Las propuestas de la gobernadora sobre el seguro de auto daría un alivio necesario a las familias latinas y organizaciones sin fines de lucro en NY
Nos importan esos neoyorquinos que han sido heridos o han perdido sus vidas trágicamente por conducción temeraria
La gobernadora Kathy Hochul impulsa plan para ayudar a neoyorquinos con el seguro de autos. Crédito: Don Pollard | NY Governor Office
En Hispanic Federation, estamos en constante diálogo con las comunidades a las que servimos, particularmente sobre los problemas que son importantes para ellas. Una y otra vez, nuestras encuestas indican que los problemas monetarios han sido una seria inquietud para los neoyorquinos latinos. Sabemos que los costos de vida y vivienda ponen presión constante en nuestros bolsillos. Sin embargo, desde que la gobernadora Hochul presentó su propuesta para la reforma de seguro de auto, me ha sorprendido cuántos miembros de nuestra comunidad dicen que el costo de seguro de auto es un problema prevalente para ellos.
Cuando escuché esto por primera vez, estaba confundido. Como muchos de los residentes de la ciudad, tengo una licencia de conducir, pero no tengo carro. Asumí que si conduces responsablemente, tus tarifas se mantendrían consistentes; pero amigos y familiares desde Hempstead a Rochester me han dicho que sus costos siguen aumentando sin importar sus antecedentes de tránsito. Luego de consultar con individuos afectados por este asunto, decidí apoyar la propuesta de la gobernadora para manejar el alto costo del seguro de auto – porque es un problema de seguridad y asequibilidad que requiere una solución real.
Para la mayoría de los neoyorquinos, especialmente familias latinas de los barrios de Brooklyn, Queens, Bronx, Staten Island, Hudson Valley, Long Island y ciudades al norte del estado de Nueva York – un auto no es un lujo. Es como llegan al trabajo, llevan a los niños a la escuela y traen la compra a la mesa. En los últimos años, el costo de asegurar un auto se ha vuelto insostenible. Las primas de seguro de auto de Nueva York son unas de las más altas de toda la nación y la brecha entre lo que pagan nuestras familias y lo que pagan las que residen en estados vecinos no refleja los riesgos mínimos que nuestras comunidades presentan en el mercado.
Nueva York es uno de los únicos estados en nuestro país en el que un conductor puede recibir un pago de millones de dólares por un accidente causado por ellos mismos, incluso si presentaban algún impedimento al conducir. La clase trabajadora Latina en Nueva York, personas que nunca han hecho una reclamación, nunca han roto las reglas o nunca han causado un accidente, están pagando por el comportamiento desmedido de otros porque la ley del estado lo hace posible. Asimismo, el costo desenfrenado del seguro de auto aumenta y puede hacer imposible de pagar para otros – aumentando los lapsos del seguro u obligando a los residentes a conducir sin seguro alguno. Esto no es un problema solo de asequibilidad, también es un problema de seguridad.
Nuestras organizaciones miembros también sienten la tensión. Ya sea un teatro comunitario que produce obras en comunidades de escasos recursos, un programa de entrega de comida para adultos de la tercera edad que están limitados a sus hogares, o un programa para llevar a los niños de vuelta a sus hogares, muchas de nuestras organizaciones dependen de sus automóviles para completar su misión. Estas organizaciones están viendo aumentos de prima inexplicables que no reflejan sus perfiles de riesgo. Cada dólar gastado en primas infladas de seguro es uno que se saca del bolsillo de las comunidades a las que servimos.
Nos importan esos neoyorquinos que han sido heridos o han perdido sus vidas trágicamente por conducción temeraria. Es imperativo que reciban compensación justa por su sufrimiento y pérdida. Sin embargo, no hay necesidad de que esa compensación venga del bolsillo de conductores que manejan de manera segura y que cumplen con la ley. Tampoco debería beneficiar desproporcionadamente unos pocos que sacan provecho de las reglas actuales y la tragedia de las víctimas.
Debemos bajar el costo del seguro de auto en Nueva York. Debemos continuar abogando por políticas que protejan a los conductores mientras bajamos el costo de vida para todos los neoyorquinos. Ver a la gobernadora someter una propuesta que puede tomar rienda del costo fuera de control de seguro de auto nos brinda esperanza. Exhorto a la legislatura a incluir la recomendación de la Gobernadora en el presupuesto, porque las familias hispanas, las organizaciones sin fines de lucro y todos los neoyorquinos necesitan el alivio.
Frankie Miranda es el presidente de la Hispanic Federation