Intensifican esfuerzos en el Congreso por Medalla de Honor póstuma a sargento puertorriqueño apodado el “Rambo boricua”
Los impulsores de la campaña buscan coauspiciadores para la “Ley de la Medalla de Honor del Sargento de Primera Clase Jorge Otero Barreto”
Otero Barreto participó en más de 200 misiones de combate y aéreas con la 101.ª División Aerotransportada y la 82.ª División Aerotransportada. Crédito: Video - Voces Oral History Center | Cortesía
NUEVA YORK – El 1 de mayo de 1968, no fue un día más para el soldado puertorriqueño Jorge Otero Barreto. Esa fecha selló una huella imborrable en su historia militar: arriesgar su vida para proteger la de los otros miembros de su pelotón (101.ª División de Caballería Aérea).
Boletín semanal sobre Puerto Rico y la diáspora: suscríbete gratis aquí.
Durante una operación cerca de Huế, la unidad tuvo que enfrentar un ataque por parte de fuerzas opositoras a Estados Unidos del norte de Vietnam. Otero Barreto neutralizó una posición enemiga fortificada de ametralladora, que es una estructura defensiva diseñada para dominar un área con fuego continuo. Además, lideró al grupo para despejar tres búnkeres adicionales. El resultado: Otero Barreto le salvó la vida a sus compañeros soldados.
“El hombre está en una encrucijada con su pelotón en una línea de fuego. No tenía escape ninguno. Otero Barreto lo que hace es que sale de su línea defensiva hacia afuera y llega hasta las líneas enemigas. Cuando llega a las líneas enemigas, llega exactamente a un área en la que había una ametralladora…brinca la línea y en un forcejeo mano a mano mata a tres de los enemigos. Vuelve a la línea defensiva y mueve a su pelotón…Vuelve y sale de sus líneas solo y mueve a su pelotón en una forma estratégica que hoy se conoce como un ‘tactical withdrawal’ (retirada táctica)…Hay 58 muertos en el otro lado y él salvó a todo su pelotón. Pero, esto no paso una, ni dos, ni tres, esto pasó 13 veces”, describe Arnaldo Claudio, conocedor de la historia del llamado “Rambo boricua”.
En ese evento es en el que se sustenta el llamado para que se le otorgue la Medalla de Honor póstuma al militar vegabajeño, considerado el boricua más condecorado de la guerra de Vietnam.
La “Ley de la Medalla de Honor del Sargento de Primera Clase Jorge Otero Barreto” fue introducida en la Cámara de Representantes el 2 de julio, por el comisionado residente de Puerto Rico en Washington D.C., Pablo José Hernández, en el marco de la conmemoración de los 250 años de la Declaración de Independencia de EE.UU.
La legislación, al momento coauspiciada por la representante demócrata de Nueva York, Nydia Velázquez, autorizaría al Presidente de EE.UU. a otorgar a título póstumo el galardón a Otero Barreto, quien sirvió en el Ejército entre 1959 y 1970.
Claudio y Samuel Rodríguez, director ejecutivo del Comité Nacional para la Ceremonia de la Medalla de Oro del Congreso de los “Borinqueneers” o 65.º Regimiento de Infantería (BCGM CNC) lideran los esfuerzos para que el sacrificio del primer puertorriqueño en graduarse de la Escuela de Asalto Aéreo del Ejército estadounidense sea reconocido.

La Medalla de Honor es la condecoración militar más alta que puede otorgar el gobierno de EE.UU. El Presidente la entrega en nombre del Congreso. La medalla es un reconocimiento a miembros de las Fuerzas Armadas de EE.UU. que se distinguen “por un valor e intrepidez excepcionales, arriesgando su vida más allá de lo que exige el deber”, ya sea durante una acción contra un enemigo de EE.UU., en operaciones militares que impliquen un conflicto con una fuerza extranjera adversaria o mientras prestan servicio junto a fuerzas extranjeras aliadas en un conflicto contra una fuerza armada adversaria en el que EE.UU. no es parte beligerante.
