Vivian Polanía Franco, jueza colombiana investigada por sus fotos en Instagram: “Es más importante la Justicia a cómo se ve la Justicia”

La jueza que atiende casos en Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela, habla con El Diario sobre su rápido ascenso y popularidad en Instagram y sus controversiales fotos cuando se quita la toga

Vivian Polanía Franco, jueza colombiana investigada por sus fotos en Instagram: “Es más importante la Justicia a cómo se ve la Justicia”
La jueza colombiana Vivian Polanía Franco se ha convertido en un fenómeno en redes sociales.
Foto: Vivian Polania Franco / Cortesía

NUEVA YORK – Cuando el padre de la jueza Heidy Viviana Polanía Franco falleció, víctima de cáncer, el 26 de diciembre de 2013, a la colombiana se le derrumbó la vida.

Su carrera en la Judicatura, que había iniciado en los centros de resocialización de menores de Bogotá, despuntaba aceleradamente.

Pero la pérdida de quien llama su “mejor amigo”, cuyas enseñanzas como procurador penal en el país continúan guiando sus pasos, la obligó a detenerse antes de redirigir el rumbo de su profesión.

“A mí me tocó tomarme un tiempo para sanar. Me oculté seis meses de todo el mundo y comencé con el gimnasio a ponerme en forma. Cuando me mudé a Cúcuta fue la mejor noticia de mi vida, porque yo dije: ‘voy a cerrar un ciclo’. Porque a mí me pasaba que yo iba a un restaurante y me acordaba de mi papá. Yo necesitaba irme de Bogotá. Y me salió la oportunidad acá en Cúcuta(…)”, recordó Polanía Franco en entrevista con El Diario de Nueva York.

La mudanza en el 2017 de la capital colombiana a la ciudad fronteriza, marcada por la migración de venezolanos y los crímenes violentos, no solo fue una transición laboral ya que pasaría a ser la Jueza Primera Penal Municipal con Funciones de Control de Garantías Ambulante, también significó un cambio que la llevó a un nuevo reconocimiento de su persona.

Fue en ese periodo que la jurista descubrió el potencial liberador del Crossfit.

Aunque, desde adolescente, Polanía Franco ha estado inclinada al deporte (practicó básquetbol y fue porrista), y asistía al gimnasio de manera regular, fue al llegar a Cúcuta que se “enamoró” de este entrenamiento de alta intensidad.

“Era una manera buena de enfocar todo el dolor que tengo”, pensó en ese momento.

A pesar de que, actualmente, con la emergencia de la COVID-19 ha disminuido la regularidad de sus clases, y permanece más tiempo en el gimnasio improvisado que levantó en su apartamento, no pasa un día que Polania Franco obvie sus rutinas de dos horas mínimas para tonificar y agrandar ciertas partes de su cuerpo.

Cuando empezó a ver el resultado de su esfuerzo y disciplina se motivó a compartir imágenes del progreso físico en sus cuentas en redes sociales como Instagram.

Según asegura la colombiana de 32 años se trata de una especie de retribución por el sacrificio.

“Yo era una mujer, flaca, pero flaca, era un hueso. Yo sí no soy envidiosa y lo tengo que admitir (…)Yo miraba esas viejas con esas ‘piernotas’ acá en Cúcuta, porque es que tienen unos cuerpazos (…)¿qué hacen para ser tan bonitas? Pues claro, se dedican ‘full’ al ejercicio. Eso es lo que me tiene a mí enamorada de Cúcuta. Mira yo he vivido en muchas ciudades y Cúcuta es la única ciudad en la que se hace deporte, se enfoca en un deporte y son salvajes, unos duros”, describe.

Casi 200,000 fans en Instagram

A estas fechas, son más de 195,000 los usuarios que la siguen en su cuenta en Instagram, donde no solo comparte publicaciones en las que muestra sus avances físicos como resultado de su rigurosa rutina de ejercicios, sino preguntas y respuestas en la sección de historias (stories), ya que, según aseguró, no contesta mensajes privados.

A la pregunta de a qué atribuye su popularidad en la red, contesta: “No me explico”.

Pero lo que Polanía Franco dice desconocer, lo dejan al descubierto a diario decenas de fans en los comentarios. “Qué linda jueza” y “bella mi doc”, son solo algunos de los mensajes que se pueden leer en sus imágenes y videos en la red.

Aunque no lo quiera, la belleza y la posición que ocupa parecen ir de la mano en la apreciación que hacen sus seguidores del personaje que ha ido desarrollando con sus publicaciones, esto sin dejar de lado la libertad e irreverencia con la que expone sus atributos y estilo de vida cuando se quita la toga. Polania Franco no titubea al momento de mostrar sus 37 tatuajes; usa etiquetas como “Bunny”(conejita) y no es raro verla vestir un traje elegante con un par de tenis o montada en su motora Harley Davidson.

