en agua dulce en temperaturas de más de 80 grados Farenheit (26 grados centígrados) y que se encuentra estancada o se mueve lentamente.

Los estados que más casos de Naegleria fowleri registran son Florida y Texas. De hecho, las autoridades texanas ya han hecho una advertencia a sus habitantes sobre el riesgo de nadar en  aguas naturales durante esta temporada.

Algunos síntomas de la infección, que suelen ocurrir unos cinco días después del primer contacto, son parecidos a la gripe, como fiebre, dolor de cabeza, vómito, náuseas e incluso alucinaciones y convulsiones. La muerte sobreviene unas dos semanas después.

Si bien los casos son raros, son potencialmente mortales. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que entre 1962 y 2018 se registraron sólo 145 casos de meningoencefalitis amebiana primaria causada por la Naegleria fowleri, pero casi todos fueron mortales.

La enfermedad no puede contagiarse de persona a persona ni por beber agua contaminada, así que la mejor medida de prevención es usar pinzas para la nariz al nadar, no sumergirse y obedecer las restricciones de las autoridades en ciertas aguas donde se sugiere no bañarse.