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Qué pasa con una tarjeta de crédito cuando alguien fallece

Las tarjetas no se cancelan solas al morir; la deuda se paga con el patrimonio y los puntos pueden perderse si no se planifica.

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Las personas que figuran como usuarios autorizados no pueden seguir utilizando la tarjeta tras la muerte del titular principal.  Crédito: JACKREZNOR | Shutterstock

Aunque millones de personas utilizan tarjetas de crédito a diario, pocas saben qué ocurre con esas cuentas cuando el titular muere. Entender el proceso puede evitar cargos innecesarios, conflictos legales y problemas financieros para los familiares en un momento ya de por sí complicado.

A continuación, lo que sucede con las cuentas, las deudas y hasta los puntos acumulados cuando una persona fallece, así como las medidas que se pueden tomar con anticipación.

Las cuentas no se cierran automáticamente

Las compañías emisoras no reciben una notificación inmediata cuando un titular muere. La cuenta permanece activa hasta que alguien informe formalmente el fallecimiento.

Mientras tanto:
-Los cargos recurrentes pueden seguir procesándose.
-Los pagos continúan siendo exigibles.
-Se acumulan intereses y cargos por demora.
-Aumenta el riesgo de fraude si nadie supervisa la cuenta.

Por ello, es fundamental que un familiar o el albacea notifique al emisor lo antes posible para detener movimientos innecesarios.

Los usuarios autorizados deben dejar de usar la tarjeta

Las personas que figuran como usuarios autorizados no pueden seguir utilizando la tarjeta tras la muerte del titular principal.

Cualquier compra posterior podría considerarse fraudulenta.

En algunos casos, estos usuarios quedan sin líneas de crédito propias si dependían exclusivamente de esa tarjeta, lo que puede generar estrés financiero adicional.

Lo recomendable es que cada adulto tenga cuentas propias y que, tras el fallecimiento, se informe de inmediato al banco y se suspenda el uso.

Las deudas se pagan con el patrimonio

La deuda no desaparece automáticamente, pero tampoco pasa de forma directa a los familiares.

Si la persona fallece con bienes suficientes, las obligaciones se liquidan con los recursos del patrimonio antes de distribuir el resto entre los herederos.

Por ejemplo, si alguien deja $300,000 en activos y mantiene $10,000 en deuda de tarjeta, el albacea pagará primero esos $10,000 y los beneficiarios recibirán los $290,000 restantes.

Si el patrimonio no alcanza para cubrir la deuda, el saldo podría quedar impago, salvo ciertas excepciones legales.

¿Cuándo los sobrevivientes sí son responsables?

En la mayoría de los casos, los familiares no están obligados a pagar las deudas. Sin embargo, pueden ser responsables si:

-La cuenta era conjunta.
-Alguien firmó como codeudor.
-El cónyuge sobreviviente reside en un estado de bienes gananciales como Arizona, California, Idaho, Luisiana, Nevada, Nuevo México, Texas, Washington o Wisconsin.

Los bienes gananciales son el régimen legal en el que los bienes y deudas adquiridos durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges por igual, sin importar quién los haya comprado o generado.

Fuera de estos supuestos, los herederos no asumen automáticamente la deuda.

Qué ocurre con los puntos y recompensas

El destino de millas, puntos o reembolsos en efectivo depende de cada emisor.

En algunos casos, las recompensas se pierden al cerrar la cuenta; en otros, pueden transferirse al cónyuge sobreviviente o ser gestionadas por el administrador del patrimonio.

Por ello, conviene revisar las políticas específicas de cada tarjeta y, en la medida de lo posible, utilizar los beneficios acumulados antes de que caduquen.

Al igual que el dinero, los puntos pueden perder valor con el tiempo.

Pasos para planificar con anticipación

Una organización básica puede ahorrar muchos inconvenientes a la familia:
-Mantener un listado actualizado de todas las tarjetas y emisores.
-Compartir esa información con el albacea o persona de confianza.
-Incluir instrucciones claras para el cierre de cuentas en los documentos sucesorios.
-Registrar qué hacer con las recompensas acumuladas.
-Informar a los usuarios autorizados que deben suspender el uso inmediatamente tras el fallecimiento.

Planificar no solo reduce el riesgo de fraude y cargos adicionales, también facilita que los seres queridos gestionen los asuntos financieros sin complicaciones innecesarias.

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