La urna se abrió durante entierro en Nueva York: familia hispana demanda al cementerio

En "un insulto al dolor de la familia": la urna se abrió frente a todos, mientras los trabajadores del cementerio intentaban forzarla en un hueco que se había cavado más pequeño de lo debido

Claribel Oppenheimer, una anciana de 79 años, no pudo tener un honroso entierro y por ello sus hijos José Semidey y Awilda Rivera están demandando por negligencia a The Evergreens Cemetery, en Brooklyn (NYC).

Los dolientes horrorizados denunciaron que la urna se abrió frente a ellos, mientras los trabajadores del cementerio intentaban forzarla en un hueco que se había cavado más pequeño de lo debido, según la demanda judicial.

Denuncian que por ello el ataúd que contenía los restos de la finada señora Oppenheimer se quedó atascado en la tumba y se abrió frente a todos durante el sombrío entierro el pasado 24 de junio. Y cuando familiares y amigos miraron dentro del ataúd dañado, las manos de la señora ya no estaban dobladas como la habían colocado en la funeraria, debido a un “manejo brusco” posterior.

“Un cementerio está en el negocio de enterrar gente y creo que lo más básico que hacen todos los días es cavar agujeros”, dijo retóricamente Eric Rothstein, abogado de los demandantes hijos de Oppenheimer. “No entiendo cómo sucede algo como esto”.

La querella, presentada recientemente en la Corte Suprema del estado en El Bronx, afirma que 35 dolientes que dijeron sus últimas oraciones por Oppenheimer y colocaron rosas en el ataúd en el cementerio, y luego vieron cómo los trabajadores intentaban forzar la urna a su destino final.

El sonido del ataúd raspando los lados del agujero “llenó el aire”, según la demanda, y los trabajadores “empujaron, levantaron y bajaron el ataúd una y otra vez para tratar de meterlo en el suelo”.

Cuando el ataúd se atascó, los trabajadores intentaron tirar de él, volviéndose más agresivos y discutiendo entre ellos a medida que avanzaba el proceso, según la querella penal. Continuaron “tirándolo” incluso después de que se abrió la capota y los dolientes temieron que el cuerpo de Oppenheimer se cayera.

Algunos miembros de la familia miraban llorando, según el reporte. Los trabajadores movieron el ataúd al césped durante una hora mientras se colocaba una retroexcavadora para alargar la tumba, y a los presentes les “gritaron que se apartaran”.

Rothstein afirma que el tratamiento agregó un insulto al dolor de la familia. “Es sólo una pieza más de una situación que ya es horrible”.

Un trabajador supuestamente le dijo a la familia que “esta sección del cementerio ha tenido este problema antes con ataúdes que no caben correctamente en las tumbas”. Pero un portavoz no respondió a una solicitud de comentarios del New York Post.