Turista se arroja a las Cataratas del Iguazú para recuperar su celular y termina expulsado del parque

Un visitante desafió las normas de seguridad para recuperar su celular en Iguazú y fue expulsado tras la intervención de rescatistas

Cataratas Iguazú

El hombre fue sumamente inconsciente al no medir el peligro al que se expuso al meterse a las cataratas. Crédito: Jorge Saenz | AP

Un momento de imprudencia estuvo a punto de convertirse en una tragedia en las famosas Cataratas del Iguazú.

Un turista protagonizó una escena que generó alarma entre visitantes y trabajadores del área protegida al arrojarse al agua para intentar recuperar un teléfono celular que se le había caído durante un recorrido por una de las pasarelas del parque.

El incidente ocurrió el pasado sábado 6 de junio en el sector brasileño del complejo turístico, uno de los destinos naturales más visitados de Sudamérica. Testigos grabaron el momento en que el hombre se sujetaba de la estructura de seguridad de la pasarela mientras intentaba alcanzar el dispositivo. Las imágenes rápidamente comenzaron a circular en redes sociales debido al riesgo que implicaba la maniobra.

La situación provocó momentos de tensión entre quienes recorrían el lugar. Además de la fuerza de la corriente, las cataratas presentan zonas de difícil acceso donde una caída puede tener consecuencias fatales. Por esa razón, los equipos de emergencia que operan permanentemente en el parque reaccionaron de inmediato al detectar la conducta del visitante.

De acuerdo con medios locales brasileños, los primeros en intervenir fueron los bomberos civiles encargados de monitorear los senderos y las áreas cercanas a la Garganta del Diablo. Los rescatistas lograron controlar la situación antes de que ocurriera un accidente y escoltaron al turista hasta el final del recorrido.

Posteriormente, la administración del Parque Nacional do Iguaçu emitió un comunicado en el que cuestionó la actitud del visitante y recordó que existen reglas estrictas destinadas a proteger la integridad de quienes recorren el sitio. Entre ellas figura la prohibición expresa de sobrepasar, trepar o sentarse sobre las barandas de las pasarelas, ya sea para tomar fotografías o para recuperar objetos caídos.

Según explicaron las autoridades, una vez que los equipos de seguridad tomaron conocimiento de lo ocurrido, informaron al turista sobre los procedimientos vigentes y lo acompañaron hasta la salida del parque. Como consecuencia de su conducta, fue expulsado de las instalaciones.

Protocolos estrictos para evitar tragedias

Las autoridades remarcaron que todos los visitantes reciben instrucciones de seguridad antes de comenzar la excursión. Estas recomendaciones son difundidas por personal especializado y forman parte de un protocolo diseñado para minimizar riesgos en un entorno natural donde las condiciones pueden cambiar rápidamente.

Dentro de esas normas se establece que, cuando un objeto cae al río o a las laderas cercanas a las cataratas, los turistas deben informar la situación al personal autorizado y abstenerse de intentar recuperarlo por cuenta propia. A partir de ese momento, son los bomberos quienes evalúan si existe una posibilidad segura de rescate.

La administración del parque explicó que estas operaciones se desarrollan de manera coordinada entre brigadas de emergencia, equipos de seguridad y, cuando la situación lo requiere, efectivos de la Policía Militar. El objetivo es proteger tanto a los trabajadores que participan en las tareas como al resto de los visitantes que se encuentran recorriendo el lugar.

Lo ocurrido también recordó otro problema frecuente en las cataratas: el abandono de objetos y residuos dentro del área protegida. Hace apenas unas semanas, los responsables del parque realizaron una limpieza considerada histórica. Para llevar adelante la tarea, fue necesario reducir temporalmente el caudal de agua hasta unos 500,000 litros por segundo, muy por debajo del promedio habitual de 1,5 millones.

Durante ese operativo se retiraron más de 400 kilos de monedas arrojadas por turistas que mantienen la tradición de lanzar dinero al agua como símbolo de buena suerte. Sin embargo, los equipos encontraron mucho más que monedas. También recuperaron botellas, tapas plásticas, pilas, aparatos electrónicos y otros residuos que afectan el ecosistema.

Especialistas que participaron en la limpieza advirtieron que estos objetos representan una amenaza para la fauna y para la calidad del agua. Las monedas pueden oxidarse y liberar sustancias contaminantes, mientras que algunos animales pueden confundir los residuos con alimento.

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