Yulimar Rojas entra al olimpo del atletismo en Tokio 2020: medalla de oro, récord mundial y leyenda de Venezuela

Venezuela volvió a ganar una medalla de oro nueve años después de su última conquista. Yulimar Rojas, la reina del salto triple, rompió todos los récords de la historia del salto triple femenino y entró al olimpo del atletismo en Tokio 2020

Yulimar Rojas btió todos los registros posibles en la historia del salto triple femenino.
Yulimar Rojas btió todos los registros posibles en la historia del salto triple femenino.
Foto: Andrej Isakovic / AFP / Getty Images

Yulimar Rojas es leyenda en Venezuela. Con tan solo 25 años, la reina del salto triple se convirtió este domingo en campeona olímpica, tras batir todos los registros de la disciplina y sentarse en la mesa de los más grandes atletas del atletismo. Tokio 2020 es de ella.

Rojas impuso un nuevo récord olímpico con un salto de 15.67m, superando por mucho a la antigua marca, que estuvo vigente desde 1995 (Inessa Kravets, 15.50m).

Lo logró en su último salto, con la medalla de oro asegurada.

Yulimar Rojas arrancó la competencia con un salto que estableció un nuevo récord mundial. Dicho salto le hubiese bastado para ser la mejor de la final.

Sus registros fueron los siguientes:

  • 15.41m – Record olímpico.
  • 14.53m
  • Salto inválido.
  • 15.25m
  • Salto inválido.
  • 15.67m – Récord mundial.
  • En el podio la acompañaron la portuguesa Patricia Mamona (15.01m) y la española Ana Peleteiro (14.87m). Esto significa que Rojas pudo ganar la medalla con tres de sus seis saltos. Una barbaridad.

    Además, la reina con todas las de la ley del salto triple se convirtió en la primera mujer en ganar una medalla de oro para Venezuela.

    Para la nación tricolor fue su cuarta medalla dorada en la historia, tras las conseguidas por Francisco Hernández (Boxeo), Arlindo Gouveia (Taekwondo) y Rubén Limardo (Esgrima).

    La historia está frente a nuestro ojos. Y parece estar apenas iniciando para Yulimar Rojas, quien ya escribió páginas doradas en el atletismo. ¡Felicidades, Yulimar, felicidades, Venezuela!