Desde el este al oeste de El Bronx, necesitamos la Ley de Salud de Nueva York
Se necesita crear una cobertura universal para que el seguro médico no sea una barrera de acceso a servicios de atención médica
Hay que garantizar la cobertura médica para todos en Nueva York. Crédito: Johannes Eisele | AFP / Getty Images
Si los últimos dos años nos han enseñado algo es que necesitamos líderes en todos los niveles de gobierno que protejan la salud y la seguridad de nuestras comunidades.
La atención médica es inadecuada e inasequible para muchos de nosotros. Dos años después de la pandemia, todavía tenemos personas que mueren porque no tienen atención médica y son vulnerables al COVID-19. En uno de los estados más ricos del país y más rico del mundo, todos deben ser atendidos, todos deben tener la certeza que están protegidos.
Cuando recibimos la primera vacuna contra el COVID este abril pasado, sentimos una ola de alivio en nuestra comunidad. No estábamos protegiéndonos a nosotros mismos, sino que estábamos reduciendo el riesgo de transmitir el COVID a nuestros abuelos, a nuestras hijas e hijos y a toda persona que nos encontramos a lo largo del día en una ciudad como Nueva York. El vacunarse no se trata de solo proteger a su familia, se trata de nuestra seguridad colectiva.
Sentimos este mismo alivio cuando recibimos el refuerzo a la vacuna hace unas semanas a bordo de un autobús móvil de vacunas y en medio de noticias sobre una nueva variante, y sé que el día que aprueben las vacunas para el conjunto de menores de cinco años, buscaremos juntos a muchos otros padres a encontrar cita para nuestros hijos.
Mientras tanto como padres nos consuela saber que los trabajadores de la guardería de nuestra hija tienen la obligación de vacunarse, que cuando salimos a comer en familia los otros clientes también están vacunados, y que por una combinación de incentivos y mandatos, casi el 80% de todos los neoyorquinos han recibido al menos una dosis de su vacuna.
Los mandatos funcionan y son una parte importante de la mitigación de la pandemia. Estoy horrorizada por las teorías y demostraciones de conspiración contra la vacuna; su uso de símbolos nazis y temas de conversación antisemitas, que hemos visto de primera mano cuando los manifestantes se reúnen en nuestra comunidad, es repugnante y traumatizante para muchos de nuestros vecinos judíos y trae a nuestras calles malinformación.
La tarea de dar el alto a estas conspiraciones infundadas nos toca a nosotros y depende de nosotros ver maneras de arrimarnos a aquellos que dudan en vacunarse para que no se conviertan en parte de esa minoría anti-vacuna ruidosa que ha propagado mucha crueldad y inseguridad en nuestra comunidad.
La clave para que esto suceda es ampliar el acceso a servicios de atención médica. Encuesta tras encuesta ha demostrado que aquellos que permanecen sin vacunarse serían más probables de hacerlo si pudieran recibir la inyección de su médico de atención primaria, o al menos discutirlo con ellos. Otros que anteriormente dudaron en vacunarse dijeron que se vacunaron después de recibir aseguranza sobre ponerse la vacuna por parte de su médico.
Sin embargo, muchas personas no tienen acceso a un proveedor de confianza al que puedan acudir regularmente y hacerle este tipo de preguntas. En la ciudad de Nueva York, los proveedores de atención primaria se concentran en Manhattan y Brooklyn, lo cual deja a muchos en el Bronx sin fácil acceso a atención médica. Además, seguimos enfrentando una escasez de médicos, impulsado por el agotamiento de los últimos dos años de una pandemia que ha abrumado nuestro sistema de servicios médicos.
¿Qué podemos hacer para combatir esta crisis? Para empezar Nueva York puede aprobar la Ley de Salud de Nueva York, creando una cobertura universal para que el seguro médico no sea una barrera de acceso a servicios de atención médica, y para que aquellos que ya tienen seguro no tengan que viajar de condado a condado para encontrar un proveedor que acepte su seguro, una experiencia que muchos habitantes del Bronx han pasado. .
También debemos invertir en centros de salud comunitarios. Los neoyorquinos deberían poder acceder a una atención integral y culturalmente competente en sus vecindarios. Hacerlo no solo ayudaría a cerrar la brecha en cobertura y crear confianza entre pacientes y proveedores, sino que también traería empleos a comunidades desatendidas, empleos que pudieran incluir desde roles en atención médica a roles operativos para la comunidad..
Finalmente, podemos invertir en CUNY. Tenemos una universidad de clase mundial en nuestra ciudad, y si la hiciéramos gratuita, podríamos cultivar la próxima generación de talento médico, permitiendo que innumerables mentes increíbles de nuestros barrios ingresen al campo sin tener que preocuparse por endeudarse con cientos de miles de dólares.
Tenemos la responsabilidad colectiva de asegurarnos de que nuestras comunidades estén seguras y saludables y que todos tengamos las mismas oportunidades.
Jonathan Soto y Jessica Altagracia Woolford son candidatos a la Asamblea estatal.