“Si ves la historia de Otero Barreto, es una extremadamente impresionante. Se une al Ejército de los EE.UU. en el 1959. Del 59 hasta el 70, va, no una, no dos, no tres, sino cinco veces a los campos de batalla en Vietnam”, resalta Claudio en entrevista con El Diario.
Más de 200 misiones de combate
Otero Barreto participó en más de 200 misiones de combate y aéreas con la 101.ª División Aerotransportada y la 82.ª División Aerotransportada. El boricua recibió 38 condecoraciones militares, que incluyen dos Estrellas de Plata, cinco Medallas de la Estrella de Bronce con distintivo “V” al valor, cinco Corazones Púrpuras y siete Medallas del Aire.

Tras su servicio militar, Otero Barreto se dedicó a ayudar a veteranos que batallaban con el Trastorno de estrés postraumático y el abuso de sustancias. Otero Barreto falleció el 14 de octubre de 2024, a los 87 años. Al momento de su muerte, enfrentaba un cáncer en la piel producto del Agente Naranja usado en la guerra. Su condición de salud había empeorado tras la pandemia.
Información en la página de Congressional Medal of Honor Society explica que, para que se otorgue la condecoración se requieren al menos dos declaraciones juradas de testigos presenciales de los actos del soldado que se busca reconocer, así como cualquier otra prueba convincente. Adicional, los documentos de recomendación deben pasar por toda la cadena de mando militar hasta llegar a las manos del presidente de EE.UU. en su calidad de comandante en jefe.
La legislación federal además establece que las solicitudes para la Medalla de Honor deben presentarse en un plazo de tres años a partir del acto de valor, y la presea debe entregarse en un plazo de cinco años. En caso de una petición que exceda esos tiempos es necesaria una ley del Congreso, que es en lo que Claudio y Rodríguez se enfocan.
La campaña para la medalla presidencial a Otero Barreto ha requerido tiempo y trabajo confirmó Claudio, su principal impulsor.
“¿Por qué se ha tardado tanto? Esto no es fácil. Aquí hay que recopilar y buscar información; hay que buscar testigos, el portfolio de vida; tienen que hacer una verificación de que la historia es cierta; tienen que haber entrevistas con su viuda, con sus hijos. Hay que hacer un montaje bastante grande. Y, obviamente, tiene que haber una organización o una persona que se dedique a hacer esto”, afirma el coronel quien reconoció que previamente se han hecho esfuerzos para que se otorgue la medalla a Otero Barreto.
Un reconocimiento a todos los soldados de origen puertorriqueño
El pasado 30 de junio, Rodríguez, en nombre del comité que representa, envió una carta al presidente Donald Trump en la que expuso que una justa revisión de la petición representaría un importante hito en la larga tradición de EE.UU. de asegurar que la valentía, sacrificio y devoción al servicio son propiamente reconocidos.
“También afirmaría que las contribuciones de los veteranos puertorriqueños, hispanoamericanos y todos los que han servido a la defensa de nuestra nación son completamente visibilizados, valorados y permanentemente recordados”, lee parte de la misiva.
Para el puertorriqueño nacido en El Bronx, todavía queda camino por recorrer para hacerle justicia a los militares boricuas.
“A través de toda esa historia se ha visto que los sacrificios de los puertorriqueños no han sido tan destacados, honrados y celebrados como los de los soldados anglosajones, inclusive, a los soldados de España. Hay un desbalance para el puertorriqueño. Como yo fui militar, yo fui víctima de ese prejuicio; yo tengo esa paja en el hombro. Yo quiero cambiar (las cosas), para que mis hijos y las generaciones futuras sepan que nosotros trabajamos por la justicia de los puertorriqueños”, contrasta.
La lucha por la Medalla de Oro para los Borinqueneers
En ese sentido, mencionó los 65 años que tomó la Medalla de Oro para los Borinqueneers, unidad compuesta por puertorriqueños que repelió múltiples ataques durante la guerra de Corea.
