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El “súper” del US Open

Rolando Díaz lleva 30 años encargado de que las pistas del torneo de tenis que mueve más dinero del mundo estén perfectas antes de cada partido

Rolando Díaz, Senior Coordinator, Courts and Grounds de la USTA, en el estadio Grandstand durante el US Open.

Rolando Díaz, Senior Coordinator, Courts and Grounds de la USTA, en el estadio Grandstand durante el US Open. Crédito: Rafael Cores | Impremedia

QUEENS, NY – “Corretja entró al vestuario y se puso a llorar. Más tarde, después de ducharse, me dio las zapatillas con las que había jugado ese partido”.

Rolando Díaz se refiere al partido de cuartos de final del US Open de 1996 en el que un enfermo Pete Sampras superó al español Alex Corretja en el quinto set, después de vomitar en la pista y de defender una bola de partido. El tie-break decisivo se recuerda como uno de los más dramáticos de la historia del torneo.

Díaz tenía entonces 25 años y, aunque llevaba trabajando en el US Open desde los 16 -comenzó recogiendo la basura-, era sólo su segundo año como empleado a tiempo completo de la USTA, la federación de tenis de Estados Unidos.

“Fue un tiempo bien chévere”, recuerda Díaz de los tres años en que se encargó de los vestuarios de los jugadores. “Había jugadores que estaban al final de su carrera, como Ivan Lendl o Stefan Edberg. Y otros nuevos como Sampras y Agassi”.

Pero dos años después, este dominicano de 54 años nacido en Washington Heights y criado en Corona, Queens, pasó a formar parte del grupo encargado del mantenimiento de las pistas, equipo que hoy dirige bajo el título de “Senior Coordinator, Courts and Grounds“.

Rolando Díaz explica cómo funciona el aire acondicionado portable que tienen los jugadores disponible detrás de su silla. "Lo utilizan mucho", asegura.
Rolando Díaz explica cómo funciona el aire acondicionado portable que tienen los jugadores disponible detrás de su silla. “Lo utilizan mucho”, asegura.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

Un equipo de 120 personas

Díaz está a cargo de 120 asistentes de pista, los hombres y mujeres que se aseguran cada día de que todo está perfecto para que se jueguen los partidos sin ningún inconveniente. Limpian las pistas, revisan las redes, reponen toallas, cargan el aire acondicionado portable, ponen hielo, bebidas y bananas en los coolers… incluso desinfectan las sillas de los jugadores y del juez después de cada partido, algo que comenzó con la pandemia.

Durante el juego, se sitúan en una esquina en primera fila, atentos a cualquier necesidad que pueda surgir a jugadores, a los recogepelotas o al juez de silla. En los cambios, cada dos juegos, revisan las neveras y las toallas. Si llueve, son los encargados de secar la cancha lo antes posible.

Los cajones en los que los jugadores dejan las toallas se desinfectan después de cada partido.
Los cajones en los que los jugadores dejan las toallas se desinfectan después de cada partido.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

Pero el trabajo comienza mucho antes. Díaz llega al Centro Nacional de Tenis Billie Jean King a las 5:45 am cada mañana. El primer grupo de 30 asistentes arranca a las 6 am.

Los dos estados principales, el Arthur Ashe y el Louis Armstrong, se friegan todos los días. El Grandstand y la pista 17, cada dos días. Si el partido es de dobles, se debe instalar una red más larga que tapa los pasillos, lo que también requiere mover la silla del árbitro principal, que debe estar exactamente a 36 pulgadas del poste, la misma medida que debe tener la red de altura en su centro.

Díaz indica una pequeña guía en el suelo que marca la posición del banco de jugadores en un partido de dobles.
Díaz indica una pequeña guía en el suelo que marca la posición del banco de jugadores en un partido de dobles.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

Los logos de uno de los patrocinadores principales, Cadillac, deben situarse en los dos extremos de las redes, que son nuevas cada año en los estadios, pero después se utilizan durante dos o tres años en las pistas secundarias, explica Díaz.

