Familias de presos en cárceles estatales de NY exigen acabar con prohibición de paquetes

Decenas de manifestantes se agolparon frente a la oficina de la Gobernadora Hochul para pedirle que permita que internos en los penales del Estado sigan recibiendo encomiendas de sus parientes sin límites

Familias de presos en cárceles estatales de NY exigen acabar con prohibición de paquetes
Familias de presos en cárceles estatales de NY exigen acabar con prohibición de paquetes
Foto: Edwin Martínez / Impremedia

Desde comienzos del 2022, los 30,000 presos que están recluidos en más de 44 cárceles del estado de Nueva York manejadas por el Departamento de Correccionales y Supervisión Comunitaria (DOCCS) se han visto enfrentados a fuertes cambios en los protocolos de entrega de paquetes por parte de sus familiares.

Y este martes, tras denunciar que las prohibiciones y límites que las cárceles han impuesto para que los internos reciban encomiendas habituales, decenas de parientes de reclusos y defensores comunitarios, se manifestaron frente a la oficina de la Gobernadora Kathy Hochul para exigirle que revierta los cambios.

La puertorriqueña Jeannie Colón, quien tiene a su esposo, José Colón, recluido hace 24 años en la cárcel de Sing Sing, al norte de Nueva York, se declaró muy triste y molesta con el cambio en la política que prohíbe que las personas envíen paquetes de alimentos a familiares encarcelados de manera directa, y limita la cantidad de paquetes personales que se pueden recibir a dos por año.

La líder comunitaria hizo un llamado a la Gobernadora Hochul y al Departamento de Correccionales del Estado para que quiten del mapa los nuevos protocolos, que fueron impuestos, según mencionó, bajo la excusa de que los paquetes que recibían los internos fomentaban el contrabando de artículos prohibidos.

“Esa es una gran mentira, porque los paquetes que nosotros llevábamos a nuestros seres queridos siempre pasaban por una revisión exhaustiva. El contrabando está entrando de otras formas que deberían investigar, ir a la raíz del problema y no castigar a nuestras familias y a los presos”, dijo Colón.

“A veces ellos no tienen papel higiénico, no tienen jabones, necesitan comida sana y nutritiva, y al limitar los paquetes que podemos entregarles, van aumentar las necesidades de ellos, y a nosotros nos va a salir todo más caro con precios astronómicos que cobran los pocos proveedores que están aprobados”, denunció la hispana.

“Ellos están haciendo negocio con la dignidad de nuestra gente y de paso están acabando con momentos que nos unen, como por ejemplo cuando yo iba a comprarle las cositas a mi esposo siempre hablábamos. Eso ya no existe más y con las compañías para mandar los paquetes todo sale carísimo y no me alcanza”.

Agirah Stanley, directora de la organización Alliance of Families for Justice, quien estuvo presa en las cárceles de Nueva York, calificó la prohibición de entrega de paquetes a los reclusos como un acto injusto que discrimina a los más necesitados.

“Los paquetes para nuestra gente en las cárceles son un acto de supervivencia. Es inaceptable que se hayan creado esos límites y por eso le exigimos a la gobernadora Hochul que hoy mismo acabe con esas prohibiciones y le diga no a los vendedores”, comentó la activista. “Ya estamos con muchas cargas y no podemos pagar costos que cobran esas compañías. Muchas familias no tienen tarjetas de crédito para hacer pedidos en línea y otros ni siquiera tienen internet. La Gobernadora debe entender que cuando hablamos de las cárceles estamos hablando de familias con los ingresos más bajos en las comunidades”.

La joven también criticó al DOCCS por tratar de justificar el cambio en los protocolos y límites de entregas de paquetes al tráfico interno de productos no permitidos.

“Cuando uno lleva algo a las cárceles, los paquetes y a uno lo inspeccionan de arriba a abajo. Hay perros revisando incluso nuestras partes íntimas y ahora van a decir que con esos paquetes entran contrabando. Tienen rayos X, úsenlos. Tienen ojos, narices, manos e inteligencia para revisar los paquetes. Son solo excusas y mentiras decir que por ahí entra el contrabando”, agregó la exreclusa.

Teresa Grady, miembro de la Coalición de Familias por la liberación de reclusos mayores, gritó a todo pulmón que los parientes de los internos no van a permitir que les limiten un derecho básico de recibir encomiendas a los presos de Nueva York.

Vengo aquí para hablar fuerte y claro: Gobernadora, los paquetes no pueden ser limitados. Usted no puede venir a negar la nutrición que se merecen los internos. Mi esposo detenido sufre y necesita tomates, vegetales y comida sana que en las prisiones no reciben”, dijo la mujer, quien agregó que su bolsillo no aguanta los nuevos protocolos.

