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Los estados con mayor obesidad en EE.UU.

Un estudio basado en datos del CDC revela los estados con mayor obesidad en el país y evidencia profundas brechas raciales

Obesidad

Hay zonas muy marcadas en el país en donde se concentran los mayores índices de obesidad. Crédito: Shutterstock

Un nuevo análisis basado en datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ha revelado cuáles son los estados con mayor prevalencia de obesidad en adultos en Estados Unidos, destacando una marcada concentración en el sur y el medio oeste del país, así como importantes disparidades entre grupos raciales y étnicos.

El estudio, realizado por la clínica de salud hormonal Feel30, encontró que West Virginia encabeza la lista nacional con una tasa de obesidad adulta del 41.2%, la más alta registrada en el país. Esta cifra refleja una tendencia preocupante en regiones donde factores socioeconómicos, acceso limitado a servicios de salud y hábitos alimenticios influyen de manera significativa.

En el caso de West Virginia, el informe señala que la obesidad es especialmente prevalente entre adultos no hispanos de origen indígena americano o nativo de Alaska, alcanzando un 48.9%. Este dato subraya las desigualdades estructurales que afectan a comunidades históricamente marginadas.

El segundo lugar lo ocupa Mississippi, con una tasa del 40.1%. En este estado, la obesidad impacta con mayor fuerza a la población afroamericana no hispana, con una prevalencia del 47.1%. Le sigue Arkansas, con un 40%, donde también se observa una alta incidencia entre la comunidad afroamericana no hispana, alcanzando el 48.2%.

En la cuarta posición aparece Louisiana con 39.9%, nuevamente con una prevalencia significativa en adultos afroamericanos (47.1%). Completando el top 5 se encuentra Alabama con un 39.2%, donde la tasa más elevada corresponde a la población afro no hispana, alcanzando un preocupante 49.6%.

Otros estados que figuran entre los 10 con mayores niveles de obesidad incluyen Oklahoma (38.7%), Indiana (37.8%), Iowa (37.8%), Tennessee (37.6%), Nebraska (36.6%) y Ohio (36.4%). En conjunto, estos datos reflejan una concentración geográfica clara en regiones con mayores desafíos económicos y de acceso a recursos saludables.

Estados con menor obesidad muestran otra realidad

En contraste, el estudio también identificó a los estados con menor prevalencia de obesidad, encabezados por Colorado con una tasa de 24.9%, seguido de Hawaii (26.1%) y Massachusetts (27.4%). Estos estados comparten características como mayor acceso a espacios recreativos, políticas públicas enfocadas en la salud y niveles socioeconómicos relativamente más altos.

Otros estados con tasas más bajas incluyen California (27.7%), Nueva York (28%), Vermont (28.8%), Nueva Jersey (28.9%), Connecticut (29.4%), Florida (30.1%) y Utah (30.2%).

De acuerdo con Anneliese Cadena, enfermera practicante líder de Feel30, las cifras nacionales también son motivo de preocupación. “Según el CDC, el 39.2% de los hombres y el 41.3% de las mujeres en EE.UU. viven con obesidad”, explicó. La especialista señaló que múltiples factores contribuyen a esta condición, incluyendo la dieta, la falta de actividad física, el nivel socioeconómico y la genética.

Cadena también destacó que, aunque la obesidad ha aumentado en las últimas décadas, podría haber una leve reducción en el futuro debido al creciente uso de medicamentos para la pérdida de peso, una tendencia que ya comienza a impactar el panorama de salud pública.

Sin embargo, expertos advierten que confiar únicamente en tratamientos farmacológicos no será suficiente para revertir la crisis. La obesidad está estrechamente vinculada con el acceso a alimentos saludables, educación nutricional, entornos seguros para la actividad física y políticas públicas que promuevan estilos de vida más saludables.

El estudio también pone en evidencia profundas desigualdades raciales. En varios de los estados con mayor prevalencia, las comunidades afroamericanas no hispanas presentan tasas significativamente más altas que otros grupos, lo que refleja disparidades históricas en acceso a atención médica, oportunidades económicas y condiciones de vida.

Estas conclusiones refuerzan la necesidad de estrategias integrales que aborden tanto los determinantes sociales de la salud como los factores individuales. Desde programas comunitarios hasta políticas estatales, el desafío de reducir la obesidad en EE.UU. requiere un enfoque coordinado y sostenido.

En un contexto donde casi 4 de cada 10 adultos viven con obesidad, los datos revelados por este estudio no solo muestran una radiografía actual del problema, sino que también plantean interrogantes urgentes sobre el futuro de la salud pública en el país.

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