El trabajo no termina hasta un buen rato después de que finaliza el último partido del día. Y el US Open es famoso por alargarse muchas noches hasta la madrugada, más allá de la 1 ó 2 am. Por eso el equipo de asistentes de pista, integrado por gente de todas las edades -desde los 16 a los 65 años- se divide en tres turnos. A las 10 am arranca un segundo grupo de 45 personas que termina a las 6:30 pm. Otro grupo similar comienza a las 2 pm y no se va hasta que se completa la jornada.

Rolando Díaz revisa uno de los coolers con toallas en una pista exterior del US Open.
Rolando Díaz revisa uno de los coolers con toallas en una pista exterior del US Open.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

Aproximadamente la mitad de los 120 asistentes son hispanos, calcula Díaz: “Tenemos gente de Colombia, Ecuador, Venezuela, México, República Dominicana, Puerto Rico, Centroamerica…”.

Como Tatiana Andrea Bravo, una joven realtor de Ridgewood, Queens, hija de ecuatoriano y colombiana, que lleva cuatro años trabajando cada agosto y septiembre en el torneo, desde que tenía 16 años. Comienza su jornada a las 6 am, “porque los jugadores ya están entrenando desde las 8 am”. Por las tardes se dedica a mostrar apartamentos para rentar.

Tatiana Bravo trabaja cuatro semanas en el US Open, una de entrenamientos y las tres del torneo.
Tatiana Bravo, 19, trabaja cuatro semanas en el US Open, una de entrenamientos y las tres del torneo.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

La mayoría de los asistentes de pista son locales, de Nueva York y de Nueva Jersey, pero otros viajan desde otros estados, como cuatro que este año vienen de Texas. “Incluso tenemos gente de Canadá”, apunta Díaz.

“El tenis te termina gustando”

La selección de los empleados temporales comienza en abril, con entrevistas en persona y también algunas virtuales.

“Si no saben de tenis, está bien”, explica Díaz. “Lo que quiero es ver energía, que cuando les explico el trabajo muestren entusiasmo. Les explicamos cómo es el tanteo, para que sepan cuándo pueden entrar a la pista y cuándo no. Muchos aprenden el juego mirándolo cada día”.

“Pero también muchos son grandes aficionados al tenis”, asegura Díaz, quien reconoce que él es más fanático del béisbol y del football, aunque le gusta ver todos los deportes.

“Si estás trabajando aquí, el tenis va a terminar gustándote”, asegura. “Estás viendo a los mejores del mundo competir”.

Más allá del US Open

¿Y qué hace Rolando Díaz el resto del año? Lo primero es “desmontar” el torneo, un trabajo que se demora varias semanas, hasta el final de octubre. Las sillas, los coolers, los paravientos que separan las pistas secundarias… hasta las redes se tienen que recoger y guardar en un almacén.

Diaz muestra el teléfono que tiene cada juez en su silla, que debe recogerse cada día después del último partido.
Diaz muestra el teléfono que tiene cada juez en su silla, que debe recogerse todos los días después del último partido.
Crédito: Rafael Cores | Impremedia

Las pistas del Centro Nacional de Tenis se utilizan el resto del año, pero con unas redes diferentes. Aunque la mayoría de empleados de la USTA trabajan en las oficinas centrales de White Plains, NY, o en Orlando, Florida, Díaz trabaja todo el año Queens.

A mediados de noviembre se cierran las pistas exteriores, pero quedan doce pistas cubiertas abiertas todo el año. En función del clima, todo el complejo reabre en marzo o en abril.

“En invierno el trabajo es muy relajado. No hay eventos hasta mayo”, apunta Díaz, que explica que las instalaciones se utilizan también para otras actividades, como graduaciones de universidades, competiciones de lucha y otros.

El famoso concurso de perros Westminster Kennel Club Dog Show se celebró durante cuatro años aquí, antes de volver al Madison Square Garden.

“Una semana después de que termine este US Open tendremos un concierto de Swedish House Mafia en el Arthur Ashe”, comenta Díaz. “Es un grupo de música electrónica, ¿sabes? Estoy bastante emocionado con ése”.

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