La ciencia responde si los niños pueden sufrir COVID prolongado

Aunque generalmente se piense que los niños presentan cierta inmunidad ante la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, luego de sufrir COVID-19 los menores también pueden lidiar con complicaciones durante meses

La ciencia responde si los niños pueden sufrir COVID prolongado
Los niños también pueden presentar síntomas prolongados de COVID.
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Es verdad que el sistema inmunológico de los niños suele responder mejor a la infección por COVID-19, pero también es cierto que algunos de ellos pueden presentar complicaciones importantes luego de la infección, como el síndrome inflamatorio multisistémico o, incluso, el llamado COVID prolongado. Aunque la mayoría de lo esfuerzos se han centrado en estudiar el COVID en adultos, la ciencia ha explorado las consecuencias de la enfermedad en los pequeños a largo plazo.

¿Qué es el COVID prolongado?

Se le llama COVID prolongado a la extensión de signos y síntomas de la enfermedad por más de 12 semanas, a pesar de que la infección ha sido superada. Puede ocurrir incluso en pacientes que hayan cursado la enfermedad leve y aquí puedes conocer más sobre los síntomas más comunes de COVID prolongado.

Si bien no existe una definición médica formal de COVID prolongado en los pacientes pediátricos, los investigadores señalan que pueden presentarse unos 100 síntomas en niños que pueden presentarse durante varias semanas, como dolores musculares, problemas gastrointestinales, fatiga, náuseas, convulsiones, confusión mental, mareos y hasta alucinaciones.

Lo que dice la ciencia

Un reporte de la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido señala que casi un 13% de niños en ese país de entre 2 y 11 años de edad que contrajeron el virus SARS-CoV-2, así como un 14.5% de adolescentes de 12 a 16 años, presentaron síntomas cinco semanas después de la infección.

Una investigación en Italia realizada entre 129 niños y adolescentes de entre 6 y 16 años de edad, que tuvieron COVID-19 entre marzo y noviembre de 2020, reveló que casi 43 por ciento de ellos continuaban con síntomas 60 días después de la infección. Dolores musculares y articulares, insomnio, fatiga, palpitaciones, dolor de cabeza y problemas para respirar entre los más frecuentes.

Otro estudio sueco que monitoreó a cinco niños de entre 9 y 15 años de edad encontró síntomas como debilidad muscular, palpitaciones, dificultad para respirar, fatiga, mareos, dolor de cabeza y garganta y dificultad para concentrarse de seis a ocho meses después de haber cursado la enfermedad.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, todos los niños mayores de 2 años de edad deben usar mascarilla en lugares públicos y seguir las medidas de prevención ya conocidas, mientras se desarrolla una vacuna pediátrica contra el COVID-19. En tanto, los adolescentes de 12 años en adelante deben vacunarse tan pronto como sea posible.