Dile adiós a los gases: 2 estrategias para comer frijoles sin hinchazón abdominal
¿Te inflaman las legumbres? Descubre por qué causan gases según la ciencia y los dos trucos definitivos del Dr. Benjamín Ramírez para digerirlas mejor
Hidratación estratégica: Remojar tus legumbres con un toque de bicarbonato de sodio es el primer paso para neutralizar las lectinas y despedirte de la pesadez. Crédito: Shutterstock
Las legumbres, o granos —como se les llama en Latinoamérica— como el frijol, la lenteja o el garbanzo, son alimentos altamente nutritivos con aportes importantes de fibra, minerales y vitaminas. Sin embargo, popularmente se les atribuyen problemas digestivos como gases o pesadez. Para solucionar esto, un experto en alimentación explica dos trucos infalibles para mejorar la forma en la que los digerimos.
El especialista en enfermedades crónicas con un doctorado en bioquímica y nutrición humana, el doctor Benjamín Ramírez, explica que los gases se forman por la manera en que el intestino delgado procesa las lectinas.
“Las lectinas forman parte de la estructura de la cáscara del grano y cumplen una función específica: evitar que el grano se llene de bacterias y estas se lo coman cuando todavía está en la planta y no ha pasado por un proceso de cocción”, señala el especialista.
Cuando se van a cocinar, lo primero que se debe hacer es hidratar los granos, un proceso que hace que la lectina pase a formar parte de la esfera de la cáscara. Ramírez añade que “dicha lectina está llena de unos carbohidratos que son difíciles de digerir llamados mananos (o estructuras de manosa)”.
Aunque el cuerpo humano no utiliza estos mananos, las bacterias que viven en la microbiota se alimentan de ese tipo de carbohidrato. El doctor detalla que, “al consumirlo, este se fermenta y produce gases como el metano o el dióxido de carbono. Esto es lo que hace que los gases intestinales tengan un olor específico”.

Dos herramientas clave para mejorar la digestibilidad
Por esta razón se asocia el consumo de granos con la flatulencia. Afortunadamente, existen herramientas clave para mejorar su digestión:
- El bicarbonato de sodio: Remueve gran parte de las lectinas, por lo que es ideal utilizarlo durante el proceso de remojo o hidratación.
- Remover la cáscara: Elimina por completo los mananos o las estructuras de manosa, mejorando drásticamente la asimilación del grano en el organismo.
El impacto de las lectinas en el sistema inmunológico

El proceso va mucho más allá de una simple molestia estomacal. Ramírez advierte que en el intestino hay células con receptores llamados receptores Toll (TLR). Cuando estos receptores sienten la presencia de estas sustancias en las vellosidades intestinales, el cuerpo reacciona de inmediato comenzando a producir más células de defensa.
Según el experto, por esta razón la persona empieza a generar más eosinófilos, granulocitos y linfocitos B, que son células secretoras de moco y agua destinadas a devolver o frenar las sustancias grandes que intentan ingresar a nuestro medio ambiente intracelular.
Finalmente, enfatiza que la salud inmunológica depende directamente de la correcta relación: “es vital lograr que los alimentos no se fermenten en el intestino para que no agredan la mucosa intestinal“. Considera que, en el transcurso de nuestra vida, debe ser prioridad preocuparnos por la salud intestinal para que las mucosas no se vuelvan permeables.
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