Una foto de su abdomen marcado lo cambió todo

Jueza Vivian Polania Franco
La jueza colombiana Vivian Polanía Franco dice que ejerce su derecho al libre desarrollo de la personalidad al compartir sus fotos sexis en Instagram. Suministrada:  Vivian Polanía Franco

De hecho, esta segunda cuenta en la aplicación de fotos (la primera fue “hackeada”) se disparó en número de seguidores con una foto en la que se le ve con el abdomen marcado, según nos confiesa.

“La cuenta comienza a ascender cuando yo me tomé una foto cuando se me marca el abdomen. Y la verdad, después de tanto esfuerzo, porque la verdad nadie se imagina el esfuerzo para llegar a rayar el abdomen, uno empieza a tomarse fotos, y yo estaba en un periodo que no estaba en la Rama Judicial. Y entonces en ese periodo aproveché muchísimo y me dediqué al gimnasio y comenzaron a buscarme cuentas de Estados Unidos. No se alcanzaron a hacer las promociones por el tiempo, porque ya tenía que ingresar a mi cargo. Pero a partir de ahí es que todo comienza”, explica la colombiana sentada en el escritorio de su vivienda vestida con “short” y camiseta.

Polania Franco dice que acepta con agrado los apodos de “jueza sexy” y “jueza hot” y que no le ve nada de malo.

“Además, yo no soy la que lo dice”, agrega entre risas.

“Yo siempre he sido igualita”

A preguntas de si no teme que puedan dudar de su seriedad como jueza por lo que publica, declara: “No, yo siempre he sido igualita”. “Yo confío en mi trabajo. Yo lo doy todo en mi trabajo, 120 %”, añade.

De paso cuestiona a los que piensan que “el hábito hace al monje” o en este caso, “la toga al juez (a)”.

“Trabajando en la Justicia uno se da cuenta que ni la toga ni una corbata te hacen mejor o peor persona”, reflexiona.

Sin embargo, no todos consideran que la jurista hace buen uso de su tiempo en el ciberespacio aún cuando ésta no discute ni divulga en las redes casos o asuntos judiciales.

Inició de proceso disciplinario en su contra por publicaciones en Instagram

La incomodidad de algunos por la exposición en su perfil de Instagram, donde además se muestra en lencería y trajes de baño, provocó el inicio de una investigación disciplinaria de los magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de Santander que alegan que la jueza compromete la administración de la Justicia y le falta al decoro que requiere el ejercicio de su profesión.

“Yo creo que el derecho al desarrollo de la libre personalidad es absoluto. Eso de uno convertirse en lo que otra persona es, no. No es mi estilo. Los que me conocen, lo saben. Yo no ando en combos”, responde contundente la letrada. “El límite mío está en el límite de los derechos de los demás. O sea, yo no puedo sobreponer mis derechos sobre los tuyos. Eso es muy diferente y jamás yo lo haría”, aclara.

“Esa es mi cuenta personal como Vivian, no es una cuenta institucional”, continúa. “Jamás le voy a hablar de un proceso que llevo, jamás. Mi reserva es absolutísima (…)Y, pues, al que le gusten mis fotos, pues chévere. Al que le guste hacer ejercicio, chévere”.

Aunque Polania Franco a veces pausa para pensar su respuesta mientras se mueve de un lado a otro en su silla, no tiene reparos en contestar las preguntas y defiende su argumento como si ella fuera su propia abogada.

Se entera de investigación por sus seguidores

La bogotana aseguró que decidió conceder entrevistas para el programa de Vicky Dávila en Semana, CNN y ahora El Diario de NY porque los magistrados que examinan su comportamiento violaron el protocolo de privacidad que aplica a casos de investigaciones contra jueces o juezas.

“A mí no me notificaron, yo me enteré porque recibí mensajes de mis seguidores en Instagram”, destaca la togada. “Ustedes rompieron la reserva, entonces yo ahora salgo a defenderme, porque ustedes fueron los que infringieron la ley, yo no. Yo tengo derecho a debatir mi libre desarrollo de la personalidad”, insiste.

Cuestionó además la falta de claridad sobre el enfoque del proceso disciplinario, ya que según argumenta, ni ella sabe si el procedimiento es por sus publicaciones en redes, los productos que nunca llegó a patrocinar desde su página o la querella del abogado Marlon Díaz.

Amenazas de terceros por sus publicaciones en redes

La colombiana denunció que, previo a que trascendieran públicamente las indagaciones en su contra, ya había recibido amenazas de terceros; pero a estas fechas, cinco meses después del inicio de la pesquisa, dice desconocer el estatus de la misma.

“¿Por qué usted en lugar de hacer Crossfit, que parece un niño haciendo Crossfit con esas pesas, hace yoga?”, le habrían dicho en nombre de sus superiores.

A juicio de la entrevistada, algunas de sus superiores no entienden sus gustos y aficiones porque son de generaciones distintas.

“Yo les decía a ellas: ‘doctoras es que somos de generaciones distintas. O sea, entiéndame, yo soy una mocosa, yo tengo 32 años’. Yo me puedo poner la toga y soy seria. El problema es ése, que mis colegas son de una generación distinta. O sea yo creo que yo soy la jueza más joven en Colombia en carrera”, precisa. “Yo siempre he sido muy casera, pero eso no me quita a mí la juventud”.