Rodríguez fue un personaje clave en los esfuerzos que llevaron a la otorgación por parte del presidente Barack Obama del reconocimiento.
Aparte de segregados y sometidos a humillaciones y a más requerimientos para probar su valor, muchos de estos soldados fueron enjuiciados militarmente y encarcelados injustamente por sedición.
En combates con las tropas chinas, los Borinqueneers enfrentaron retos significativos y sufrieron considerables bajas. Como castigo, los mandos redujeron sus raciones de arroz y frijoles, eliminaron el apodo de los vehículos de la unidad, ordenaron a los hombres afeitarse el bigote y los tildaron de cobardes. En vista de los ataques y el acoso, decenas de soldados se negaron a cumplir las órdenes de retomar sus puestos.
La entrega de la medalla presidencial reivindicó la labor, el valor y el sacrificio de los miembros de este regimiento.
“El puertorriqueño tiene mucha valentía”
Rodríguez reiteró que es importante seguir impulsando la visibilidad y el reconocimiento, ya que Puerto Rico ha sido parte central de la historia militar estadounidense.
“Ahora que se celebran los 250 años (de la Declaración de Independencia de EE.UU.) Puerto Rico ha estado, y, parte del éxito de EE.UU. en las guerras, es por los puertorriqueños. El puertorriqueño tiene mucha valentía…Lo mismo que pasó con el muchachito de Brooklyn (el jugador de los Nicks José Alvarado). Eso mismo. Nosotros somos valientes. Lo que pasa es que esa historia hay que difundirla”, describe.
Para Claudio, presidente de la Asociación del Cuerpo de Cadetes y Oficiales Retirados de Puerto Rico, a pesar de los desafíos particulares que enfrentan los soldados boricuas, su amor por Puerto Rico los mantiene de pie.
“Hay unos retos culturales, de lenguaje, de sentirse parte de, pero yo, al igual que muchos puertorriqueños, los hemos subsanado. Lo mejor que tiene el puertorriqueño es su sentido de patriotismo, de querer a Puerto Rico, y no dejar quedar mal a su gente”, expone.
El entrevistado considera que los puertorriqueños que se enlistan en el Ejército actualmente lo hacen de manera voluntaria al sopesar los pros y los contras.
“Nosotros llevamos sirviendo 100 años a la nación norteamericana en el Ejército. Mi abuelo, mi papá, yo, mi hija, mis hermanos, mi tío…Yo soy mentor de jóvenes. Yo les digo, antes de hablarle cualquier cosa del Ejército, es que se eduquen porque la educación es lo más importante que pueden llevar a sus vidas en el futuro. Pero, si quieren entrar al Ejército, yo les pongo al frente cuáles son los pros y los contras. Yo, como coronel retirado, son poca la gente que me habla despóticamente del Ejército. Los hay y los entiendo, porque el Ejército no es fácil…”, señala.
A juicio de Rodríguez, las razones para que los puertorriqueños ingresen a las Fuerzas Armas son variadas.
“Yo entré al Ejército para mejorar y profesionalizarme, porque yo no veía ningún futuro trabajando en Puerto Rico con la situación que había en el 1980. Yo dije, deja ir a EE.UU., deja ir al colegio (a estudiar) y puedo llegar a Washington D.C. que era mi meta. Yo tenía una visión. La gente se mete al Ejército por miles de razones. Inclusive, muchas de mis amistades, los poquitos que éramos puertorriqueños, eran personas de ideología independentista y de Vieques…y estaban allí por lo mismo porque querían salir de dónde estaban para salir hacia adelante”, cuenta.
En ese contexto, Claudio recordó que el reclutamiento dejó de ser obligatorio desde el 1973.
En los próximos días, Claudio y Rodríguez intensificarán sus gestiones para lograr más coauspiciadores a la medida.
