Volvió “loco” del ejército: madre hispana del atacante con hacha en Chase Bank de Nueva York; alcalde pide “no estereotipar” a la salud mental

"Estaba en el hospital de Veteranos, pero el personal dijo que los pacientes son como nómadas, en la calle, en el Metro, y no pueden retenerlos allí", comentó la apenada madre de Aaron García, quien sirvió 6 años en el Ejército de EE.UU.

Indigencia desbordada en bancos de NYC.
Indigencia desbordada en bancos de NYC.
Foto: Andrés Correa Guatarasma / Cortesía

Sarah García, la madre de Aaron García, ex militar detenido y acusado de atacar con un hacha al cliente de un cajero automático del Chase Bank en Manhattan y luego destrozar varios ATMs, dijo que su hijo sufría de “pura locura” por su experiencia en combate.

La dramática escena, que sorprendió aún a quienes conocen la violencia extrema en Nueva York, no alteró al alcalde Bill de Blasio, quien al ser consultado se mostró evasivo. “Muy, muy pocas [personas con enfermedades mentales] tienen un problema de violencia”, insistió ayer.

“Tenemos algunos problemas realmente serios que abordar, no hay duda”, reconoció De Blasio. Pero “Es un porcentaje muy pequeño y quiero enfatizar esto… nunca debemos estereotipar como violentas a las personas con problemas de salud mental”.

Previamente, De Blasio y su esposa Chirlane McCray habían abierto ayer la conferencia de prensa diaria del alcalde con la presentación de un nuevo portal y una campaña de educación pública llamada “Mental Health for All” (Salud mental para todos), que es parte del criticado plan ThriveNYC, que ha costado de $1,250 millones de dólares.

Se sugiere prudencia al ver las imágenes, que muestran a la víctima, un hombre también hispano, siendo atacado en el vestíbulo del banco en Broadway cerca de Beaver Street, en el Distrito Financiero, a plena luz del día, poco antes de las 5:30 p.m. del domingo 15 de agosto. El atacante huyó y el herido fue trasladado al Hospital Bellevue en condición estable, donde permanecía ayer en la unidad de cuidados intensivos.

El sospechoso detenido ayer pasó seis años en el ejército de EE.UU. y su último período de servicio fue en Irak. “Unos años después de su regreso, comenzó a mostrar signos de declive”, dijo al New York Post su madre, al ser entrevistada por teléfono desde su casa en El Bronx.

“Al principio, pensé que sólo estaba siendo desagradable (…) Entró en el Ejército y vio cadáveres”, dijo la señora Sarah, de 64 años. Agregó que Aaron recibió algún tratamiento de salud mental en un hospital de la Administración de Veteranos (VA), pero que no tuvo ningún efecto en su condición.

“Él decía: ‘Creen que me están evaluando, pero yo los estoy evaluando a ellos’”, citó la madre. “Ya sabes, pura locura. Pero él siempre se expresó de esa manera”.

Tras pasar dos días prófugo, García fue detenido la noche del martes en el vecindario Chelsea cuando estaba vandalizando un auto. Luego fue acusado de intento de asesinato y asalto, dijo ayer la policía de Nueva York. Su madre Sarah calificó de “trágico” el aterrador ataque del domingo y dijo que “no puedo poner una excusa” para su hijo.

“Ningún ser humano querría ver que eso le suceda a un perro, mucho menos a un ser humano”, dijo. “Estoy realmente entristecida y preocupada, por supuesto”.

Cuando se le preguntó si a su hijo se le debería haber permitido salir a las calles, la madre reconoció que era una pregunta con la que también estaba lidiando. “Estaba en el hospital de VA, pero el personal dijo que los pacientes son como nómadas, en la calle, en el Metro, y no pueden retenerlos allí”.

“Yo mismo estaba tratando de convencerlo de que se quedara (internado), pero la batalla más grande fue con él, no con el hospital. Si pudiera hacer retroceder las manecillas del tiempo, habría hecho más para tratar de mantenerlo allí”, añadió la compungida madre.

La presencia de indigentes se ha hecho muy común en el Metro y los cajeros automáticos, donde buscan refugio sobre todo durante la noche, escenificando la crisis de salud mental que vive la ciudad.

ThriveNYC ha sido criticado por no abordar a las personas con enfermedades mentales graves y peligrosas, así como por carecer de métricas básicas de rendimiento. “Aparentemente, la ciudad no tiene un mecanismo para alertar a las personas que son arrestadas constantemente por ataques aleatorios”, denunció el concejal Bob Holden (D-Queens). “Las enfermedades mentales graves, si no se tratan, siempre empeoran”.