Nueve empleados detenidos por tráfico de drogas y armas en prisiones de Nueva York

"Eran responsables de mantener un ambiente seguro y ordenado en las cárceles de la ciudad de Nueva York, pero en cambio, abusaron de sus posiciones para enriquecerse"

Manhattan Detention Complex (MDC).
Manhattan Detention Complex (MDC).
Foto: Timothy Clary / AFP/Getty Images

Siete guardias y otros dos empleados del Departamento de Corrección (DOC) de Nueva York fueron acusados de contrabandear drogas, alcohol, teléfonos celulares y armas a cambio de miles de dólares, dijeron el miércoles las autoridades federales.

Los trabajadores señalados incluyen a Tameka Lewis (41), una consejera del DOC que supuestamente se embolsó la mayor cantidad de efectivo. Según la acusación, entre junio de 2019 y septiembre de 2020, aceptó más de $40,000 dólares en sobornos, incluidos $11,400 pagados a través del servicio de pago móvil, Cash App.

Lewis presuntamente envió mensajes de texto a familiares de presos para establecer el contrabando de marihuana sintética (K2) en el Centro Correccional Otis Bantum en Rikers Island, según una de las acusaciones reveladas en el Distrito Sur.

Tres oficiales penitenciarios -Miguel Compress (35), Temaine Pelzer (45) y Brian Harrell (60) – contrabandearon varios artículos, incluidos cigarrillos, navajas de afeitar, marihuana y teléfonos celulares, en el Manhattan Detention Complex (MDC) a cambio de más de $20,000 dólares en 2019 hasta principios de 2020, según las autoridades.

Los federales también capturaron a Dariel Díaz (33), Rashawn Assanah (25), Robert Balducci, (33) y Johnathan Garrett (32), todos guardias de Rikers, acusados de aceptar más de $25,000 dólares por esquemas de contrabando similares. Además, la exterminadora del DOC Jasmine Reed (34) fue acusada de presuntamente infiltrarse en el contrabando.

Cada uno enfrenta cargos federales de conspiración y soborno, según New York Post. Los tres empleados actuales del DOC -Harrell, Balducci y Lewis- fueron suspendidos sin paga, dijo un portavoz del Departamento.

Los federales no detallaron si los supuestos esquemas estuvieran relacionados entre sí. “Estos acusados ​​eran responsables de mantener un ambiente seguro y ordenado en las cárceles de la ciudad de Nueva York”, dijo la fiscal federal Audrey Strauss. “En cambio, como se alega, abusaron de sus posiciones para enriquecerse mediante el tráfico de armas, drogas y otro contrabando peligroso a cambio de miles de dólares en sobornos en efectivo”.

Margaret Garnett, comisionada del Departamento de Investigaciones de la ciudad (DOI), comentó que las acusaciones “reflejan el impacto pernicioso y dañino de la corrupción”. “Los funcionarios y el personal correccional deben proteger la integridad de las cárceles, no promover la anarquía y la violencia aceptando sobornos a cambio del tráfico de drogas, bisturís, hojas de afeitar, teléfonos celulares y otro contrabando, todos artículos ilegales de gran valor que socavan el orden en el cárceles y comprometen la seguridad de otros oficiales correccionales y presos”.

La comisionada saliente del DOC, Cynthia Brann, calificó las acusaciones de “profundamente inquietantes”. Y agregó que “Éste es el tipo de mala conducta que justifica el despido”.