Plagas de insectos impiden despegues en el último momento en aviones guardados por largo tiempo debido a la pandemia

Los pilotos abortaron los vuelos a tiempo al descubrir que los insectos causaron averías en los sensores de velocidad de tres aeronaves de British Airways

El calor y el estacionamiento prolongado de las aeronaves contribuyen a la infestación de insectos.
El calor y el estacionamiento prolongado de las aeronaves contribuyen a la infestación de insectos.
Foto: AFP / Getty Images

Segundos antes de iniciar sus vuelos, pilotos de British Airways detectaron una anomalía poco común, pero muy peligrosa: plagas de insectos impidieron despegues en el último momento en aviones guardados por largo tiempo debido a la pandemia.

En tres vuelos distintos entre el 9 y el 11 de junio pasados, los pilotos interrumpieron los despegues al descubrir que los sensores de velocidad de los aviones no funcionaban correctamente. Al revisar las aeronaves, el personal técnico detectó que plagas de insectos se habían infiltrado en los aparatos especializados de los aeroplanos, conocidos como tubos de Pitot, por lo que las lecturas de velocidad fueron afectadas.

De acuerdo con la prensa inglesa, las infestaciones de insectos son uno de los riesgos que sufren las aeronaves luego de estar guardados por varias semanas debido al recorte de vuelos en el mundo causado por la pandemia de COVID-19.

Los incidentes se reportaron en el aeropuerto de Heathrow y coincidieron con una ola de calor en que las temperaturas ambientales rondaron los 80 grados Farenheit (26 grados centígrados), condiciones ideales para los insectos.

En uno de los hechos los pilotos tuvieron que utilizar los frenos y el empuje inverso para detener la aeronave cuando rodaba por la pista de despegue a unas 100 millas por hora. El vuelo, con destino a Accra, en Ghana, se retrasó por alrededor de cinco horas, pues fue necesario cambiar de avión.

Ya en junio de 2020 había ocurrido una circunstancia similar con un avión de Wizz Airlines que estuvo estacionado durante 12 semanas durante los primeros bloqueos causados por la pandemia.

En 1996 un Boeing 757 protagonizó un terrible accidente que cobró la vida de 189 personas. Se cree que la causa fue que el piloto se confundió con un indicador de velocidad del aire defectuoso al despegar de República Dominicana con destino a Frankfurt. En ese momento las investigaciones determinaron que la causa más probable del siniestro fue que una avispa de barro anidó en uno de los tubos de Pitot, aprovechando que la aeronave estuvo estacionada en tierra durante 20 días.

Si bien las autoridades aeroportuarias exigen que los aviones cuenten con cubiertas especiales en los tubos de Pitot precisamente para evitar la entrada de insectos o polvo, el hecho de que permanezcan en tierra durante tanto tiempo ayuda a la proliferación de estos organismos.

La Autoridad de Aviación Civil británica emitió un boletín de seguridad para los operadores de aeronaves en el que les advierte de los riesgos de las aeronaves cuando vuelven al servicio después de un “estacionamiento prolongado”: “Las tripulaciones deben ser conscientes de este problema potencial, recordándoles la importancia de los controles de velocidad durante el recorrido de despegue y las acciones que deben tomarse en caso de discrepancia, así como las indicaciones de velocidad no confiables adecuadas para su tipo de aeronave en caso de que descubrieran el problema una vez en el aire“.