“Me tiraron y me dieron puntapiés y rodillazos”, exvicepresidente de Ecuador

Jorge Glas habló sobre los momentos que vivió cuando la policía de Ecuador entró por la fuerza a la Embajada de México para sacarlo y llevarlo a la cárcel

Jorge Glas, el exvicepresidente y alfil de Correa que elevó crisis entre Ecuador y México

El exvicepresidente Jorge Glas tuvo una audiencia judicial, la cual realizó vía remota desde la cárcel. Crédito: EFE

Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador durante el mandato presidencial de Rafael Correa, aseguró que fue víctima de torturas durante su detención el pasado viernes 5 de abril, dentro de la Embajada de México en Quito, la cual fue asaltada por la policía ecuatoriana, luego de que el Gobierno mexicano le hubiera otorgado el asilo.

En su primera intervención pública desde que fue detenido, Jorge Glas detalló los pormenores de su captura en la audiencia judicial que evalúa el recurso de habeas corpus presentado por la defensa del exvicepresidente para solicitar que su detención sea anulada y que el Estado ecuatoriano lo entregue a México o a un tercer país que también respete el asilo otorgado.

Jorge Glas, que compareció en la audiencia por videoconferencia desde La Roca, la cárcel de máxima seguridad de Ecuador, relató haber recibido presuntamente una paliza en la que también dijo que le dislocaron dos dedos de las manos y luego se los pusieron en su sitio.

“Les dije que me dejaran vestir y coger mis medicinas”

Con un aspecto desaliñado, y en huelga de hambre, según su abogada Sonia Vera, Glas relató que los policías lo encontraron dentro de la sede diplomática de México después de haber reducido a su jefe encargado, Roberto Canseco, para quien pidió una condecoración del Gobierno mexicano.

Ecuador Mexico
Momento de la invasión de la embajada mexicana en Ecuador.
Crédito: David Bustillos | AP

“Abro la puerta, me ponen las linternas en la cara y me empujan los fusiles. Me caigo en el asiento y comienzan a gritarme. Yo estaba en pijama y solo dije que me dejaran vestir y coger mis medicinas”, señaló Glas, que también demandó no ser esposado.

“No bastó más para que me tiraran contra la pared, me golpearan la cabeza contra la pared y comenzaran a darme puntapiés y rodillazos en las caderas. Me tiraron al piso, se me tiraron encima, me pisaron el cuello y me patearon las costillas”, agregó.

El exvicepresidente indicó que “uno de los tipos enmascarado de negro, que dijo ser el líder (de la operación)” le dislocó un dedo después de decirle que era para que se acuerde de él.

“Transmitido en vivo”

“Me esposaron y estaba colgado con las manos hacia atrás, en una clara posición de tortura”, señaló, y afirmó que “el método de tortura estaba siendo transmitido en vivo y en directo”.

“¿Quién habrá estado en el otro lado? (Quizá) el comandante de la policía, seguramente con el brindis, o quizá el presidente. Hasta que eso se demuestre prefiero pensar que es mentira, porque me avergüenza como ecuatoriano”, añadió.

El ecuatoriano apuntó que lo cargaron esposado con los brazos atrás para causarle más daño y llevarlo “como trofeo de guerra”.

En el vehículo que lo trasladó a la Unidad de Flagrancia de Quito, el exvicepresidente contó que los policías “eran una fanfarria dentro”. “Yo tirado dentro del piso con una bota encima de mi cuello, con todo el cuerpo volteado las manos hacia atrás y me bajaron de flagrancia de la misma manera”, apostilló.

“Reconocimiento” como perseguido político

Para Glas, el asilo que le otorgó el Gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es “el reconocimiento como perseguido político”, un título que el exvicepresidente sostiene para clamar por su inocencia frente a los procesos y condenas penales en su contra.

Un vehículo militar transporta a Jorge Glas desde un centro de detención después de que la policía irrumpió en la embajada de México.
Un vehículo militar transporta a Jorge Glas desde un centro de detención después de que la policía irrumpió en la embajada de México.
Crédito: Dolores Ochoa | AP

Antes de que la administración de López Obrador le otorgara el asilo, Jorge Glas tenía una orden de detención para su reingreso en prisión por el caso de la reconstrucción de la provincia de Manabí, la más afectada por el terremoto de 2016, donde está imputado por presunto peculado (malversación de fondos públicos).

Asimismo, tenía pendiente regresar a prisión para terminar de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos condenas por cohecho y asociación ilícita, la última de ellas en el marco del caso Odebrecht que busca revertir después de que en Brasil hayan sido anulados como prueba el sistema informático con los apodos de receptores de sobornos.

“Más temprano que tarde se hará justicia en esto. Pido que (mi detención) se retrotaiga al estado anterior. He sido recluido tres veces en la cárcel. Ya basta”, finalizó.

Jorge Glas estuvo en la cárcel entre 2017 y 2022, y salió en libertad bajo una polémica resolución judicial de medidas cautelares.

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