Programas de lucha contra el hambre en NYS esperan fondos de Washington

La financiación de programas de ayuda depende de un presupuesto federal que lleva meses parado

Programas de lucha contra el hambre en NYS esperan fondos de Washington
Neoyorquinos reciben alimentos en un evento de distribución del Food Bank for New York City en el Barclays Center. Además del desempleo y la falta de vivienda, millones de estadounidenses enfrentan inseguridad alimentaria como resultado de la recesión económica causada por la pandemia de coronavirus.
Foto: Michael Loccisano / Getty Images

El COVID-19 y las medidas en marcha para parar el avance de la pandemia han dejado a 2.2 millones de personas en Nueva York en estado de inseguridad alimenticia, es decir, con hambre o riesgo real de no poder cubrir las necesidades más básicas de no ser por la ayuda del Estado y los bancos de comida.

Mucha de esta ayuda, depende de que a nivel federal haya un acuerdo, que de momento no llega, para evitar el hambre durante la pandemia.

“Estamos es uno de los momentos más complicados si no el más complicado desde el punto de vista financiero de nuestro estado. La única manera que tenemos de seguir hacia adelante y financiar la mayoría de estos programas [de lucha contra el hambre] que la gente necesita desesperadamente  es contingente a la financiación adicional del gobierno federal”.

Así de claro explicó la dura situación el comisionado de la Oficina de Asistencia Temporal e Incapacidad, Michael Hein, en una comparecencia en Albany.

De momento, y a pesar de que hay hambre en el país y en el Estado, no hay una respuesta inmediata con fondos desde Washington dada la distancia que separa a los Republicanos en el Congreso de los Demócratas a la hora de asistir financieramente a los Estados. El plan demócrata HEROES Act prevé casi un billón ($1 trillion en inglés) para los estados que los conservadores no quieren aceptar.

No hay estadísticas fiables de la situación actual en estos momentos pero Hein explicó que en febrero, antes de la llegada de la pandemia unos 2.5 millones de personas recibían el equivalente a $355 millones en beneficios de SNAP o cupones de comida. “En junio, el último mes del que tenemos datos oficiales completos sabemos que casi 2.8 millones de personas han recibido más de $588 millones en estos beneficios. Es decir que en apenas cuatro meses el número de beneficiarios se ha incrementado un 9.3% y el monto se ha incrementado un 66%”.

El Families First Act ha autorizado que quienes reciben SNAP ahora reciban el máximo beneficio que se concede y que es $194 al mes para una persona y $646 para una familia al mes. Este beneficio se mantiene mientras haya estado de emergencia.

El 93% de quienes cualifican para SNAP en NY están enrolados en este programa. Hein explicaba que nada le haría más feliz que conseguir que el 100% lo estuviera.

Pero otras ayudas claves dependen de la financiación que venga de Washington. En particular el Pandemic Electronic Benefit Transfer (P-EBT) para hogares en los que los niños hubieran recibido comidas gratis por ley de no haber habido un cierre de escuelas. Estos beneficios de $420 son temporales y los están recibiendo 2.3 millones de niños en la ciudad.

La financiación llega hasta septiembre. El dinero para este programa depende de que el Congreso lo financie y que el presidente Donald Trump firme la autorización de esos pagos.

Hein afirmaba en su intervención que se está hablando de consecuencias muy graves para la población. “Cuando las personas y los hogares sufren inseguridad alimenticia hay un mayor riesgo de hambre, malnutrición, peor salud física y mental además de menores rendimientos laborales y en los estudios”.

Pero este no es el único problema. Como explicaba el asambleísta Harvey Epstein, hay preocupación porque los bancos de comida están cerrando, financieramente no pueden con más y no solo porque operen con un voluntariado que ya está lidiando con los problemas del distanciamiento social. “Los recursos a las organizaciones sin ánimo de lucro han dejado de fluir”, lamentaba.

“Está hablando de la gravedad de la situación financiera”, replicó Hein. El programa Nourish NY del Estado ha ayudado con $25 millones a los bancos de comida y ha conectado a los agricultores con estos pero  las necesidades se han multiplicado. Aunque desde los Food Bank se reconoce el efecto de esta ayuda, Hein explicó ante los legisladores de Albany que los recursos “son extraordinariamente limitados y los retos muy importantes. “La solución es del gobierno federal”, reiteraba.

A la pregunta de si en ausencia de esta financiación federal hay un “Plan B”, el comisionado se limitó a indicar que lo que se está viendo “es todo el mundo tratando de hacer más con menos, eso es lo que está pasando ahora mismo y hay mucha presión en el sistema, sin duda”

El asambleísta Epstein dijo que era hora de presionar por otros recursos incluido un impuesto para los más ricos.

La presión en los bancos de comida es muy intensa. Randi Shubin de Island Harvest Food Bank, que opera en Long Island, explicaba ante los legisladores que el trabajo está siendo agotador “física y mentalmente”. El gasto en comida de su organización se ha disparado un 500% y las entregas de comida han subido un 72%.

“Cuando hemos cerrado se ven familias que empiezan la fila de nuevo”, explica de unas colas en una zona en las que se mezclan las necesidades más básicas en las mismas aceras en las que hay aparcados Teslas y Jaguars.

“Necesitamos apoyo porque esto va a durar”, decía Shubin. Esta organizadora recordaba a los legisladores del estado de Nueva York que tras la crisis de 2008 se tardó cuatro años en volver a las cifras de inseguridad alimenticia anteriores a la recesión.