Detenido dueño de restaurante por tratar como esclavo a afroamericano discapacitado durante 10 años

Un joven afroamericano con una pequeña discapacidad intelectual consiguió un trabajo de medio tiempo en una cafetería; todo iba bien hasta que hubo un cambio en la gerencia que significó una década de abusos y malos tratos

Detenido dueño de restaurante por tratar como esclavo a afroamericano discapacitado durante 10 años
Durante 10 años laboró jornadas de más de 100 horas semanales, sin recibir pago alguno.
Foto: Shutterstock

Mucho se propugna porque seamos una sociedad completamente incluyente, es decir, aceptar a todos por igual sin importar sus creencias, preferencias sexuales y también, sin tomar en cuenta si existe alguna discapacidad física o mental.

Es por ello que algunas personas deciden darle oportunidades laborales a muchos hombres y mujeres que poseen capacidades diferentes con la intención de que puedan ser independientes en todos los aspectos y además, que den su granito de arena a la sociedad.

Lastimosamente no todos lo ven así y hay quienes se aprovechan de las condiciones especiales de unos para sacar beneficio propio.

Ese es el caso de un afroamericano llamado John Christopher Smith, el cual nació con una pequeña discapacidad cognitiva, pero esto no le impidió poder trabajar, desde que tenía 12 años, en una cafetería llamada J&J en Conway, Carolina del Sur.

John tenía un trabajo de tiempo parcial y se encargaba de lavar platos, de atender mesas y en ocasiones, ayudaba con cosas de la cocina. Durante 2 décadas estuvo haciendo dichas labores con mucho entusiasmo pues además de desarrollarse, recibía un sueldo por sus servicios.

Pero la cosa cambió drásticamente en 2009 cuando un hombre llamado Bobby Paul Edwards asumió la gerencia del local y prácticamente mantuvo a Smith en condiciones de esclavitud.

Además de maltratarlo física y verbalmente, lo obligaba a trabajar más de 100 horas a la semana sin ningún tipo de paga y sin días libres.

Finalmente, alguien alzó la voz en contra de Edwards de 54 años, quien finalmente fue detenido en octubre de 2017. Se le levantaron los siguientes cargos en contra: intento de establecer peonaje, esclavitud, servidumbre involuntaria o tráfico de personas.

En 2019, el juez del Tribunal de Distrito, Bryan Harwell, lo condenó a 10 años de prisión y le ordenó pagar $272,952 dólares por concepto de salarios no pagados y compensación por horas extras, de acuerdo con un comunicado del Departamento de Justicia.

“Por robar la libertad y el salario de su víctima, el señor Edwards se ha ganado cada día de su condena”, dijo la entonces fiscal federal de Carolina del Sur, Sherri A. Lydon, quien actualmente es la juez titular del mismo distrito.

A dos años de la sentencia, el pasado 21 de abril, un Tribunal de Apelaciones dictaminó que el tribunal de distrito “se había equivocado” en la cantidad a pagar por Edwards porque no tomó en cuenta las leyes laborales federales que le dan derecho al agraviado a recibir el doble de la compensación (por años de trabajos forzados), con lo cual la suma se eleva a $546,000.

“Cuando un empresario no paga esas cantidades, el empleado sufre pérdidas, que incluyen la pérdida del uso de ese dinero durante el periodo de retraso. Por tanto, para compensar plenamente al trabajador es necesario contabilizar las pérdidas derivadas del retraso”, justificó la corte de apelaciones.

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