“Lo más importante de este proyecto de ley es que sea bipartidista, que tanto demócratas como republicanos (lo coauspicien). Creo que estamos en una buena línea, porque, te voy a dar un buen ejemplo, el senador Richard Blumenthal, (demócrata) de Connecticut, él fue uno de los primeros que nos dijo, ‘seguro que sí, pero les sugiero que salga de la Oficina del Comisionado Residente’. El primer coauspicio por ahora es de Nydia Velázquez (de origen boricua). Nydia Velázquez es de NY, demócrata, pero estamos bien entusiasmados con las comunicaciones que hemos tenido (con otros congresistas)…En los próximos días, hay que trabajar esto fuerte en ese sentido”, adelanta Claudio.
Añade que unos 10 republicanos han expresado apoyo a la medida, aunque todavía no han oficializado su patrocinio.
Por otro lado, el también asesor principal en Asuntos del Veterano del Senado de Puerto Rico anticipó una reunión con personal del Departamento de Defensa para insistir en la aplicación del programa TRICARE en Puerto Rico para facilitarle el acceso a servicios de salud a veteranos y a sus familias en la isla.
“El problema grande es el programa TRICARE. Una vez tú te retiras, con más de 20 años de servicio, tienes derechos a unos beneficios de cuidado de salud. Lo que hay en Puerto Rico es TRICARE Overseas. Yo no sé quién hizo esto, pero lo que hace es que obliga al veterano y a su familia a pagar por adelantado los servicios o hay unos servicios a los que no puedes acceder”, cuestiona.
Para propósitos de ese plan de salud, Puerto Rico es tratado como si se encontrara en el “extranjero” y no en EE.UU. Esto afecta el acceso a TRICARE Prime y provoca costos mayores y retrasos en el cuidado de salud.
Otro problema que enfrentan los veteranos en el territorio es la falta de conocimiento sobre cómo navegar en el sistema de beneficios para sacar provecho de los mismos.
“Los beneficios son iguales en cualquier estado y en Puerto Rico. Ya eso está estipulado. Lo que sucede es que muchos puertorriqueños no conocen la información. Muchas personas que reciben servicios o beneficios militares por ser veteranos los reciben porque saben navegar en el sistema. Otros no saben navegarlos ni preguntan. Entonces, esto es (un asunto de) información”, resalta Rodríguez.
Los puertorriqueños representan, aproximadamente, el 2.46 % del personal militar de EE.UU.
A pesar de que la población en Puerto Rico es 1.4% del total de la nación, la tasa de alistamiento per cápita de los boricuas en las Fuerzas Armadas de EE.UU. supera a la de cualquier estado o territorio en una proporción de 1 de cada 4 personas nacidas en la isla.
Datos del Departamento de Defensa apuntan a que, para el 2022, más de 25,000 puertorriqueños se encontraban en servicio activo, 5,000 en la Reserva y más de 8,400 en la Guardia Nacional.
Unos 83,641 veteranos residen en la isla, lo que representa, aproximadamente, el 3.1% de la población adulta, revelan datos del Censo.
Al sumar los que residen en el exterior, la cifra asciende a, aproximadamente, 335,000.
En la guerra de Vietnam, fueron desplegados unos 48,000 soldados de origen boricua, mientras que para Corea, 61,000.
Una reciente evaluación del Centro de Periodismo Investigativo (CPI) arrojó que el total de personas reclutadas en Puerto Rico para todas las ramas militares de EE.UU. cayó un 11% entre 2021 y 2025.
La investigación divulgada en marzo pasado que incluyó datos del Censo además reveló que en el referido periodo, la población de 18 a 44 años, que es la más reclutada en Puerto Rico, disminuyó aproximadamente 2%.
Sigue leyendo:
- Registro o “censo” militar automático aplicará por igual a estados y territorios como Puerto Rico a partir de diciembre próximo
- Vega Baja, cuna de Bad Bunny y del “Rambo boricua”, es el pueblo homenajeado en la parada puertorriqueña de NY este año
- Puerto Rico y los 250 años de la independencia de EE.UU.: gobernadora y aliados insisten en llamado por la estadidad