¿Quiénes podrían verse obligados a esperar su green card fuera de EE.UU? La respuesta es más complicada de lo que parece
La NYIC insta a la Administración Trump a frenar esta política confusa que tiene preocupadas a muchas familias
Activistas de Nueva York exigen a la Administración Trump que detenga los "ilegales nuevos filtros migratorios". Crédito: Gerardo Romo | NYC Council
El ecuatoriano Sergio Ramírez lleva más de tres décadas esperando una oportunidad para salir de la sombra migratoria en la que ha vivido en Nueva York. Su esperanza está puesta en una petición familiar presentada por su hija nacida en Estados Unidos, un camino que podría abrirle finalmente la puerta hacia la residencia permanente.
Pero hace pocos días, al encontrarse en redes sociales con publicaciones que aseguraban que “se acabó el ajuste de estatus dentro de Estados Unidos” y que todos los solicitantes, sin excepción, tendrían que regresar a sus países para esperar la green card, sintió que el mundo se le venía encima.
“Sabemos que todo está más duro ahora. Pero eso sería muy doloroso y me separaría de mi familia quién sabe por cuánto tiempo. Quizás para siempre”, refirió.
La inquietud de Sergio, un abuelo de 72 años, refleja un temor que hoy se multiplica entre miles de inmigrantes. Aunque expertos insisten en un mensaje central: el ajuste de estatus no desapareció y no existe una regla automática que obligue a todos los solicitantes a salir del país. El nuevo escenario, coinciden, exige más análisis, más documentación y menos conclusiones precipitadas derivadas de redes sociales o rumores.
La preocupación surgió luego de que el pasado 22 de mayo el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) anunciara oficialmente un nuevo memorándum que redefine la manera en que los funcionarios deben evaluar los ajustes de estatus, el proceso que permite a ciertos inmigrantes obtener la residencia permanente sin salir del país.
En su comunicado, la agencia federal sostuvo que el ajuste de estatus debe entenderse como un alivio “extraordinario” y recordó que, según su interpretación de la ley y decisiones migratorias previas, la vía ordinaria para obtener la residencia es el procesamiento consular fuera del país. La agencia instruyó a sus oficiales a considerar “todos los factores relevantes” antes de aprobar este beneficio.
“Estamos regresando a la intención original de la ley para asegurar que los extranjeros naveguen apropiadamente el sistema migratorio”, afirmó el portavoz de USCIS, Zach Kahler.
Según la agencia, una persona que se encuentra temporalmente en Estados Unidos y busca la residencia “debe regresar a su país para solicitarla, excepto en circunstancias extraordinarias”.
USCIS sostiene que este enfoque evitaría abusos del sistema y reduciría los casos de personas que permanecen ilegalmente tras ser rechazadas.
Aunque el pasado fin de semana surgieron versiones de que el gobierno federal había reconsiderado este memorandum y su aplicación, varias fuentes consultadas por El Diario coinciden en que todo apunta en las últimas horas, más bien a una ratificación que espera por reglas más claras.
Hoja de ruta confusa
Pero en contraparte, más allá de las explicaciones jurídicas, la Coalición de Inmigración de Nueva York (NYCI) se planta firme frente a la medida y pondera que se trata de una “hoja de ruta” confusa y discrecional que pretende impedir que miles de personas que aplican a sus residencias, con base en las legislaciones vigentes, reciban este beneficio.
“Los inmigrantes neoyorquinos se verán expuestos a un mayor riesgo de denegaciones arbitrarias y separación familiar. Necesitamos políticas que fomenten la estabilidad y protejan a las familias, no que se castiguen a las personas. Hacemos un llamado a la administración Trump para que revoque esta política y restablezca el proceso normal de adjudicación de tarjetas de residencia”, exigió Murad Awawdeh, presidente de NYCI.
Entre ambas posiciones surge un punto que varios especialistas consideran clave para orientar a la comunidad: aunque las normas específicas derivadas del memorándum todavía no se han publicado, nada indica hasta ahora que todos los solicitantes de residencia deban regresar obligatoriamente a sus países. Lo que sí parece claro es que muchos expedientes serán evaluados con mayor rigurosidad y bajo una discreción más amplia por parte de los oficiales migratorios.
