Editorial: Urge la alimentación gratis en las escuelas

Apoyamos el proyecto de ‘Ley del Programa Universal de Comidas Escolares de 2026’ presentado este mes en el Legislativo federal

El Congreso debe aprobar la ley de comidas gratis en las escuelas.

El Congreso debe aprobar la ley de comidas gratis en las escuelas. Crédito: Shutterstock

Resulta inverosímil que en la nación que se jacta de ser una de las más ricas del planeta aún no haya todavía un consenso federal para proveer a los estudiantes de las escuelas públicas alimentación gratuita, independientemente de sus ingresos.

En un momento en que el Congreso y la Casa Blanca -ambos dominados por los republicanos- han cercenado iniciativas de ayuda como es el caso del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) y colocado más trabas para poder acceder al mismo, urge atender a un sector de la población como la clase estudiantil.

Si bien muchos estados asumen la carga de velar porque los alumnos no pasen hambre, es a nivel del Congreso y gobierno federal que debe adoptarse una política justa para favorecer a quienes serán el futuro del país.

Por eso apoyamos el proyecto de ‘Ley del Programa Universal de Comidas Escolares de 2026’ presentado este mes por el senador Bernie Sanders (I-Vt.) y la representante Ilhan Omar (D-Minn.). De aprobarse, ofrecería desayuno, almuerzo, cena y un refrigerio gratuitos a todos los estudiantes del país, al tiempo que se incentivaría el uso de alimentos locales en los planteles.

No podemos pretender tener en el aula estudiantes ávidos por aprender cuando no están bien alimentados. Tal como lo dijo la congresista Omar -quien además es una ex-educadora-, primero hay que alimentar el estómago de los niños antes de poder nutrir sus mentes.

Además, la Ley del Programa Universal de Comidas Escolares de 2026 también plantea eliminar la deuda por comidas escolares para todos los estudiantes de escuelas públicas, mediante reembolsos a las escuelas y poniendo fin al acoso hacia padres y estudiantes por facturas impagas. Según una encuesta del año pasado, la Asociación de Nutrición Escolar encontró que casi 1,400 distritos escolares del país mantienen una deuda que promedia los $6,000 dólares en comidas impagas.

También con esta iniciativa ganan hasta los productores locales porque se incentiva a las escuelas a comprar los productos en granjas cercanas, como una forma de beneficiar a la economía local.
Los legisladores están tomando como base el hecho de que durante la pandemia de Covid-19 el Congreso financió las comidas escolares universales. Aunque el programa expiró, varios estados como es el caso de Nueva York y California, se las arreglaron para continuar proporcionando esta ayuda a los estudiantes. Por eso esta medida se basa en ese progreso para restablecer el modelo en el resto de la nación.

Ningún niño debería pasar hambre, pero lamentablemente en Estados Unidos hay más de 14 millones de menores que sufren inseguridad alimentaria.

Urge que los congresistas saquen el tiempo poner sobre la mesa estas iniciativas que abogan por el porvenir de la niñez. Dejen ya de jugar a la politiquería y pensar solo en si serán reelegidos en las elecciones de medio término. Hay prioridades que no pueden esperar.

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