Califican de “infernal” para la democracia la decisión de la parlamentaria contra inmigrantes

Las voces en contra de la parlamentaria del Senado, Elizabeth MacDonough, son cada vez más duras por su rechazo al plan para proteger a inmigrantes indocumentados bajo el proceso de Reconciliación; actvistas consideran incluso que eso afecta la democracia

Activistas han realizado marchas para presionar por la protección de los inmigrantes.
Activistas han realizado marchas para presionar por la protección de los inmigrantes.
Foto: Kevin Dietsch / Getty Images

La exclusión de la reforma migratoria en el debate presupuestario de Senado por dictamen reglamentario “es una manera infernal de operar una democracia”, dijo hoy viernes Frank Sharry, director ejecutivo de America´s Voice.

Decenas de inmigrantes se congregaron hoy frente al Tribunal Supremo de Justicia en Washington en protesta contra la decisión de la parlamentaria del Senado, Elizabeth MacDonough, que por tercera vez rechazó las propuestas de los demócratas para incluir la inmigración en el proyecto de presupuesto.

“Una abogada y empleada no elegida, en un papel supuestamente apolítico, otra vez toma una decisión política que impide la libertad y obstaculiza los futuros de millones de inmigrantes indocumentados”, sostuvo Sharry.

“Y la razón por la cual ella siquiera figura en el asunto es que los demócratas tratan de llevar adelante su agenda mediante una reconciliación de leyes presupuestarias en lugar de hacer lo que deben para rescatar nuestra democracia”, añadió.

El Senado tiene a su consideración un presupuesto de $1.75 billones de dólares, al cual se oponen en bloque los 50 senadores republicanos. En el trámite normal de presupuestos, la aprobación requiere 60 votos.

Para superar esa valla, los demócratas, que también tienen 50 curules y cuentan con el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, empujan el proyecto de presupuesto por un trámite conocido como “reconciliación”, en el cual es suficiente el aporte de 51 votos.

Los demócratas incluyeron en la propuesta reformas que darían la residencia legal a unos 8.3 millones de inmigrantes, incluidos los amparados por los programas DACA y TPS, los trabajadores agrícolas y los llamados “trabajadores esenciales”.

“El cambio en la ley para abrir la senda a un estatus (de residencia legal permanente para millones de inmigrantes) es un cambio de política tremendo y perdurable que supera en mucho su impacto presupuestario”, escribió MacDonough.

Los manifestantes hoy en la calle, y varios representantes y senadores demócratas, son partidarios de que el Senado deje a un lado el dictamen de la parlamentaria, algo para lo cual tiene atribuciones.

“La decisión (de la parlamentaria) se esperaba pero como personas de fe y esperanza, los franciscanos seguimos instando al Senado a que apruebe una ley que dé protecciones permanentes y una senda a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados”, dijo Marie Lucey, directora asociada de la Red Franciscana de Acción.

Barbara Weinstein, directora de la Comisión de Acción Social del Judaísmo Reformado, se declaró “profundamente descorazonada por el último dictamen de la parlamentaria“.

“En judaísmo se nos enseña que ‘el extranjero que es tu vecino será para ti como uno de tus conciudadanos'”, agregó. “Es ya tiempo de dar una senda a la ciudadanía a millones de vecinos”.