La administración federal defiende el cambio argumentando que visas temporales como las de turistas, estudiantes o trabajadores fueron diseñadas para estadías limitadas y no deberían funcionar como un paso automático hacia una green card.
Según USCIS, trasladar más procesos al Departamento de Estado permitiría liberar recursos para otras prioridades, como naturalizaciones, visas para víctimas de delitos violentos y casos de trata humana.

Ajuste de estatus no ha sido eliminado
Sin embargo, abogados de inmigración que han estudiado el memorándum, advierten que el panorama es complejo, pero menos absoluto de lo que muchos mensajes en redes sociales han transmitido. Y coinciden en otra conclusión práctica: ahora más que nunca, iniciar un proceso de ajuste sin orientación profesional puede aumentar riesgos y confusiones.
“El nuevo memo de USCIS no cambia la ley, pero endurece su interpretación. Su impacto será mayor en quienes dependen de excepciones o tienen historial migratorio irregular”, explica el abogado migratorio Edwin Díaz Solís en un video en redes sociales, en donde invita a la comunidad migrante a no dejarse dominar por cuentas amarillistas que no son manejadas por expertos.
Asimismo, el abogado Armando Olmedo, experto de migración de la cadena Univisión, en un análisis para ese medio, coincide en que el punto clave es entender que el memorándum no elimina por sí solo el ajuste de estatus, un beneficio establecido bajo la ley federal de inmigración.
“Un memorándum administrativo no puede borrar una disposición establecida en la ley migratoria federal (INA)”, sostiene Olmedo.
En efecto, especialistas señalan que el memo no modifica el texto de la ley INA 245 ni elimina formalmente el ajuste de estatus, pero sí ordena a los oficiales ejercer una discreción más rigurosa al decidir quién merece completar su residencia desde dentro del país.
Ese cambio de enfoque podría traducirse en más solicitudes de evidencia, entrevistas y negativas en expedientes con historial migratorio complejo.
Necesitamos políticas que fomenten la estabilidad y protejan a las familias, no que se castiguen a las personas. Hacemos un llamado a la administración Trump para que revoque esta política y restablezca el proceso normal de adjudicación de tarjetas de residencia"
Puntos positivos y negativos
Entre los factores negativos que podrían pesar más aparecen violaciones a los términos de las visas, presencia ilegal, trabajo no autorizado, historial migratorio inconsistente o antecedentes penales y de conducta.
Al mismo tiempo, USCIS continuará evaluando factores positivos como la existencia de familia en Estados Unidos, empleo estable, pago de impuestos, participación comunitaria y evidencia de buen carácter moral, revisando cada caso “en su totalidad”.
Para abogados y defensores comunitarios, precisamente allí radica la principal orientación para los solicitantes: no todos los casos parten desde el mismo punto ni enfrentarán el mismo nivel de riesgo.
La preocupación, explican los expertos, no es igual para todos.
Los más vulnerables ante la nueva política serían personas que entraron sin inspección o sin admisión válida, quienes acumularon presencia ilegal significativa, violaron condiciones de visa o dependen de excepciones legales como 245(i), parole in place o ciertos alivios humanitarios.
También podría haber mayor escrutinio sobre visitantes temporales que posteriormente buscan residencia, especialmente cuando USCIS sospeche intención preconcebida al ingresar al país.
Por el contrario, quienes cuentan con entrada legal, historial limpio y documentación consistente tendrían menos razones para alarmarse. Aunque eso tampoco equivale a garantías automáticas de aprobación.
En el cruce de análisis de varios expertos migratorios, entre los grupos relativamente menos afectados aparecen trabajadores con visas H-1B o L-1 que mantuvieron estatus continuo, solicitantes con expedientes bien documentados y cónyuges de ciudadanos estadounidenses con ingreso legal y acceso a perdones previstos por la ley.
En el caso de estudiantes internacionales con visa F-1, el riesgo se concentra en quienes hayan violado su estatus mediante empleo no autorizado o interrupciones académicas. Para beneficiarios de TPS y quienes dependen de excepciones legales, el impacto dependerá del historial individual.
