Mucho pan blanco puede aumentar el riesgo de hipertensión

Más del 30% de la población adulta a nivel mundial padece hipertensión y con ello son mucho más susceptibles a padecer graves enfermedades cardiovasculares. Un reciente estudio comprobó que un alto consumo de pan blanco aumenta considerablemente el riesgo de presión arterial alta ¿Las razones? Su contenido en sodio y el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad

Mucho pan blanco puede aumentar el riesgo de hipertensión
realizar ajustes en el estilo de vida y la alimentación, son aspectos fundamentales en la prevención y control de la presión arterial alta.
Foto: Pixabay

No cabe duda que el pan es un componente esencial en la dieta de muchas personas en el mundo, es el complemento perfecto en numerosas comidas cotidanas, cálido, reconfortante y siempre disponible. En principio debido a su contenido en carbohidratos, suele asociarse directamente con el aumento de peso y el incremento en las medidas de cintura, sin embargo no es el único efecto secundario potencial de comer demasiado pan. De acuerdo con un estudio reciente publicado en la revista Nutrients, el consumo frecuente de pan blanco se asocia con un mayor riesgo de hipertensión arterial.

Lo cierto es que se cuenta con datos actualizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los cuales se estima que más del 30% de la población adulta mundial padece hipertensión arterial ¿Lo preocupante? Es el principal factor de riesgo para desarrollar afecciones cardiovasculares, especialmente la enfermedad coronaria y cerebrovascular. Aunque también suele relacionarse con la enfermedad renal crónica, insuficiencia cardíaca y demencia. Teniendo estos datos en cuenta vale la pena realizar ajustes en el estilo de vida y alimentación, son la llave de la prevención.

El estudio fue encabezado por investigadores del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, quienes siguieron a un grupo de 2.011 participantes adultos con una edad promedio de 37,1 años. Los participantes que consumieron una pieza de bolillo o telera (dos variantes comunes de pan blanco) una o más veces a la semana tuvieron un riesgo 1,39 veces mayor de hipertensión arterial que aquellos que consumieron pan tres o menos veces al mes. Uno de los datos más relevantes: los investigadores encontraron que el consumo de pan integral no se asoció con un mayor riesgo de hipertensión arterial. 

Entre las teorías que asocian al pan blanco con más casos de presión arterial alta, de tal modo que los investigadores lo relacionaron directamente con el alto contenido en sodio que suele contener. Lo cierto es que durante años se nos ha advertido sobre las consecuencias de un excesivo consumo de sal y sus devastadores efectos en la salud cardiovascular. Sin lugar a dudas resulta una suposición razonable, dado que el informe “What We Eat in America” encabezado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, encontró que el pan es la mayor fuente de sodio en la dieta de los estadounidenses.

Sin embargo, puede que esa no sea la única forma en que el consumo de pan aumenta el riesgo de hipertensión. Según un estudio de 2014 publicado en BMC Public Health:  consumir dos o más porciones de pan blanco por día aumenta significativamente el riesgo de tener sobrepeso u obesidad. Es bien sabido que estas condiciones no solo deterioran la calidad de vida y salud en numerosos aspectos, uno de los principales es el aumento de la presión arterial y con ello incrementa activamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Finalmente este tipo de hallazgos son de gran utilidad para los equipos médicos, quienes constantemente renuevan estrategias y pautas alimenticias para prevenir y controlar, el preocupante incremento en los casos de hipertensión. No podemos pasar por alto la información liberada por Clínica Mayo, que establecen como uno de los principales factores de riesgo diversos factores relacionados con el estilo de vida: sobrepeso u obesidad, llevar una vida sedentaria, el tabaquismo, una dieta deficiente basada en un alto consumo de alimentos ultraprocesados, alto contenido de sal y potasio insuficiente en la dieta, el consumo excesivo de alcohol y el estrés.

Por último y no menos importante, vale la pena mencionar que no todos los tipos de pan son iguales. Apostar por el consumo de variantes artesanales elaboradas con granos integrales, marcará una significativa diferencia e inclusive se asocia con grandes beneficios para la salud en general. Por lo tanto no se trata de ver al pan como un alimento peligroso o prohibido, consumir las opciones y cantidades correctas forma parte importante de una dieta equilibrada.

Sin lugar a dudas una buena recomendación dietética para despedirnos del pan blanco procesado, que encontramos en numerosos productos comerciales y que se asocian con un alto aporte calórico, bajo contenido en nutrientes y ningún efecto positivo para la salud y peso corporal.

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