“Además enviar paquetes a nuestra gente con las nuevas pólizas, a través de compañías, significa más dinero y va a hacer más difíciles las cosas para la gente más necesitada, como yo, pues no puedo pagar ahora por esos envíos, entonces necesitamos que restituyan las encomiendas, como antes, ya”, agregó Grady.

La manifestación en frente de la oficina de la Gobernadora Hochul coincidió con una serie de protestas similares que tuvieron lugar en otros rincones del estado de Nueva York como Long Island, Nueva York, Westchester, Albany, Syracuse y Buffalo, donde más de 100 familias presionaron a la mandataria para que revoque los nuevos protocolos de entrega de paquetes.

Verónica Finnerman, de la organización New Hour for Women and Children Long Island afirmó que los paquetes tienen un significado de calidad de vida.

“Pasé tres años encarcelada a cientos de millas de mi familia. No pudieron visitarme. Dependía de mis paquetes de ayuda todos los meses para sobrevivir. La comida estatal es difícilmente decente para el consumo humano. El comisario es increíblemente caro y no tiene lo que necesitamos”, aseguró la exreclusa, advirtiendo que las nuevas normas tienen un impacto más fuerte en mujeres.

“Las mujeres y las personas embarazadas se ven perjudicadas de manera desproporcionada por esta prohibición. Ahora soy madre y no puedo imaginar estar encarcelada y embarazada. La prohibición del paquete no afecta la cantidad de contrabando que ingresa a las prisiones”, agregó la mujer. “Todos sabemos de dónde viene el contrabando, y no de paquetes. Todos somos seres humanos, madres y mujeres que merecemos derechos humanos básicos”.

Jerome Wright, codirector de la campaña #HALTsolitary manifestó que la negación de paquetes viola principios y derechos.

“¿Por qué vamos por este camino otra vez? Los paquetes son esenciales para la sostenibilidad física, mental y emocional. Poner esta carga adicional sobre la familia y los amigos de los encarcelados es inconcebible y criminal”, dijo el activista.

Anthony Bibbs, de la fundación Center for Community Alternatives, quien estuvo en la manifestación en Syracuse, dijo que los paquetes son fundamentales para sobrevivir en prisión.

“Los paquetes complementan la comida terrible, a menudo incomible, en la prisión. Se aseguran de que tengas artículos de tocador y puedas mantenerte limpio. Sin paquetes, tienes que rogar a otras personas para satisfacer tus necesidades básicas, lo cual es difícil de hacer en prisión”, comentó Bibbs.

“Como resultado de estas prohibiciones sin fundamento, las familias se verán obligadas a usar vendedores que aumentan los precios para enviar comida a sus seres queridos. La disponibilidad de alimentos es extremadamente limitada y no puede adaptarse a las necesidades alimenticias, religiosas y culturales”, aseguró la Coalición de familias, a través de un comunicado. “Los alimentos frescos pueden estropearse durante el tránsito, negando a las personas encarceladas el acceso a alimentos saludables”.

Los manifestantes destacaron que además del costo financiero de los nuevos protocolos, hay una carga y daño emocional con la prohibición de paquetes, así como sobre los daños a la salud de las personas encarceladas.

Asimismo denunciaron que en el 2017 el exgobernador Andrew Cuomo intentó implementar acciones de prohibición similares, pero debió frenarlas.

Al cierre de esta edición ni la Oficina de la Gobernadora Hochul ni el Departamento de Correccionales del Estado habían emitido un pronunciamientos sobre los reclamos de las familias de los reclusos.

Las cárceles del estado de NY en cifras

  • 44 cárceles estatales hay en el estado de Nueva York
  • 30,832 era la población carcelaria promedio hasta junio pasado
  • 21.2 años es el promedio de tiempo que llevan presos los detenidos
  • 9,003 reclusos tienen entre 18 y 20 años
  • 4,215 internos tienen entre 21 y 24 años
  • 3,004 presos tienen entre 25 y 29 años
  • 3,023 reclusos tienen entre 30 y 34 años
  • 2,534 presos tienen entre 35 y 39 años
  • 1,081 reclusos tienen entre 40 y 44 años
  • 2,346 internos tienen entre 45 y 49 años
  • 1,746 presos tienen entre 50 y 54 años
  • 1,660 internos tienen entre 55 y 59 años
  • 2,155 presos entre 60 y 64 años
  • 65 presos tienen 65 años y más

Las nuevas normas de entrega de paquetes

  • 2022 comenzaron a regir los nuevos protocolos de entrega de paquetes a reclusos
  • 2 son el límite de ocasiones por año en que los reclusos pueden recibir paquetes con ropa
  • 35 libras máximo es el peso permitido de cada una de esas remesas
  • $18 dólares, según familiares, cobran las compañías intermediarias por una bolsa de jabones
  • 2017 en Gobernador Cuomo intentó hacer cambios similares
  • Los paquetes de comida ya no pueden ser llevados de manera directa sino compras a través de proveedores