“Mantener la calma”
El debate de fondo radica en que USCIS ahora presenta el ajuste de estatus no como una ruta ordinaria sino como una medida excepcional, lo que ha provocado temor de que más personas terminen obligadas a recurrir al procesamiento consular fuera del país. No obstante, expertos legales reiteran en las últimas horas que la ley que autoriza el ajuste continúa vigente y que cualquier eliminación total probablemente enfrentaría impugnaciones judiciales.
“La clave está en la calma y la asesoría técnica. No todos los caminos se cierran, pero sí se vuelven más estrechos”, resume Díaz Solís.
Para inmigrantes como Sergio Ramírez, esa diferencia resulta fundamental: el ajuste de estatus no desapareció, pero el nuevo escenario exige más documentación.
“Ya me dijeron que como yo pasé por la frontera y he estado trabajando sin papeles por años que me olvide del ajuste. Pero otros me han dicho que eso no es tan así. Prefiero esperar que las aguas se calmen y que los abogados se pongan de acuerdo porque consultas a diez y todos tienen opiniones diferentes”, razonó el inmigrante.
Para solicitantes de asilo que viven en Nueva York, como el venezolano Luis Almeida y su familia, la ansiedad es mucho mayor, porque su pregunta es cómo podría esperar en el país una resolución de su solicitud, si precisamente huyó tras amenazas de muerte.
“Llevaba 10 años esperando por la entrevista. Me llamaron y precisamente estoy en ese momento en el cual están paralizadas todas las respuestas a los trámites para los ciudadanos de mi país. La realidad es que ni siquiera los mismos abogados tienen una respuesta clara sobre este memorandum”, destacó el suramericano.
Su caso ilustra otra dimensión importante del debate: algunos procesos migratorios continúan atravesando incertidumbre propia, independiente del memorándum sobre ajuste de estatus, razón por la cual especialistas insisten en evitar generalizaciones y revisar cada expediente por separado.
“Cada caso es único”
Por su parte, en un comunicado, el despacho de abogados migratorios Tafapolsky & Smith LLP advierte que si bien no existe un requisito general de salir del país para solicitar la residencia, “algunos casos podrían ser rechazados y redirigidos al proceso consular en el extranjero, si los factores negativos superan a los positivos”.
En términos prácticos, el mensaje que emerge de abogados, activistas y del propio lenguaje del memorándum es uno de cautela, pero no necesariamente de cierre definitivo de oportunidades.
En un entorno donde USCIS podría aplicar estándares más rigurosos, la orientación más repetida entre especialistas es sencilla: cada caso es único, las reglas generales no sustituyen el análisis legal individual y las decisiones migratorias no deberían tomarse bajo presión, miedo o información incompleta difundida en redes sociales.
Factores negativos que podrían perjudicar un ajuste de estatus:
- Entrada sin inspección o sin admisión legal
- Permanencia ilegal o vencimiento prolongado de visa (overstay)
- Trabajo sin autorización migratoria
- Violaciones a las condiciones de la visa o cambios indebidos de estatus
- Historial migratorio inconsistente o múltiples irregularidades
- Sospecha de intención preconcebida al ingresar como turista o estudiante
- Dependencia de excepciones migratorias complejas (245(i), parole in place, ciertos alivios especiales
- Entradas múltiples o patrones migratorios irregulares
- Antecedentes penales o problemas de conducta
- Inconsistencias documentales o falta de evidencia clara en el expediente
Factores positivos:
- Entrada legal o admisión válida (visa o parole)
- Historial migratorio limpio y consistente
- Estatus migratorio mantenido correctamente
- Empleo estable y continuidad laboral
- Pago de impuestos y evidencia de responsabilidad financiera
- Familia inmediata o fuertes vínculos familiares en Estados Unidos
- Buen carácter moral y ausencia de antecedentes penales
- Participación comunitaria o arraigo social
- Expediente bien documentado y coherente
- Evidencia de integración y estabilidad en Estados Unidos
- Aviso importante: Este listado es puramente referencial y recopila datos de entrevistas a varios analistas migratorios. No debe tomarse como asesoría legal, ni como una guía para validar ningún caso. Recordamos que cada proceso es único y debido a la complejidad de estos trámites, lo ideal es que un abogado certificado revise tu situación particular.