Nuevo informe del Defensor del Pueblo reitera que complejos de NYCHA cruzaron una línea peligrosa de inseguridad y fallas de servicios

Las quejas acumuladas y no resueltas llegaron a un tope histórico de acuerdo con una investigación realizada este año en los cinco condados

La puertorriqueña María Rodríguez "ruega a Dios" que no llueva, porque su apartamento en el Bajo Manhattan se inunda.
La puertorriqueña María Rodríguez "ruega a Dios" que no llueva, porque su apartamento en el Bajo Manhattan se inunda.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

La puertorriqueña María Rodríguez tiembla cada vez que llueve. Aunque vive en un apartamento muy elevado del piso, las filtraciones del techo en su residencia en el 90 del Complejo Jacob Riis de la Autoridad de Vivienda Pública de la Ciudad de Nueva York (NYCHA) la ponen “contra la pared” cada vez que los pronósticos del tiempo indican precipitaciones en la Gran Manzana.

“Tenemos años reportando estas filtraciones en el techo. Y no hay respuestas. Es como si estuvieras a cielo abierto”, indica la isleña quien vive desde 1982 en este inmenso complejo de NYCHA, ubicado en el Bajo Manhattan.

Aunque no es sorpresiva y mucho menos una novedad la denuncia de María, que se replica por miles en la gran mayoría de las unidades de vivienda pública, este viernes el Defensor del Pueblo, Jumaane Williams hizo público un informe muy detallado que describe las condiciones deplorables y a menudo peligrosas que padecen miles de neoyorquinos.

“Hoy, nuestro informe destaca las condiciones que enfrentan los inquilinos de nuestra ciudad en las viviendas públicas. Muestra cómo los neoyorquinos que forman la columna vertebral de nuestra ciudad, a menudo están confinados a situaciones de vida inaceptables”, destacó Williams.

Hace más de cien años, el periodista y fotógrafo Jacob Riis reconocido por mostrar la pobreza en la cual se encontraban localidades del Bajo Manhattan, conmocionó a la ciudad cuando expuso las condiciones en las que vivían los niños y las familias en esos vecindarios.

Ahora recordando el nombre del libro “Cómo vive la otra mitad” de Riis, publicado en 1890, el Defensor del Pueblo expone en un amplio reporte, con el mismo nombre, las condiciones que padecen cientos de miles de neoyorquinos y ofrece recomendaciones para brindar alivio a los inquilinos de NYCHA, luego de recorrer en los últimos seis meses estos complejos en los cinco condados.

El Defensor del Pueblo de la Ciudad de Nueva York presentó este viernes el informe “Cómo vive la otra mitad” que describe el desplome del sistema de vivienda pública de NYC. (Foto: F. Martínez)

Nada nuevo, pero…

El resultado del recorrido describe con gráficas y cifras una “crisis humanitaria” que no es nueva ni desconocida, pero que espera convertirse en una hoja de ruta para los planes federales, estatales y de la Ciudad para rescatar el complejo de vivienda pública más grande del país.

“Nadie que haya sido testigo de las condiciones documentadas en nuestro informe puede negar la necesidad de una inversión y reformas inmediatas”, remarcó Williams.

La investigación concluye que las órdenes de trabajo abiertas están en un nuevo pico. Hasta noviembre de 2021, había 600,480 órdenes de trabajo abiertas en estos complejos, esto significa un alza de más de 121,600 con respecto al año anterior. 

Williams indicó que pudo corroborar que alrededor del 88% de las familias de NYCHA son afroamericanas o hispanas, con un ingreso bruto promedio de menos $25,000, mientras que el ingreso bruto promedio de la ciudad de Nueva York es de $67,046.

Otro punto destacado que atenta contra algún avance en las reparaciones a corto plazo es que en el año fiscal actual que empezó el 1 de julio de 2022 y termina el 30 de junio de 2023, la administración municipal asigna $22 mil millones para la preservación o creación de viviendas asequibles, pero NYCHA recibirá solo $500 millones.

La presentación del Defensor del Pueblo apunta a que si bien la cantidad $40 mil millones, que ha sido el monto proyectado como necesario para reparar muchos problemas estructurales, en realidad no podrá revitalizar completamente lo que es un grupo de viviendas que ya está envejecido y descuidado.

“Además, el dinero por sí solo tampoco puede solucionar los problemas institucionales y sistémicos dentro de la administración de NYCHA”, sentenció.

La Ciudad no reaccionó inmediatamente a los hallazgos del informe divulgado por Williams.

Sobre los complejos de NYCHA, además de la Contraloría, pesa la supervisión de un monitor federal de vivienda pública y reportes constantes de la Defensoría del Pueblo que ha ponderado a la agencia como el “peor casero” de la Gran Manzana.

De acuerdo con el cruce de varios informes condensados por la organización Comisión Presupuestaria Ciudadana (CBC), casi el 90% de las unidades de vivienda de NYCHA están deterioradas, y lo peor es que sino se realizan cambios drásticos en los próximos 10 años,  podrían llegar al riesgo de afectarse más allá del punto en que sea poco rentable e imposible repararlas.

Portavoces de NYCHA dijeron a El Diario que a pesar de los desafíos financieros causados por la pandemia, en los últimos meses se han mejorado muchas herramientas de transparencia para hacer seguimiento a las reparaciones y fallas.

“Contamos con métricas y sistemas de seguimiento como nunca antes. Hay cambios en todo el sistema. Vendrán muy buenas noticias, luego de años de problemas de financiamiento”, acotó la fuente.

Algunas conclusiones del reporte Williams:

  • Gran parte de las viviendas públicas de la ciudad de Nueva York son tan fundamentalmente inhabitables e inseguras como lo eran en 1903. 
  • El equipo de la Defensoría del Pueblo constató centenares de apartamentos  donde los niños se bañaban en espacios llenos de moho negro.
  • Centenares de personas de la tercera edad luchan por moverse por apartamentos arruinados por años por filtraciones. 
  • Miles de padres están obligados a preparar alimentos a sus hijos sin gas durante la mayor parte del año. 
  • En el último invierno miles de familias padecieron meses sin calefacción, ni agua caliente.
  • Infestaciones de roedores e insectos,  interrupciones del servicio de ascensor y puertas de salida de incendios rotas, 
  • Los residentes reportaron una gestión inaccesible e ineficiente en todos los niveles, incluso cuando se presentan quejas, con demasiada frecuencia no se hace absolutamente nada. 
  • No existe absolutamente ninguna estructura para garantizar que la gerencia esté tomando medidas tangibles de manera consistente para resolver las quejas. 
  • Todos estos problemas son anteriores a la pandemia, pero los últimos dos años se han magnificado y profundizado todas las fallas existentes.

El dato:

177,000 unidades de vivienda pública en la ciudad de Nueva York