Polémico video sobre altercado con abogado Marlon Díaz

La fortaleza con la que defiende sus posturas también caracteriza su ejecución al momento de dirigir las audiencias judiciales, lo que le ha valido críticas de algunos abogados como Díaz, quien además presentó una querella en su contra por la manera en que procedió verbalmente contra él en una audiencia por lavado de activos.

En el video del supuesto maltrato que se popularizó en redes se escucha a Polania Franco pedirle al abogado que sea concreto en su punto, mientras el interpelado le pide más tiempo para exponer su argumento.

Sobre el desenlace público del incidente del 31 de agosto pasado, la jueza lo considera un “show” para dilatar los procesos judiciales en el caso.

“Debido a todo el ‘show’ que él realizó, la carpeta pues, obviamente, se extendió en el tiempo, y, desafortunadamente, y digo desafortunadamente como ciudadana, estas personas no han sido presentadas a juicio; pero se encuentran libres después de que varios jueces en decisiones ejecutoriadas habían analizado la diferencia razonable de esas personas en esa conducta”, detalla al tiempo que insiste en que no fue grosera.

“Yo nunca he tenido un problema con un colega, en mi vida, en mi vida. O sea, yo llevo 15 años en la Rama Judicial, y creo que el arrogante, desafortunadamente, es él, que pensó que cómo es un abogado reconocido en Colombia, entonces podía hacer ese tipo de actuaciones”, sostiene.

La jueza, quien atiende audiencias preliminares en todo tipo de casos con especial atención a los relacionados con grupos delincuenciales como las FARC, el “Clan del Golfo”, “Pelusos” y “La Línea”, entre otros, además defiende su proceder con el argumento de que el tribunal no está para dilatar los procesos sino para descongestionar el sistema.

Polania Franco además cuestiona que Diaz no tomó acción por el intercambio verbal hasta que salió un artículo sobre su estilo de vida fuera del tribunal en La Opinión de Cúcuta y Q’Hubo.

“Eso es ganar fama a costillas de los demás”, plantea la jueza. “Si él estaba en desacuerdo con mi decisión, pasó, aproximadamente, un mes. Para eso existe el recurso de apelación…Lo que hicieron fue aprovecharse del artículo de un periodista que además me conoce hace muchísimos años. A mí me había pedido entrevista para ese medio de comunicación hacía muchísimo tiempo, muchísimo tiempo”, explica.

15 de sus 32 años en la Judicatura

Y es que Polanía Franco no solo rompe con el molde en las redes sociales, su ruta laboral hasta llegar a Cúcuta no es común.

15 de sus 32 años o la mitad de su vida los ha pasado en tribunales, donde comenzó a laborar luego de graduarse de la Universidad Católica de Bogotá y obtener una especialidad en Derecho Constitucional en la Universidad del Rosario.

Cuando aún cursaba la especialización, ingresó a la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, y de ahí, pasó a ocupar la posición de oficial mayor en el Juzgado 24 Penal Municipal con funciones de control de garantías.

Posteriormente, fue promovida a la secretaría de ese despacho judicial.

Antes de mudarse a Cúcuta también fue auxiliar de varios magistrados capitalinos y abogada asesora de la sala disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura de la demarcación.

Pide madurez a sus colegas

Cuando reflexiona sobre su papel como jueza , Polanía Franco considera: “Yo creo que es más importante la Justicia a cómo se ve la Justicia”.

De paso, pide “madurez” a sus colegas y tolerancia a la diferencia.

“Los seres humanos debemos evolucionar. El hecho de que yo diga, por ejemplo, yo no comparto tu proyecto de vida, pero lo respeto. No me gusta tu falda, pero eso no quiere decir que yo esté en contra tuya. O sea, somos diferentes. El hecho de que no esté en un combo, pues no quiere decir que vamos en contra. Hay que ser maduros. Yo creo que ése es el mensaje que le digo a mis colegas: ¡hay que ser maduros!”, repite.

Para la colombiana, hay asuntos realmente importantes que afectan Colombia en los que sus superiores se deberían enfocar en lugar de adjudicarse el derecho de decidir hasta dónde debe llegar su falda.

“Todo este tiempo que ellos han perdido en todo esto deberían dedicarlo a trabajar de verdad. En Colombia hay problemas muy graves de corrupción y eso todo el mundo lo sabe, que es innegable, innegable. Es un hecho público. Entonces yo creo que hay problemas, sobre todo en este momento con la COVID. La Justicia debe dedicarse 100% a COVID, 100% a las organizaciones delincuenciales que nos tienen acá (hace gesto de agarrarse el cuello), 100% a la frontera, en no generar más odio en contra de los venezolanos, sino ver qué podemos aportar; cómo mejoramos la Rama Judicial a través de los medios virtuales. Esas son preguntas que yo creo que en este momento son más importantes a discutir si yo tengo unas piernas o no. Eso sí da tristeza”, puntualiza.