El restaurante Alma renace con espíritu familiar

Tras 25 años, el conocido lugar del Waterfront District de Brooklyn cambia de manos para ofrecer un menú más regional mexicano

El amplio local de tres pisos ofrece vistas envidiables de Manhattan.

El amplio local de tres pisos ofrece vistas envidiables de Manhattan. Crédito: Alma | Cortesía

Después de 25 años como uno de los restaurantes más representativos del Columbia Street Waterfront District en Brooklyn, Alma atraviesa una nueva etapa. Desde febrero de 2024, el restaurante quedó oficialmente en manos de Roberto López y Francisco López, dos nombres que no solo conocen el negocio desde dentro, sino que literalmente crecieron junto a él.

Para Francisco López, chef ejecutivo y ahora copropietario, la transición no significó romper con la esencia del lugar, sino darle una evolución más cercana a sus raíces. Durante más de dos décadas trabajó en el restaurante junto con su familia, convirtiéndose en parte esencial de la operación diaria. Hoy, junto a su hermano Roberto y su esposa Margarita López, lidera una propuesta que busca profundizar en la cocina regional mexicana, especialmente la de Puebla y Oaxaca.

“Cuando tomamos el control, no se trataba de cambiar Alma, sino de hacerlo evolucionar de una manera que reflejara quiénes somos y de dónde venimos”, explicó Francisco López.

El chef Francisco López elaboró el menú junto a su esposa, Margarita López./Cortesía Alma

La transformación se percibe tanto en el menú como en el espacio físico. Los nuevos propietarios realizaron renovaciones en los tres niveles del restaurante: pisos y escaleras fueron restaurados, hubo nueva pintura, cambios decorativos y ajustes en distintas áreas para modernizar el ambiente sin perder la identidad que hizo famoso al lugar.

“Algunas mesas las reemplazamos, otras las reparamos. En realidad ya estaba bien decorado, solo necesitaba una renovación bonita. Reemplazamos muchas cosas e hicimos un buen update”, comentó Roberto López.

El pulpo a la parrilla con papas rostizadas y chimichurri es uno de los nuevos platillos./Cortesía

El cambio más evidente ocurre en la cocina. Aunque Alma mantiene algunos clásicos muy populares entre los clientes habituales, como las fajitas, la propuesta culinaria ahora gira con más claridad hacia sabores regionales mexicanos.

“Antes el restaurante era como más Tex-Mex y ahorita ya se enfoca más en Puebla y Oaxaca. Se integraron esos dos estados, que tienen mucho peso en el arte culinario”, señaló Roberto.

Francisco, originario de Puebla, y Margarita López, chef nacida en Oaxaca, han convertido sus propias historias familiares en el corazón del menú. Entre los platillos destacan las enchiladas de short rib con mole amarillo, el pulpo a la parrilla con papas rostizadas y chimichurri, además de varios moles preparados completamente desde cero bajo la supervisión de Margarita.

Las fajitas, favoritas de los clientes, siguen estando en el menú./Cortesía Alma

“Mi hermano y su esposa ya pueden hacer lo que realmente quieren hacer con el menú, entonces cuando ellos quieren integrar algo nuevo, lo hacen. Fue como un refrescamiento del menú”, agregó Roberto.

La renovación también busca fortalecer el sentido de comunidad. Alma mantiene su rooftop con vista hacia Manhattan —uno de los grandes atractivos del restaurante durante el verano—, pero los nuevos dueños quieren que el espacio tenga vida durante todo el año.

El segundo piso continúa utilizándose principalmente para eventos privados y reuniones grandes, mientras que otras áreas se han adaptado para crear un ambiente más social y familiar. Incluso incorporaron nuevas pantallas para eventos deportivos y reorganizaron ciertas zonas para grupos más amplios.

“Siempre digo que los cambios son muy importantes”, comentó Roberto López. “Renovar e innovar”.

Parte de esa renovación consistió en observar cómo ha cambiado el vecindario y cómo evolucionó el perfil de sus clientes. Los nuevos dueños explican que ahora buscan un ambiente más flexible y cómodo para familias, grupos y visitantes que llegan desde distintos puntos de Nueva York.

La vista de las terrazas es uno de los grandes atractivos del lugar./Cortesía Alma

“Antes no teníamos mesas para que la gente comiera en el área del billar y ahora tenemos muchas familias que vienen y mientras unos comen otros juegan. Como que el espacio se ha podido aprovechar más”, señalaron.

Aun con los cambios, Alma conserva el espíritu cercano que lo convirtió en un referente del barrio durante décadas. Más que un restaurante, los López quieren que siga siendo un punto de encuentro donde la comida mexicana tradicional conviva con una experiencia cálida y familiar.

“Queremos que Alma sea un lugar al que la gente venga todo el año, no solo por el rooftop, sino por la comida, la experiencia y la sensación de formar parte de algo”, expresó el equipo propietario.

Alma Restaurante está ubicado en el 187 Columbia St, Brooklyn, NY 11231. Para reservar, visite: https://www.almabk.com.

RECETA:

Queso Fundido con Quesillo de Oaxaca

Un queso fundido cremoso y ahumado con quesillo de Oaxaca derretido, hongos salteados, jalapeño fresco para un toque picante y frijoles negros que aportan profundidad y textura. 

Rinde: 4 porciones

Ingredientes: 

300 g de quesillo de Oaxaca (deshebrado)

1 taza de hongos  portobello rebanados

1–2 chiles jalapeños frescos, en rodajas finas

1 taza de frijoles negros cocidos (escurridos)

1/4 cebolla blanca, picada finamente

1 diente de ajo, picado

1 cucharada de mantequilla o aceite de oliva

Sal y pimienta al gusto

Opcional: cilantro fresco picado para finalizar

Preparación:

En un sartén caliente, agrega la mantequilla o aceite de oliva. Sofríe la cebolla hasta que esté transparente, luego añade el ajo y cocina por 30 segundos. Incorpora los hongos y saltea hasta que estén dorados y hayan soltado su agua. Sazona con sal y pimienta.

Añade las rodajas de jalapeño fresco y cocina por 1–2 minutos para que liberen su aroma sin perder textura. Agrega los frijoles negros y mezcla suavemente para integrar todos los sabores. Cocina 2–3 minutos más.

Reduce el fuego a bajo y añade el quesillo de Oaxaca deshebrado encima de la mezcla. Tapa el sartén y deja que el queso se derrita lentamente hasta obtener una textura cremosa y elástica.

Mezcla ligeramente todo en la sartén y sirve inmediatamente mientras está caliente y fundido. Termina con cilantro fresco si deseas.

Servir con tortillas de maíz calientes, totopos o pan artesanal.

En esta nota

Brooklyn Comida Mexicana Restaurantes en Nueva York Restaurantes latinos
Contenido Patrocinado