Salud del corazón y vitamina K: un nuevo estudio descubre los beneficios y qué alimentos son los mejores

Según un estudio reciente, incluir vitamina K en la dieta puede mejorar la salud del corazón y además reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular relacionada con la aterosclerosis. Entre los principales hallazgos encontraron que la vitamina K protege contra la acumulación de calcio en las arterias principales del cuerpo que conducen a la calcificación vascular

La vitamina K se encuentra en alimentos cotidianos y saludables como los vegetales de hoja verde, los arándanos, los higos, el polo, el queso, la soja y el huevo.
La vitamina K se encuentra en alimentos cotidianos y saludables como los vegetales de hoja verde, los arándanos, los higos, el polo, el queso, la soja y el huevo.
Foto: Foto de Visual Stories || Micheile en Pexels / Pexels

Tener un corazón fuerte es clave para enfrentar situaciones estresantes de la vida, tanto físicas como emocionales. Además es la llave para prevenir enfermedades degenerativas relacionadas con la salud cardiovascular, es bien sabido que el estilo de vida es fundamental. De hecho diversos estudios han avalado que el ejercicio regular y la alimentación son dos aspectos esenciales, son estrategias que ayudan a tener un peso saludable, aumenta la masa muscular y protege al corazón. De manera específica existen ciertos nutrientes en la dieta que simplemente no pueden faltar, tal es el caso de la vitamina K. Así lo sugiere un nuevo estudio que avala en el cual se comprueban sus beneficios para la salud del corazón, la vitamina K pertenece a la categoría de vitaminas solubles en grasa, el cuerpo la absorbe fácilmente y se relaciona con importantes funciones.

La vitamina K es una de las más esenciales para la salud del corazón. El estudio fue publicado en JAHA (Revista de la Asociación Estadounidense del Corazón) y fue titulado “Ingesta de vitamina K y enfermedad cardiovascular aterosclerótica en el estudio de salud y cáncer de la dieta danesa”. Y uno de sus principales hallazgos fue que incluir vitamina K en la dieta puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares relacionadas con la aterosclerosis.

De acuerdo con declaraciones de la autora del estudio la Dra. Nicola Bondonno, investigadora de la Universidad New Edith Cowan: “Las pautas dietéticas actuales para el consumo de vitamina K generalmente se basan solo en la cantidad de vitamina K1 que una persona debe consumir para asegurarse de que su sangre puede coagular. Sin embargo, existe una creciente evidencia de que la ingesta de vitamina K por encima de las pautas actuales puede brindar una mayor protección contra el desarrollo de otras enfermedades, como la aterosclerosis.” Como parte de sus declaraciones enfatizó que se requiere de mayor investigación para comprender completamente el proceso, sin embargo como parte de las revelaciones del estudio encontraron que la vitamina K actúa protegiendo contra la acumulación de calcio en las arterias principales del cuerpo que conducen a la calcificación vascular.

Como parte de los hallazgos más relevantes del estudio, los autores expresaron la importancia de integrar estrategias dietéticas mucho más específicas para tratar y controlar las enfermedades cardiovasculares que siguen siendo una de las principales causas de muerte en algunas partes del mundo.

¿Cuáles son los beneficios de la vitamina K?

– Ayuda a mejorar la salud de los huesos.

– Ayuda a mejorar la función cognitiva.

– Apoya la salud del corazón.

– Ayuda con el proceso de coagulación.

– Ayuda con las regulaciones de los niveles de calcio en sangre.

Los requerimientos diarios pueden variar de acuerdo con la etapa de la vida, sin embargo en lo que concierne a los adultos oscila entre 120 y 90 mcg. Los expertos recomiendan apostar por integrarla a través de alimentos accesibles y naturales, como es el caso de los siguientes productos cotidianos que además se asocian con otros beneficios para la salud.

– Hortalizas de hojas verdes como la espinaca, col rizada, acelgas, brócoli y lechugas

– Aceites vegetales

– Algunas frutas como los arándanos azules, higos y kiwi

– Soja y derivados

– Productos lácteos como el queso

– Productos de origen animal: huevo, pollo, tocino, carne

– Carne, queso, huevos y granos de soja

Complementario a ello es indispensable apostar por un estilo de vida saludable, en el cual se incluya actividad física diaria, una dieta equilibrada y libre de procesados, un buen manejo del estrés y un óptimo descanso. Además también es importante evitar el excesivo consumo de alcohol y malos hábitos como el tabaquismo. Recuerda un corazón fuerte es la llave para vivir mejor, por más tiempo y prevenir todo tipo de enfermedades crónicas.

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