Cuándo la leche de avena se convierte en un alimento poco saludable

La leche de avena es uno de los alimentos más en tendencia para bajar de peso y cuidar la salud. Se trata de una bebida saludable, saciante, rica en proteínas, vitaminas y minerales, sin embargo es importante seleccionar la variantes sin azúcar, conservadores, gluten y aceites inflamatorios

La leche de avena es un alimento que beneficia la salud digestiva e intestinal, es un gran aliado para bajar de peso y una buena opción sin gluten ni lactosa.
La leche de avena es un alimento que beneficia la salud digestiva e intestinal, es un gran aliado para bajar de peso y una buena opción sin gluten ni lactosa.
Foto: Shutterstock

No existen dudas la leche de avena está pasando por un momento candente, es uno de los productos sustitutos de la leche de vaca más consumidos y populares en la actualidad. Además se ha posicionado como una alternativa deliciosa y cremosa para quienes siguen una alimentación vegana, así como para las personas que han desarrollado alguna alergia o intolerancia a las leches lácteas, de soja o nueces. Se caracteriza por su textura espesa y rica que es sorprendentemente similar a la leche de vaca, es por ello que es un magnífico sustituto para los cafés con leche e inclusive en panadería y repostería. Sus bondades son innegables, es un alimento completo, muy nutritivo y versátil.

Lo cierto es que la leche de avena tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud. Se destaca por sus cualidades para favorecer la flora intestinal, es saciante, ayuda a reducir el colesterol y es un gran aliado en la pérdida de peso. Además, la avena es considerada el cereal más equilibrado nutricionalmente por su gran aporte de carbohidratos, grasas y proteínas, y su riqueza  en vitaminas del grupo B, hierro, calcio, sodio, potasio, fósforo, magnesio, omega 6, cobre, zinc, oligoelementos y avenina, un alcaloide que tiene efecto calmante. De tal modo que la leche es una gran opción para continuar disfrutando de los beneficios que ofrece la avena, siempre y cuando seleccionemos las variantes adecuadas, con base en ello nos dimos a la tarea de recopilar los principales errores que solemos cometer con la leche de avena, que la vuelven poco saludable ¡Toma nota!

1. Leches de avena con azúcar añadido

En todo aquel producto que sea rico en azúcares añadidos se verán significativamente disminuidos sus beneficios originales, actualmente en la industria se acostumbra agregar fuentes furtivas de azúcar a innumerables alimentos para mejorar el sabor, y la leche de avena no es una excepción. Teniendo en cuenta datos liberados por la Asociación Estadounidense del Corazón, las bebidas azucaradas constituyen la mitad del azúcar agregada en la dieta estadounidense y son un hábito bastante perjudiciales para la salud en general. Lo cierto es que los expertos enfatizan en limitar los azúcares agregados, especialmente en las bebidas, ya que están asociados con un aumento de muchas enfermedades crónicas. De hecho, la recomendación es  consumir no más de 25 a 36 gramos de azúcar agregada por día. El mejor consejo para evitar el exceso de azúcar en la leche de avena, es siempre leer las etiquetas y evitar las que tengan saborizantes y azúcares de cualquier tipo.

2. Optar por leches de avena aromatizadas

Las leches de avena con sabor, como el chocolate y la vainilla, contienen más azúcar y sal que la leche de avena sin azúcar. Además estas variantes suelen contener algunos químicos y aditivos que no son saludables, apuesta por elegir variantes 100% naturales y siempre revisa las etiquetas. Otro dato importante a considerar es que suelen ser variantes ricas en sodio, trata de limitarse a menos de 140 miligramos por porción.

3. Vigila el contenido en aceites inflamatorios

Muchas marcas de leche de avena incluyen aceites en sus ingredientes, que sirven como emulsionantes. Pero aquí está la cuestión: Por desgracia los aceites, como el de maíz, cártamo, girasol, soja y aceite vegetal contienen altas cantidades de ácidos grasos omega-6, que pueden ser proinflamatorios si se consumen en grandes cantidades. Es importante evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en omega-6,  es por ello que las personas que suelen consumir leche de avena deberán elegir variedades que no contengan aceites inflamatorios.

4. Comprar leches de avena que no estén fortificadas

Si bien la leche de avena casera o los productos no fortificados ofrecen un poco de proteínas, grasas y carbohidratos, son productos de los que no ofrecen la ventaja de su contenido en vitaminas y minerales adicionales. Esto es especialmente importante para quienes consumen la leche de avena como sustituto de la leche de vaca, es por ello que las personas que siguen una dieta vegana o vegetariana deberán elegir una marca fortificada con los siguientes nutrientes: calcio, vitamina D y vitamina B12.

5. Cuidado con los conservadores excesivos

Otro aspecto fundamental al revisar las etiquetas nutricionales es evitar aquellas variantes que tienen una larga lista de ingredientes y que por ende contienen una gran cantidad de conservantes. Lo que sucede es que algunas marcas agregan muchos conservantes para ayudar a que la leche de avena sea más estable, si bien la FDA considera que la mayoría de los aditivos alimentarios son generalmente reconocidos como seguros (GRAS), es posible que se relacionen en algunos casos con efectos secundarios. Como es el caso de los problemas gastrointestinales asociados con la carragenina, un aditivo derivado de las algas y la goma xantana.

6. Elegir variantes con gluten

Una de las grandes genialidades sobre la composición de la avena, es que es naturalmente libre de gluten, por lo tanto es muy posible que pueda estar contaminada con productos de trigo y otros granos que de modo natural contienen gluten, esto sucede durante el procesamiento y la fabricación. En consecuencia, las personas con enfermedad celíaca o intolerancia al gluten deben tener cuidado al comprar leche de avena y buscar siempre aquellas marcas que utilicen avena certificada sin gluten. 

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